AL OTRO LADO DE LA COLINA / OPINIÓN

De pandemias y otros cuentos chinos

No se alarmen, éste no es un artículo negacionista ni conspiranoico, es una reflexión de la gestión, sobre todo mediática, de esta nueva crisis en la era de la globalización

8/02/2020 - 

Según el diccionario de nuestra Real Academia de la lengua española una “enfermedad epidémica que se extiende a muchos países o que ataca a casi todos los individuos de una localidad o región” se denomina pandemia, y este viernes 7 de febrero estamos ya en casi 30 países, unos 600 muertos y pasan de los 31.000 personas afectadas de coronavirus, podríamos afirmar que estamos ante una nueva pandemia aunque falta la declaración oficial de la OMS, que está resultando muy permisiva con las autoridades chinas, y sus actuaciones propias de su régimen comunista, poca transparencia y falta de flexibilidad, que intenta ser compensadas con el uso ilimitado del recurso de la fuerza y de la privación de libertad para sus ciudadanos.

Porque las condiciones actuales, y no me gustaría resultar alarmista sino sólo realista, son propicias para la aparición de pandemias, pues existen tres elementos para que estas tengan lugar, una enfermedad, aglomeraciones humanas y su rápida dispersión, principalmente Asia y después África, y que han ayudado al coronavirus 2019-nCoV

Y claro una de las características de la globalización es la conectividad entre diversas partes del mundo, tanto por el gran número de viajes, por ejemplo en China con motivo de este año nuevo estaba previsto unos 3.000 millones de traslados, y además está la posibilidad de que estos viajes sean a distancias intercontinentales, gracias al avión, por lo que la rápida y enorme dispersión está servida. Por otra parte esta la necesidad de que existan concentraciones humanas para el contagio, factor servido por el incremento de las ciudades en el mundo actual, fíjense que en 2007 la proporción de la población urbana y rural se igualaron en el mundo, y en el 2050 la población que vivirá en las ciudades será ya del 70%. Para finalizar están las enfermedades que pueden aparecer o reaparecer en esta ecuación, son zoonosis, es decir enfermedades que sufrimos los seres humanos y cuyo origen proviene de animales que actúan a modo de reservorios, y recuerden como tanto en Asia como en Centroáfrica existe tradición en interactuar con animales vivos y muertos en sus hábitos mercantiles y culinarios, por lo que la transmisión antes que después está asegurada.

Es por ello que periódicamente aparecen estas enfermedades, por ejemplo, y hace poco tiempo, la epidemia del Ébola del 2014-2016 que se inicio en Guinea y se extendió a Liberia, Sierra Leona ... con una mortalidad de más de un 60%. Un poco antes tuvimos en 2009-2010 la crisis con la gripe A (H1N1), en el 2004-2006 la gripe aviar (H5N1), anteriormente del 2002-2003 la epidemia del síndrome respiratorio agudo grave (SARS) provocado por otro coronavirus, con más de 700 muertes y  8.000 personas infectadas; teniendo en la mayoría de los casos como origen Asia y sobre todo China. Y no proseguimos más allá del siglo XXI para no hacer eterna lista.

Y fíjense la casualidad, que semanas antes del brote epidémico (diciembre) en otoño del 2019, la OMS editaba un informe llamado A World at Risk (Un Mundo en riesgo) que anualmente se publica y trata sobre la preparación mundial para emergencias sanitarias, donde se alertaba que “El mundo está en grave riesgo de sufrir devastadoras epidemias o pandemias de enfermedades regionales o mundiales que no solo causan la pérdida de vidas sino que invierten las economías y crean un caos social” no hace falta que les insista mucho como la sociedad china ha entrado en el caos por parálisis, ni el efecto económico que ello implica en las bolsas, la Shanghai Composite se desplomó el lunes en su apertura un 8,5 %, y así este coronavirus está resultando ser un inesperado "Cisne Negro" para la economía mundial, por ejemplo, también, ha tenido un gran impacto en el mercado del petróleo, dado que  la demanda china se ha desplomado un 20%. Pero para que vean, aún más lo acertado del informe de la OMS, en esté se afirmaba que el mundo debía prepararse para lo peor para “Una pandemia de rápida propagación debido a un patógeno respiratorio letal (ya sea naturalmente emergente o liberado accidental o deliberadamente)”, ya ven ustedes, porque no se deben creer en las conspiraciones, que si no.

Lo que llama mi atención, y me genera dudas de la gestión mediática de la crisis, es por qué si la mortalidad es tan baja, menos del 3%, la propagación relativamente se esta conteniendo aparentemente; aunque ya sabemos que existe el temor a que mute y se vuelva más mortífero, ademas de ciertas dudas existentes en cuanto la mayor facilidad del contagio (ademas de la transmisión por personas asintomáticas) hasta un 83% en el ámbito familiar; se arma tanto lío y cuasi pánico (el miedo es libre claro). Cuando además existe hoy en día una epidemia terrorífica en África como es el brote de Ébola de Kivu, que aunque sólo han alcanzado a algo más de 3.000 enfermos han muerto ya unas 2.200 personas y se contiene por ser una zona de guerra con poca población en tránsito. O el más reciente brote, sólo en estadio animal, como es el terrorífico virus ya citado de la gripe aviar H5N1, declarado en China en una región limítrofe con la de Hubei epicentro del coronavirus, que ha provocado el sacrificio de miles de pollos, y que pudiera haber llegado a África.

Las dudas me llevan a recordar la cita de ese gran ateniense, Tucídides, en su Guerra del Peloponeso (siglo V a.C.), cuando afirmó que “Fue el ascenso de Atenas y el temor que eso inculcó en Esparta lo que hizo que la guerra fuera inevitable" y que puesto en contexto con lo que escribe Edward Luttwak en su obra “El ascenso de China contra la lógica de la estrategia”, nos hace pensar que algunos han aprovechado el miedo escénico del coronavirus para ponerle una zancadilla a su competidora y desafiante China, parándole o ralentizando su economía (otro que sufrirá un daño colateral será el Mobile World Congress de Barcelona), aunque otros, como son las altas instancias sanitarias mundiales lo han aprovechado, y dado que no respondemos a los avisos a la prudencia y a la planificación (como era el informe de la OMS), están haciendo uso del miedo, algo siempre irracional, como instrumento de alerta y preparación ante lo que pueda estar por venir en venideras epidemias.

En fin seguiremos alerta e informándoles, pero no podemos olvidarnos de aquel pobre médico chino, Li Wenliang, que avisó ya en diciembre del peligro del nuevo coronavirus, y que el régimen chino en lugar de premiarle, lo represalió, pues acaba de morir víctima de la enfermedad, Descanse en Paz.