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opinión

Con qué fondos quedarse, ¿con los de acumulación o de distribución?

Lo correcto para el inversor es informarse y formarse sobre lo que es conveniente para su caso particular, tal y como bien apunta el analista

12/12/2019 - 

VALÈNCIA. Pues como casi todo en la vida, depende. En el artículo de hoy voy a intentar desgranar los pros y contras de cada uno de estos productos y cómo los inversores pueden beneficiarse de ellos. A diferencia de otros escritos previos donde se establece un debate entre las bondades y desventajas entre fondos indexados o fondos de gestión activa, este artículo no se focaliza en ese tema, sino que aplicaría a ambos productos.

¿En base a qué tomamos la decisión de decantarnos por uno o por otro? Una de las causas principales debería ser el ciclo de vida en el que nos encontramos. En etapas más tempranas sería aconsejable estar invertido en productos de acumulación por una sencilla razón: el interés compuesto. El interés compuesto es esa maravilla que permite acumular los intereses al capital y obtener rendimientos de los rendimientos.

Otra de las razones para elegir fondos sin dividendos es la fiscalidad. Los fondos tributan al 1% de los dividendos y plusvalías obtenidas y en ese caso tenemos dos escenarios: pueden repartir ese dividendo o plusvalía como dividendo a los inversores o pueden reinvertirlo en las compañías del fondo o en otras. El reparto de dividendos a los accionistas supone un pago a Hacienda del 19-23% quedando un líquido reinvertible del 77-81% según el caso. En este supuesto el efecto del interés compuesto se ve diezmado.

Aquellos que están más a favor del reparto de dividendos alegan asimetrías de información y costes de agencia entre directivos y accionistas. Esto afecta directamente en el caso de ser propietario de acciones de manera directa, ya que es una forma de limitar el poder de los directivos de esa sociedad para con los gastos discrecionales. En el caso de los fondos de inversión con un Documento de Datos Fundamentales o KID (Key Information Document) restringido la discrecionalidad de los gastos está limitada. Existe el debate sobre la base de que recibir un dividendo, en cuanto a accionista de una compañía o fondo, es como pagarte un sueldo a ti mismo.

Cuestión aparte es que se necesiten esos dividendos o rentas para los gastos y vida diaria. En ese caso, y si lo que quiere uno es 'olvidarse' de las cotizaciones de las acciones subyacentes del fondo y tener una renta más o menos estable, la elección sería fondos de reparto. No obstante todo lo anterior, lo correcto para el inversor es informarse y formarse sobre lo que es conveniente para su caso particular para obtener los mayores beneficios en función de sus condiciones.

Agustín Galbis es analista financiero

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