CONCIERTO EL SÁBADO EN CASTELLÓ

Le Parody: "Es algo doloroso poner beats de techno para gente que no puede ni tocarse"

La artista trae a Castelló un set de electrónica adaptado a las nuevas características del directo: será el sábado 14 de noviembre en la penúltima actuación del Trovam- Pro Weekend

13/11/2020 - 

CASTELLÓ. El campo es, casi seguro, el único sitio del mundo al que iría Le Parody si las cosas le fueran realmente mal. Pero mientras esto no sucede sigue haciendo música en Madrid, donde la malagueña está instalada desde hace varios años. Allí Sole canta y compone canciones de pop oscuro, folclore y electrónica. Una música que se sitúa en las antípodas de lo mainstream para ofrecer unas letras que "no son solo oscuras, pero sí son oscuras, tampoco son solo vitalistas, pero son vistalistas, tienen melodías fáciles, pero también capas de sonidos completos". Su arte es hacer que todos estos elementos fluyan y convivan entre ellos. Su gracia es ofrecer letras inspiradas en la copla y los cantes flamencos pero llenarlas de beats de electrónica. Un sonido complicado de definir que queda perfectamente armado en su tercer disco Porvenir

-En alguna ocasión has comentado que solo funcionas desde la alegría; no eres de esas artistas a las que les resulta inspirador componer en los días de bajón. ¿Cómo te has encontrado en los meses de cuarentena?
-Precisamente he estado bastante parada creativamente, aunque igual no por estar de bajón. He tenido un bajón relativo, porque también han habido cosas buenas. Pero a lo de que solo funciono desde la alegría, ahora añadiría que con el coronavirus me he dado cuenta de que solo compongo desde la estabilidad. Y este tiempo es de los más inestables que he tenido, por eso no me sale. También esta falta de creación parte de que ahora me sale más escuchar que emitir, quiero ver y observar qué pasa.

-También eres de vivir mucho un disco antes de pasar a componer el siguiente. ¿Le queda mucha carretera a Porvenir?
-Pues sí, todavía le queda carretera, pero ahora con las restricciones me veo con un handicap bastante fuerte y es que no se puede bailar. Este disco estaba pensado para eso. Estoy terminando esta gira "de coronavirus", de fechas que han salido tras la pandemia y reversionando el set para hacer una cosa más de escucha y de estar sentado. Me parece que es algo doloroso poner beats de techno para gente que no pude ni ponerle la mano al hombro a la persona que tiene al lado. 

-Con tu último trabajo volviste a la autoedición después de una experiencia muy breve con Warner. ¿No está la música experimental hecha para una gran discográfica?
-No sabría decirte, yo voy tanteando y probando diferentes maneras de difundir la música y en el momento de Porvenir me pareció que funcionaría mejor la autoedición, acompañada claro de un buen equipo que tengo detrás, que me llevan la prensa o distribuyen los bolos. Esto me resulta más manejable y rentable. Aunque es verdad que igual un sello facilita más las cosas, tengo sobrecarga de trabajo. Igual para los siguientes buscaré, ya que ahora están resurgiendo sellos pequeños que funcionan muy bien. De todos modos, no lo pienso mucho, siempre valoro en el momento de publicar música qué hacer. 

-Tu música pertenece a eso que llaman como el 'nuevo andalucismo musical', donde también encajan artistas como Califato, Dellafuente o Soleá Morente. ¿Ahora que el flamenco parece que se ha reinventado -otra muestra de ello es la colaboración de C. Tangana con La Húngana y Niño de Elche- beneficia una etiqueta así? ¿Te sientes cómoda?
-Es interesante y por un lado me hace ilusión que exista esa escena, porque es el tipo de música que me gusta. Llevo muchos años, nueve creo, de manera solitaria y de pronto hay una escena que me engloba. Me gusta porque siempre a nivel de gremio está bien formar parte de un movimiento. Aunque, por otro lado, me da miedo quedarme metida en esa etiqueta. Mi música, como la vivo, es más amplia. No solo hay raíz andaluza, el andaluz está super presente y además intencionalmente, pero también hay otras cosas. 

-¿Sabes a qué público te diriges cuando cantas?
-La verdad es que parto de un pensamiento igual muy naif, pero pienso que lo que a mi me interesa le puede interesar a más gente, porque yo me considero parte de la gente. Voy tirando de ahí y haciendo lo que a mi me gustaría escuchar. Esa es la idea. Nunca me planteo para quién, igual alguna vez he tenido a amigos o personas concretas en la cabeza y sí he querido hacer algo para ellos, pero es un caso muy específico. No tengo tampoco consciencia de llegar a algo grande y por eso no pienso en grande. Igual otras artistas tienen más presión y hay cierta expectativa, pero yo eso no lo siento.

-Siempre has dicho que te gusta estar "a salvo de las masas"...
-Sí, a ver tampoco lo rechazo. Si lo mío se empieza a llevar, pues me parecerá muy bien.

-Lo que está claro es que Porvenir contiene un viaje personal muy marcado. ¿Qué retos ha supuesto su creación?
-Fue una creación bastante larga y forzada, muy de meterme ahí seis meses, trabajando en ello casi exclusivamente y sí, me lleva mucho tiempo componer. Igual puedo estar con una canción un mes, porque esta tiene mucho que contar, hay varias capas, descarto cosas y voy a ensayo y error. Aun así, tengo amnesia curativa después de sacar un disco. No sería capaz de hacer algo así de nuevo, es un viajazo interior.

-En otra entrevista decías que eres de dejarte las letras para lo último. ¿Te cuesta decidir de qué hablar y de qué manera hacerlo?
-Más bien es por una forma de trabajar que adopté desde el primer disco; hago siempre beat, melodía y letra. Es una técnica propia, pero no hay ninguna otra razón detrás. Lo que sí que me gusta es esperar a que todas las canciones estén armadas para hablar con un mismo tono. Y ahora estoy en algunos proyectillos explorando para hacerlo al revés y empezar por la letra.  

-¿Crees que la música debe tener siempre algún tipo de utilidad social?
-No, no debe tenerla en ningún caso. Si alguien por sí mismo saca un mensaje está muy bien, pero hacer música panfletaria me parece que es transmitir un mensaje aburrido. La música es interpretable, es como un efecto colateral, cada uno se la lleva a su terreno y la interpreta como quiere, pero la música ha de ser simplemente "bonita", aunque sea una palabra que no suene a mucho y que está muy desgastada. Pero debe provocar un efecto estético, mover el cuerpo y la emoción. Todo lo que sea racional no podemos controlarlo. Que la música tenga un mensaje es importante, pero también algo secundario. 

-La electrónica parece que cuenta cada vez con más adeptos, ¿se la puede llegar a considerar incluso como música popular?
-Yo pienso que sí, y de hecho desde hace tiempo. La propia electrónica, en el sentido amplio de la palabra, es la principal herramienta con la que se hace música. Cada vez se ven menos instrumentos acústicos en un directo. Eso es popular, valga la redundancia. La electrónica es muy accesible, tanto como ponerse con una guitarra.

-Y qué hay de la relación de las mujeres con la electrónica, ¿se sigue pensando que no es un mundo hecho para nosotras?
-Teóricamente la cabida de la mujer en este entorno está superada, pero en la práctica, como en cualquier otro ámbito de la música o de la sociedad en general, falta mucho. No llega a igualarse la presencia y el alcance con los hombres. Es algo con lo que me choco de vez en cuando, porque parece que con el ruido que hacemos está superado, pero en realidad no. Los grupos de tíos tienen más difusión y las mujeres tienen unos roles asignados más estrechos. O eres joven y guapísima o friki, no hay un "rol" intermedio. 

-La música experimental suele encontrar en el circuito internacional una de sus mayores vías de exhibición. ¿Qué puede ocurrir ahora que todo esto ha caído? ¿Se deshará la red? 
-No concibo que todo este suspense se vaya a alargar tanto como para que se deshaga todo lo construido. No se sabe cuándo se va a reanudar, pero esperemos que pronto.  

-¿Qué vas a estar haciendo en 2030?
-Yo creo que seguiré haciendo música, no sé hacer muchas más cosas. También me gustaría retomar la escritura, ser música y escritora a la vez. E igual hacer esto desde un pueblecito o una casa perdida cerca de la tierra en la que estoy ahora en Madrid. Es el escenario utópico clásico.


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