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Un evaluador de Cooperación admite su falta de formación: "Soy un autodidacta"

13/06/2019 - 

VALÈNCIA (EFE). Uno de los trabajadores de las evaluadoras externas a la Conselleria de Cooperación que se encargó de analizar los proyectos susceptibles de ser subvencionados ha declarado este jueves que carecía de formación académica para ello y que se considera un "autodidacta".

La sección quinta de la Audiencia Provincial de Valencia ha celebrado la duodécima sesión del segundo juicio del conocido como caso Cooperación, en el que se analizan las irregularidades -ya admitidas por parte de los procesados- en la concesión de subvenciones para proyectos de cooperación, entre ellos la construcción de un hospital en Haití tras el terremoto de 2010.

Uno de los testigos citado por las acusaciones ha explicado que fue compañero de colegio de Luis Castel, responsable de la evaluadora Caaz, y que trabajó para él en labores de diseño gráfico hasta que fue contactado para pasar a formar parte de su empresa de evaluación de proyectos de cooperación internacional.

La firma de Castel, según han detallado las acusaciones en sus escritos, recibió contratos en varias de las consellerias donde trabajó Rafael Blasco, y se dedicó a la evaluación de proyectos de Cooperación entre 2009 y 2010, primero en solitario y después en colaboración con el despacho Broseta.

Según ha explicado este testigo al fiscal, tiene estudios incompletos de arquitectura y en software de diseño, pero "nada en materia de cooperación, soy más autodidacta", ha asegurado.

"(Castel) Me dijo que me iban a formar, que me consideraba capacitado porque se me dan bien las matemáticas y llevaba mi propia empresa. Siendo medianamente inteligente se puede hacer", ha declarado.

"Me dieron una charla de dos o tres horas y me facilitaron unas 200 páginas de documentos. Si tenía dudas podía preguntar", ha detallado este testigo, que cobraba 75 euros por cada proyecto evaluado, algunos de los cuales optaban a subvenciones superiores a los 300.000 euros.

Valoraciones

Tanto este como otro testigo, también empleado de la evaluadora Caaz, ha señalado que nunca se les pidió que alterasen ninguna valoración e insistido en que actuaron con total libertad.

Sin embargo, las acusaciones sospechan que sus valoraciones fueron alteradas antes de ser remitidas a la Conselleria de Cooperación, y en este sentido han preguntado si las remitían a sus jefes en un formato "alterable" (Word y Excel, concretamente) a lo que han respondido afirmativamente "porque las plantillas estaban en estos formatos".

"Nunca me indicaron que modificase nada ni que tratase con cariño a ninguna ONG, si me lo hubiesen dicho me hubiese ido de inmediato", ha asegurado el segundo de los testigos que hizo labores de evaluación.

El juicio seguirá el próximo lunes con su decimotercera sesión, con la declaración prevista de más testigos.

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