atracón de pantallas

‘De la Tierra a la Luna’: Cuando hicimos posible lo imposible

Con motivo del 50 aniversario de la llegada del hombre a la Luna, HBO Go ha reestrenado una versión remasterizada de la mítica obra de finales de los 90

26/07/2019 - 

VALÈNCIA. “Decidimos ir a la Luna. Decidimos ir a la Luna esta década y hacer otras cosas, no porque sean fáciles, sino porque son difíciles”. El famoso discurso de John F. Kennedy de 1962, donde daba su apoyo al ‘programa espacial Apolo’, se escucha en los primeros segundos de casi todos los episodios de la monumental serie dramática De la Tierra a la Luna de HBO, emitida por primera vez por el canal de cable en 1998 durante 6 domingos consecutivos (a episodio doble por noche). Inmediatamente después arranca la conmovedora música de cabecera creada por Michael Kamen (Band of Brothers), dejando los vellos de punta hasta al espectador más inmutable.

Tom Hanks, que ejerce como coproductor, coguionista, codirector, narrador y actor), asumió este proyecto (el más costoso de una televisión por entonces) para que fuera emitido con motivo del 30 aniversario de la llegada del hombre a la Luna. Contó con la colaboración, entre otros, del productor Ron Howard, que justamente había llevado al cine en 1995, con gran éxito, la película Apollo 13. Ahora, con motivo del 50 aniversario, la plataforma de streaming HBO GO ha lanzado para sus suscriptores una nueva versión remasterizada que merece la pena visionar si se es aficionado a este significativo evento.


La producción narra la carrera espacial emprendida por Estados Unidos con el telón de fondo de la Guerra Fría durante los años sesenta. Se repasa con todo detalle cada una de las misiones Apolo que puso en marcha la NASA desde que Kennedy dio el pistoletazo de salida hasta la expedición del Apolo 17 en 1972. Basada en el libro de Andrew Chaikin, A Man on the Moon, documentada al milímetro y combinada con el material original grabado durante las expediciones, es, sin embargo, una historia de ficción sobre los sinsabores del megaproyecto que dejó pegados al televisor a 500 millones de espectadores en los momento álgidos de la llegada a la luna (el 14% de la población mundial aquel 20 de julio de 1969) hasta pasar a ser años después mero relleno de segundos en los noticiarios y dejar de interesar a grandes audiencias.

El sueño que parecía inalcanzable del pionero cineasta Georges Méliès, tal y como se mostraba en su imborrable película Le voyage dans la Lune (1902), se rememora en el último episodio en paralelo al último viaje de la NASA a la Luna, como metáfora de que fuimos capaces de hacer posible lo imposible. Se materializó el sueño de un loco del celuloide que lamentablemente también fue pionero por ser la primera víctima de la piratería, dado que su película fue copiada y exportada a EEUU sin su conocimiento y sin que viera un duro por ello. Tom Hanks, guionista justamente de ese episodio, no lo deja en el tintero.

La obra, que peca de cierta sobrecarga de épica musical, un aspecto comprensible no solo por la proeza histórica del tipo aventura (la espacial) sino por su estilo narrativo muy de finales de los 90 (acuérdense de la sintonía, por ejemplo, de The West Wing, también muy rimbombante), es, sin embargo, el producto audiovisual más completo si queremos rememorar junto al público más joven (y al escéptico) las dificultades, la pérdida de vidas, los logros y la labor de innovación técnica permanente hasta llegar a la Luna.

Como bien explicaba en el podcast de Plaza Radio Más allá (pero no tanto) el periodista Javier Cavanilles, junto al escritor Eugenio Fernández Aguilar (autor de La conspiración lunar ¡Vaya Timo!), durante el último capítulo dedicado a la película de Kubrick ‘Moonsplaining: Objetivo: la Luna’, gracias al Programa Apolo la herencia tecnológica es más que evidente. La ciencia alcanzó enormes avances. Sin la inversión multimillonaria en este programa espacial probablemente no se hubiera materializado con la misma velocidad.

Un producto para ver en pequeñas dosis

Cada episodio ha sido escrito y dirigido por profesionales diferentes (Sally Field dirige uno de los capítulos, por ejemplo), y en ese sentido no muestra una unidad estilística, de manera que podrán encontrarse, por ejemplo, con un capítulo cómico (que particularmente no ha sido mi preferido), justificable en cierta forma si nos situamos en el hecho de que fue rodada en 1998, cuando la figura del showrunner no estaba definida como ahora.

Al igual que le pasaría a The Wire, su colección remasterizada en DVD de 2005 pasó a ser una pieza imprescindible para los coleccionistas de series. Ahora, con el 50 aniversario del ‘programa Apolo’, reaparece para ser visionado de atracón en un canal online. No puedo dejar de avisar que tengan en cuenta que no fue concebida con ese objetivo. Por su ritmo narrativo tal vez sea más acorde consumirla a pequeños sorbos.

Primeros años del ‘It’s not TV…

Ese año 1998 HBO solo llevaba emitida una temporada de Oz, no habían nacido siquiera para el público Los Soprano (ya ni hablamos de The Wire), que no llegaría hasta un año después. De hecho, De la Tierra a la Luna se adelantó en un mes, incluso, al estreno de Sexo en Nueva York. Es decir, estamos justo en los orígenes del famoso eslogan ‘It’s not TV, it’s HBO’, en los comienzos de la revolución de la televisión por cable, antesala a su vez del impulso de las plataformas de streaming. Con esta espectacular “serie evento” se sentaron las bases para la aparición de grandes historias para la pequeña pantalla, algo que hasta entonces solo se planteaba en los presupuestos del cine. Su impresionante producción y excelentes efectos especiales otorgó a De la Tierra a la Luna tres Emmys y un Globo de Oro a mejor miniserie.

Caras conocidas

Los doce episodios están salpicados de magníficas actuaciones. A excepción de Tom Hanks, que interpreta un breve papel en el último episodio, la mayoría de los actores no son populares. Si embargo, tras el último boom seriéfilo reconocerán algunas caras que ahora sí lo son, como puede ser el actor Bryan Cranston (Walter White en Breaking Bad) o John Slattery (Roger Sterling en Mad Men).

Si en 2019 el punto de vista de la carrera nuclear se detiene en contarnos el desastre de Chernobyl, con ese pesimismo y ese desasosiego gris, tengan comprensión cuando vean esta serie preciosista, cuyos personajes apenas carecen de rasgo alguno de maldad. En 1998 todavía no se habían caído las torres gemelas, no había ocurrido una crisis bancaria y todavía éramos gente optimista. La voz en off del capítulo final, que detallo a continuación, es un ejemplo del tono al que me refiero (algo que le ocurre también a su coetánea The West Wing). Particularmente me sigue sacando una sonrisa triste, pero me sigue emocionando:

“Los requisitos para hacer este viaje realidad, eran cualidades que hacen única a la humanidad: el anhelo por conseguir algo, los recursos y la perseverancia, la voluntad de sacrificar tiempo, energía e incluso vidas en el gran esfuerzo para resolver todos los problemas durante el intento. Más importante aún era la tendencia del hombre a imaginar imposibles”.