consejera de transformación digital del gobierno de estonia

Anett Numa: “España debe pasar a la acción en la digitalización; aprended de Portugal”

La consejera de Transformación Digital de la agencia gubernamental e-Estonia explica cómo ha llegado el país báltico a construir la sociedad más digitalizada del planeta y aporta algunas recetas para España

20/12/2020 - 

CASTELLÓ. Graduada en Ciencias Políticas y con un Máster en Estudios Europeos, Anett Numa (Tartu, Estonia, 8 de abril de 1994) está acostumbrada a pisar el acelerador. A sus 26 años, es un referente internacional en digitalización, un ámbito en el que su país natal es el más avanzado de todo el planeta Tierra. Vivió y estudió en Eslovenia y Francia antes de volver a su país hace dos años, ya como especialista en ciberseguridad, diplomacia y gobernanza digital. Como consejera de Transformación Digital de la agencia gubernamental e-Estonia, Numa está acostumbrada a explicar en todo el mundo cómo el pequeño país báltico (1,3 millones de habitantes) se ha hecho digital en un par de décadas. En noviembre, participó por videoconferencia en Destaca 2020, la feria anual de transferencia científica y tecnológica de Vila-real.

Para situar en su contexto el avance estonio, basten algunos datos: todo el país tiene cobertura de banda ancha, el 99% de los servicios públicos se ofrecen en línea, el 98% de la población tiene una tarjeta electrónica de identificación (ID cards), es el primer país en uso de blockchain, el 46% de los votos en elecciones se emite por Internet y la firma digital le sirve para ahorrar el equivalente a un 2% de su PIB anual y 5 días de trabajo. Los tres pilares del sistema son confidencialidad, disponibilidad e integridad. Así, el papel tiene ya un rol meramente residual en las relaciones entre ciudadanos y Administración. Mientras tanto, el ambicioso Plan España Digital 2025 prevé que en 5 años el 50% de los servicios públicos de nuestro país esté disponible en aplicaciones de móvil. Desde Tallin, a través de Zoom, Numa habla con entusiasmo sobre su país y desgrana algunas claves de su historia de éxito, empezando por la principal: el objetivo final siempre fue la mejora de la calidad de vida de sus ciudadanos.

- Anett, ¿vives en Estonia o en el futuro?
[Ríe] Bueno, te diría que una combinación de ambas cosas, porque para muchos otros países Estonia es el futuro. Pero sigue siendo mi hogar, mi país. Es cierto que hacemos algunas cosas de forma un poco diferente, más próxima a lo que será el futuro. Muchas veces, cuando recibimos a delegaciones de otros países, por ejemplo asiáticos, les oímos decir que venir aquí es como avanzar en el tiempo entre cinco y diez años.

- Empecemos por el principio: ¿cómo puede un pequeño país como Estonia llegar a ser considerado el más digital y emprendedor de Europa?
- Somos un país pequeño pero podemos llegar a hacer tanta magia como queramos. Creo que nuestro éxito se explica principalmente porque tenemos unos antecedentes históricos complicados, con más de 50 años bajo la ocupación soviética, y si atraviesas una época tan dura, lo normal es desear grandes cambios. Esa es una diferencia con muchos países europeos occidentales, que están muy confiados y se sienten en una posición confortable, pero no buscan ningún tipo de grandes cambios en sus sociedades. Cuando nosotros empezamos a construir nuestra sociedad digital, pensábamos en ese cambio, y queríamos crear algo completamente diferente. Si eres un país pequeño y quieres destacar en el mundo, tienes que hacer algo totalmente distinto, y para nosotros ese algo fue la digitalización. Y lo fue porque no tenemos recursos naturales, ni suficiente dinero, ¡ni siquiera tenemos buen tiempo! [ríe] Así que teníamos que buscar algo que ofrecer, y supongo que por eso llegamos a la digitalización.

- ¿Desde cuándo existe vuestra agencia gubernamental, e-Estonia?
- Pues llevamos 10 años como tal, y hasta ahora hemos recibido a 70.000 personas que han venido a conocer nuestro caso; sólo el año pasado fueron más de 11.000, y nos visitaron 1.000 delegaciones. Las cifras han ido creciendo muy rápido. Pero nuestro equipo es muy pequeño, somos sólo 8-9 personas. Anteriormente a esta etapa, la agencia tenía otro nombre y también otro tipo de organización. Ahora pertenecemos al Ministerio de Economía y Comunicación.

- ¿Es el tipo de proyecto que sirve también para unir al país, para caminar todos en la misma dirección? Supongo que no debió ser fácil, sobre todo al principio.
- El momento fue 1994, cuando el Parlamento tomó la primera decisión al respecto. Era un tiempo distinto, solo 500 personas en Estonia tenían teléfonos móviles en aquel momento, así que fue tomamos decisiones bastante arriesgadas. Esta es otra de las cosas que nos hacen diferentes a otros países, estamos más decididos a arriesgar, a probar cosas que no están nada garantizadas pero que queremos poner en marcha y ver si funcionan. Es verdad que quizá en eso somos un poco especiales. Y es ahora cuando vemos que esto de la sociedad digital es un tema que a todos interesa, y por eso pensamos en seguir trabajando duro para ayudar a otros países en este camino, para que alcancen la posición que nosotros tenemos ahora.

- ¿Qué tipo de acciones estáis llevando a cabo, en este sentido?
- Pues mira, por ejemplo Estonia ha firmado hace un par de semanas un acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS) y vamos a empezar a desarrollar un ‘pasaporte amarillo de vacunación’ [certificados electrónicos implantados por el país báltico en octubre] que confiamos en que pueda servir el año que viene para facilitar y dar seguridad para ir a los Juegos Olímpicos de Tokio, o en la Exposición Universal de Dubai, presentando en el aeropuerto tu pasaporte de vacunación junto a los billetes de avión. Todos necesitamos encontrar soluciones.

LA comunicaciÓN CON EL GOBIERNO DEBE SER simple, corta y transparente: no TE PEDIREMOS nada por duplicado SI YA NOS HAS DADO LA INFORMACIÓN

- En alguna entrevista has dicho dos palabras con las que defines cómo deben ser las comunicaciones entre los ciudadanos y su gobierno: simples y agradables. Lo segundo llama mucho la atención, desde la perspectiva española.
- Creo que deben ser comunicaciones simples, cortas y transparentes y desde luego también deberían ser agradables. Lo que intentamos es que tú sólo tengas que introducir la información una vez, no pedimos nada por duplicado: si tenemos la información en línea, no te la vamos a pedir de nuevo [por ejemplo, al nacer un bebé en un hospital, la inscripción del bebé en el registro civil sólo requiere la confirmación de los padres, puesto que el registro les hace llegar un mensaje con los datos que ha recibido directamente del hospital]. Si vas a otra institución, verás que no está autorizada a pedirte la información que tú ya has aportado al Estado. Otra cosa importante es que empezamos a hacer las cosas de modo proactivo, para acercarnos a la gente y que nadie tenga que estar pidiendo beneficios que le corresponden o servicios que debe recibir. Así también le aportamos más tiempo a la gente, y ahí entra el término ‘agradable’, porque acceder a los servicios estatales debe ser algo que todo el mundo pueda disfrutar, no algo que te estrese, que te lleve a esperar en largas colas o a llevar papeles…

- Parece que hablas de un tipo de experiencia que conoces bien.
- Pues sí; yo viví en  otro país de la Unión Europea [Francia] y allí hice una cola para obtener mi permiso de residencia permanente. La cuestión es que no llevaba copia de mi pasaporte, aunque sí el original, y la funcionaria que me atendió me dijo que tenía que presentar una fotocopia. Le hice ver que tenía una fotocopiadora allí mismo y me la podía hacer ella, pero me dijo que no y me invitó a coger otro número para volver a hacer la cola cuando volviera de hacer la fotocopia. Y tuve que hacer cinco horas de cola. Y claro, me decía a mí misma “me vuelvo a Estonia”.

- Para llegar a vuestra situación actual, ¿hasta qué punto la clave es la estrategia? ¿Y qué papel tiene la educación en el éxito del modelo estonio de sociedad digital?
- Es cierto, siempre decimos que un 80% del éxito se ha basado en la estrategia, la construcción social y la visión que tuvimos, y en segundo lugar está la educación. Siempre he pensado que en muchos países está subestimada, y debería estar más en el centro de las prioridades, porque si realmente quieres que todo el mundo se integre en el sistema y lo apoye, hay que educar a todo el mundo. Y también conseguir que la gente se dé cuenta de que estos servicios nos aportan un mejor ecosistema a cada uno de nosotros. Así que valoro muchísimo la educación y siempre digo que el Ministerio de Educación tiene uno los mayores problemas en nuestra sociedad, y muchos países no entienden hasta qué punto es importante ese Ministerio para hacernos, entre otras cosas, más abiertos.

- ¿Y cómo funcionó la educación para la sociedad digital en relación con los más mayores? Debió ser difícil, al menos al principio, cuando todo era nuevo, ¿no? Porque es lógico pensar en los jóvenes, pero...
- Definitivamente, sí. Todo era absolutamente nuevo, y podía asustar a mucha gente. Pero insisto, nos focalizamos mucho en la vertiente educativa para los mayores. No sólo hicimos muchos cursos y talleres para estudiantes universitarios, sino que también teníamos un proyecto llamado Look@World y era para todo el mundo, jóvenes y mayores. Si eres mayor de 18 años, has acabado el instituto pero sientes que no tienes suficiente conocimiento sobre cómo utilizar los servicios, puedes acceder a cursos gratuitos de informática, y un 10% de nuestra población ya ha hecho estos cursos, lo que es un número muy grande. Y fíjate, esto lo empezamos hace 20 años: la gente que entonces tenía 40 y pico años y ahora está empezando a jubilarse, y el año pasado un 97% de quienes solicitaron su pensión ya lo hicieron a través de la plataforma en línea. ¡Un 97%! La conclusión es clara: si educas a la gente, les llevarás a utilizar las plataformas. Eso es muy importante. Y otra cosa que hicimos es que en muchas ciudades organizamos grandes eventos con varias sesiones en espacios donde había gente explicando cómo utilizar las tarjetas de identidad, para qué servían… y explicando en general el funcionamiento a todos. 

El año pasado un 97% de quienes solicitaron su pensión ya lo hicieron a través de la plataforma en línea. si educas a la gente, les llevarás a usar las plataformas

- En tus intervenciones hablas de la colaboración público-privada como una clave en vuestro caso.
- Pues sí, porque nosotros tuvimos la gran ayuda de nuestro sector de banca, al proveer a todo el mundo de lectores de tarjetas de identidad. Porque ellos también querían que los consumidores tuvieran acceso a la banca electrónica de este modo. Así que lo que hicimos fue, en lugar de abrir una nueva oficina, aprovechar su apoyo: ponían un ordenador y explicaban, incluso en pueblos pequeños, cómo utilizar esas tarjetas. O sea, que en lugar de construir oficinas, enseñamos a la gente, y eso contribuyó también al cambio de mentalidad, para que se entendiera que a través de un ordenador, se podía hacer todo y hacerlo de forma más segura.

- Pero ¿cómo se puso en marcha concretamente todo el engranaje que ha llevado a Estonia a su posición actual como líder en la sociedad digital?
- Bueno, la verdad es que coincidió la gente correcta en el momento adecuado. Cuando nosotros conseguimos la independencia, el nuevo gobierno que surgió de las urnas fue constituido por gente muy joven. Y eran gente que venía de trabajar del sector privado, con experiencia en las TIC. Y tenían amigos: amigos que trabajaban en el sector de la tecnología y que venían desarrollando este tipo de soluciones desde los años 60, ya bajo la ocupación soviética. La URSS quiso tener una especie de ciber-instituto y precisamente situó la base en Tallin. Así que esa gente estaba muy preparada, sabían cómo construir ordenadores y sistemas informáticos y así, cuando colapsaron las instituciones soviéticas, los trabajadores de ese instituto crearon su propio negocio. Y desde el sector público se les llamó para hablar: se sentaron a dialogar y les plantearon la visión que tenían desde el gobierno. ‘Mirad, chicos, queremos construir servicios que vosotros estáis preparados para desarrollar’. Vieron que podían trabajar juntos.

- Tal y como lo describes, es un modelo que se podría haber aplicado en otros países.
- Sí, y yo diría que en países como España hay potencial y si el sector público se da cuenta de que puede hacer cosas conjuntamente con el privado, el resultado es que todos ganan. Quiero decir, si les compras soluciones, esto al final te beneficiará porque ellos pagarán impuestos, y tú además tendrás las soluciones. Y cuanto mejor lo haga el sector privado, mejor lo hará el Estado. Porque ¿qué es el Estado sin el sector privado? Yo trabajo para el Estado y mi salario está cubierto por todos los que tributan. Yo trabajo para nuestros ciudadanos.

- En alguna entrevista has comentado que tu trabajo actual se reparte entre colaborar con otras agencias estatales en Estonia y enseñar a otros gobiernos lo que pueden aprender de la experiencia de tu país. Desde tu amplia visión del mundo, ¿qué te parece el caso español?
- Personalmente, tengo datos para hacer muy buenas comparaciones entre los casos de muchos países. Cuando pienso en España, constato que es un país muy grande y al comparar entre diferentes partes del mismo, veo que hay grandes diferencias entre ellas. Por supuesto, es muy difícil hacer algo centralizado, pero veo mucho potencial en algunas regiones donde hay más población universitaria, por ejemplo, donde se podría intentar hacer cosas. Tengo muchos amigos españoles y observo mucha comodidad, que está relacionada con vuestra cultura, porque os gusta mucho encontraros, hablar y pasarlo bien, y también quizá tiene que ver con vuestra tradición. Pero tengo muy claro que es momento de cambiar; ahí está vuestro vecino Portugal, que está haciendo cosas muy destacadas en este ámbito. Aprended de ellos, quiero decir, es básicamente el mismo tipo de sociedad, sois muy parecidos en lo esencial, diferencias aparte. ¿Por qué no hacer cosas conjuntamente? Ellos tienen mucho que enseñaros; especialmente podéis aprovechar que hay muchos pequeños municipios en la frontera y pueden servir para asentar proyectos en común. Diría que es tiempo de pasar a la acción, porque no hemos visto ningún gran cambio en los últimos años pero hemos percibido un interés creciente a raíz de la pandemia, quizá porque el confinamiento ha hecho entender a mucha gente que la digitalización es importante. Así que aprended de Portugal.

- Ponme un ejemplo convincente de por qué debemos hacerlo.
- Mira, nosotros tenemos un sistema sanitario ya basado en la telemedicina, y con mi tarjeta electrónica de identidad, donde tengo mis medicaciones, yo ya puedo ir a Lisboa o a cualquier otro lugar de Portugal y puedo utilizarla para acceder a las recetas que me han hecho en Estonia. Y puedo llamar a mi médico estonio, que me recete y acceder a los medicamentos en Portugal. Mientras tanto, si voy a España tengo que buscar un médico, que hable inglés, y analizarlo todo antes de acceder a mi medicación. Estas cosas se están convirtiendo cada vez más importantes, y en el futuro, si tuviera que elegir un país donde vivir, pesarían mucho. Por eso digo que es tiempo de pasar a la acción, de tener un proyecto como país.

La digitalización está proporcionando exactamente una solución para el problema de la despoblación: hace posible que la gente decida dónde quiere vivir

- En España tenemos un problema de despoblación, y se teme que el proceso de la digitalización pueda agudizarlo.
- Pero es exactamente al revés: aquí uno puede hacer de todo desde cualquier punto del país. Mira, nosotros vamos a tener el problema contrario, y bastante grave, porque la población de Estonia es de 1,3 millones de personas, y ahora solo 400.000 viven en la capital, lo que consideramos una cifra pequeña tal y como es el país. Y si lo pensamos bien, cada vez menos gente vivirá en Tallin, porque cada vez más gente piensa en que si tiene un negocio y lo puede hacer todo en línea, se podrán ir al campo y disfrutar de la naturaleza. ¡Y en España tenéis sitios asombrosos! Si tuviera la oportunidad, iría miles de veces a España. Seguro que me iría a vivir al campo, en España. Pero ojo, ahora mismo no podría, porque tendría que acudir muchas veces a la ciudad para acceder a los servicios. Pero si hacéis más cosas en línea, permitiréis que la gente que vive en Madrid pero a la que quizá no le guste vivir en una gran ciudad, se pueda ir ya al campo y llevar sus negocios totalmente en remoto. Como podemos ver en esta misma entrevista, ¡Zoom funciona! La gente puede tener reuniones, trabajar a distancia, y varios días a la semana puede ir a la ciudad, pero si no quieren estar allí, no tienen porqué hacerlo. Es decir, la digitalización está proporcionando exactamente una solución para el problema de la despoblación: hace posible que la gente decida dónde quiere vivir.

- Pero necesitarán siempre una buena conexión.
- Sí, ahí es donde empieza todo. Siempre pregunto a los gobiernos que nos consultan, ¿qué porcentaje de vuestro territorio está cubierta con conexión 4G? Y si la respuesta está por debajo del 90%, tenemos un problema. La conexión a Internet es lo primero, claro.
 
- Si yo fuera ciudadano estonio, podría votar a través de Internet. ¿Es así para todo tipo de elecciones o sólo para las generales?
- En todas: locales, parlamentarias, europeas… y adicionalmente en las municipales, por ejemplo, tenemos los casos de pequeños municipios en los que se les ofrece también la posibilidad de votar al mismo tiempo por un asunto en el que les gustaría que el ayuntamiento invirtiese. Y para ello utilizamos el mismo sistema. Para mí, personalmente eso es muy importante porque he vivido en el extranjero y en ese tiempo no he podido participar en nuestras elecciones: cuando vivía en Liubliana (Eslovenia) no había embajada estonia y la más próxima estaba en Viena, demasiado lejos. Cuando viví en Francia lo hice en Lyon, también muy lejos de París… es como lo que decíamos antes de vivir en el campo y no necesitar ir a la ciudad. Así que con la votación en línea, puedes tener tu desayuno de tortitas y un buen café el domingo por la mañana y luego entrar un momento en Internet a votar… y eso también lo hace especial.

- Tras escuchar tu exposición en 'Destaca 2020', la pregunta que surge es cuál es el siguiente paso para Estonia.
- Nuestro siguiente paso está muy claro: hacer las cosas de forma proactiva, avanzarnos y darle a la gente las cosas que va a necesitar antes de que nos las pidan. Un segundo objetivo es el uso de la Inteligencia Artificial (IA) para hacer nuestro trabajo más automatizado, es absolutamente esencial. Y otra cosa es que queremos crear una medicina más personalizada. Aparte de ello, está el hecho de que cuando tomamos decisiones entre políticos y funcionarios, queremos que todas estén basadas en datos reales. Así que debemos analizar todos los datos que hemos obtenido, datos que hemos trabajado desde una perspectiva de seguridad, sin acceso a las identidades, garantizando el anonimato. Hay que analizarlos, porque los datos te dan muchísimo, si sabes utilizarlos de forma inteligente.


- ¿A qué otros países ves en otra buena posición en cuanto a digitalización, tras Estonia?
- Por supuesto, diría que Singapur está en una muy buena posición, están haciendo las cosas muy bien. Por cierto, que Singapur, por decirlo diplomáticamente, ellos tratan los datos de una forma muy distinta a la nuestra. Para nosotros, el reglamento de protección de datos es un elemento clave. Nosotros valoramos mucho esa seguridad, y si lo comparas con la perspectiva asiática, especialmente china, es un mundo distinto. Pero Singapur está haciendo cosas muy buenas. Y también te digo que en los Emiratos Árabes Unidos, en Dubai, las cosas se están acelerando y lo están haciendo muy bien, y para ellos debo decir que la protección de datos también es importante. Y si nos fijamos en Europa, nuestros principales socios ahora son Finlandia, trabajamos muy estrechamente. En lo que se refiere al sector privado también Suecia es un buen ejemplo. Y como te decía antes, también colaboramos mucho con Portugal, y por supuesto luego depende mucho de qué tema toques, porque en los Países Bajos o Dinamarca son muy buenos en el campo educativo, y también por ejemplo Chipre es un referente en lo relativo a ciberseguridad… son muchos aspectos.

- ¿Y tu querida Francia?
- [Sonríe] Están muy atrás. Esa es una de las razones por las que me volví a Estonia. Sinceramente, Francia es mi país favorito del mundo, pero no podría vivir con su excesiva burocracia. La verdad es que en este terreno, una vez he experimentado lo que es vivir aquí, no podría hacerlo en otro sitio.

- Tienes sólo 26 años y ya llevas dos años trabajando en e-Estonia. ¿Cómo ha sido tu carrera hasta llegar aquí?
- Todavía soy muy joven, pero es verdad que he estado muy interesada en estos temas durante mucho tiempo. Mi historial académico es bastante vinculado a las relaciones internacionales, la ciberseguridad, la desinformación desde el punto de vista tecnológico, pero también he trabajado en banca privada, e hice estudios de Máster en Francia y después sentí que estaba preparada, que me gustaba el tema, había aprendido bastante sobre el mismo, y entonces acepté hacer este trabajo. Y la verdad es que ahora mismo no habría otra cosa en el mundo que me pudiera gustar más, porque me da muchas cosas buenas: siempre me inspira ver cómo lo están haciendo otros, y de hecho me hace sentir que estamos cambiando cosas en el mundo, no sólo aquí. Me gusta contar nuestra historia al resto del mundo y conseguir inspirar a otros.

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