Codiagro crece desde Vall d'Alba: más empleo, capacidad productiva y presencia en más de 35 países

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La empresa de soluciones para la nutrición vegetal, con cerca de 50 años de trayectoria, afronta una etapa de impulso tras su integración en SAS Group. Ha ampliado su plantilla en diez trabajadores en los últimos meses y busca aprovechar las sinergias del grupo para reforzar su capacidad productiva y tecnológica

  • Instalaciones de Codiagro en Vall d'Alba.
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CASTELLÓ. La expansión internacional y la integración empresarial no son incompatibles con el arraigo en el territorio y la creación de riqueza en el entorno. La empresa Codiagro quiere demostrarlo desde Vall d'Alba, donde mantiene su centro productivo y de investigación mientras amplía su presencia en los mercados exteriores. La compañía castellonense, especializada en la fabricación de bioestimulantes, correctores y soluciones para la nutrición vegetal, afronta una nueva etapa tras su integración en 2025 en Sustainable Agro Solutions (SAS Group), una operación que le permite sumar capacidades industriales, tecnológicas y comerciales para impulsar su crecimiento sin renunciar a la identidad construida durante casi cinco décadas. No en vano el grupo SAS constituye una empresa referente en su sector, con una cifra de negocios que en 2025 superó los 56 millones de euros. 

La integración llega en un momento de expansión para la empresa, que ha incorporado a diez trabajadores en los últimos meses y supera ya los 30 empleados. El refuerzo del equipo acompaña el aumento de actividad y refleja una de las prioridades que destaca su CEO, Pere Porta: que el crecimiento empresarial tenga también un retorno en el entorno donde se desarrolla. "Queremos que Vall d'Alba siga siendo parte de nuestro crecimiento", señala.

La apuesta por el territorio no se limita a mantener las instalaciones. La planta concentra funciones de producción, logística, calidad e I+D, además de buena parte del conocimiento técnico acumulado por la compañía. Desde su implantación en Vall d'Alba en 2010, Codiagro ha desarrollado su actividad industrial en contacto con el sector agrícola de Castellón, una proximidad que Porta considera fundamental para orientar la innovación hacia las necesidades reales de los agricultores.

"No entendemos la innovación como algo que termina en el laboratorio; tiene que acabar resolviendo un problema en campo", explica. Esa conexión con la agricultura es especialmente relevante en un escenario marcado por desafíos para el sector que cada vez están más presentes: el aumento de las temperaturas, el estrés hídrico y la necesidad de mejorar la eficiencia en el uso de los recursos. La compañía trabaja en el desarrollo de soluciones que ayuden a las plantas a aprovechar mejor los nutrientes disponibles y a afrontar situaciones de estrés, sin sustituir por ello el agua, la fertilización adecuada ni un buen manejo agronómico.

Más capacidad para competir en los mercados internacionales

La proyección exterior constituye otra de las principales líneas de desarrollo de Codiagro. Sus productos se comercializan en más de 35 países, con presencia en mercados europeos como Francia, Alemania, Italia, Portugal, Grecia o Rumanía, además de destinos del norte de África, como Egipto, Oriente Próximo, Latinoamérica y Estados Unidos. Esta trayectoria internacional, construida antes de la entrada en SAS Group, adquiere ahora una nueva dimensión gracias a la red comercial del grupo.

Porta resume el efecto de la integración como una combinación de continuidad y nuevas capacidades. "Codiagro sigue siendo Codiagro: mantenemos nuestra marca, nuestra planta de Vall d'Alba, nuestro conocimiento y la proximidad con clientes y mercados", afirma. La diferencia está en las posibilidades que ofrece formar parte de una estructura empresarial con mayor alcance industrial, tecnológico y comercial.

El crecimiento de la compañía se produce, además, en un contexto de presión sobre los costes industriales, marcado por las tensiones en los mercados energéticos, el transporte y el suministro de materias primas. Una situación que obliga a revisar procesos y mejorar la planificación para contener el impacto sobre la actividad. "La respuesta no puede ser simplemente trasladar cada incremento al cliente", explica Porta, quien apunta a la optimización de las compras, la eficiencia en fábrica y la búsqueda de alternativas cuando resultan técnicamente viables. Una estrategia que, subraya, tiene un límite: "No queremos adaptar una formulación únicamente para abaratarla si eso compromete su eficacia o calidad".

La pertenencia a SAS Group permite aumentar la capacidad productiva y abre la puerta a un efecto multiplicador en la comercialización de las soluciones de Codiagro. La compañía puede identificar mercados en los que otras empresas del grupo ya operan y estudiar qué productos y tecnologías pueden aportar valor en ellos. A la inversa, las capacidades del resto de sociedades también pueden contribuir al desarrollo de nuevas soluciones para los clientes de Codiagro.

"Podemos identificar mercados donde el grupo ya tiene presencia y estudiar qué tecnologías de Codiagro aportan valor allí, y hacer también el camino inverso", apunta Porta. La internacionalización, por tanto, no consiste únicamente en ampliar la distribución, sino también en adaptar las soluciones a las particularidades agronómicas de cada destino.

  • Pere Porta, CEO de Codiagro. 

Las necesidades cambian de un país a otro en función de los cultivos, el clima, el suelo, la disponibilidad de agua, las prácticas agrícolas y la regulación. No son iguales las exigencias de la citricultura castellonense que las de la producción de uva en Egipto o las de determinados cultivos en Azerbaiyán. Por ello, la expansión requiere conocimiento técnico y adaptación a cada mercado, además de una red comercial capaz de acompañar al agricultor.

La empresa identifica oportunidades especialmente en territorios con agricultura intensiva, cultivos de alto valor y una creciente necesidad de mejorar la eficiencia y la resiliencia de las explotaciones. La estructura internacional de SAS puede facilitar el acceso a esos mercados y acelerar la difusión de productos que Codiagro ya ha desarrollado desde su centro de Vall d'Alba.

Investigación y nuevas soluciones para una agricultura más exigente

El desarrollo tecnológico es otro de los ámbitos en los que la integración puede generar sinergias. Codiagro cuenta con una trayectoria vinculada a la nutrición vegetal desde su fundación en 1978 y ha incorporado progresivamente investigación propia, capacidad industrial y conocimiento sobre la fisiología de las plantas. La nueva etapa busca reforzar esa base mediante la colaboración con otras empresas del grupo y el acceso a nuevas tecnologías y componentes para el desarrollo de bioestimulantes y nutrientes agrícolas.

Para Porta, el punto de partida debe ser siempre una necesidad concreta. Las demandas detectadas por los equipos técnicos, los distribuidores o los propios agricultores se trasladan al trabajo de investigación, formulación y ensayo antes de validar su aplicación agronómica. La eficacia de las soluciones debe medirse en función de variables como la producción, el calibre, la calidad del fruto, la eficiencia nutricional o el comportamiento de la planta ante situaciones de estrés.

En una provincia como Castellón, donde los cítricos tienen un importante peso económico y social, estos retos resultan especialmente visibles. Las altas temperaturas y la falta de agua pueden afectar al desarrollo de la planta, el cuajado y la calidad de la fruta, de modo que los agricultores necesitan herramientas que les permitan gestionar mejor los recursos disponibles.

Los bioestimulantes y los correctores nutricionales pueden ayudar a afrontar determinados momentos críticos del cultivo, aunque Porta insiste en que no deben interpretarse como sustitutos de otros elementos esenciales para la producción. "Ningún producto sustituye al agua", recalca. El objetivo es complementar un manejo agronómico adecuado y contribuir a que la planta aproveche mejor los recursos de los que dispone.

La colaboración dentro del grupo también puede ampliar las posibilidades de investigación y desarrollo. La combinación de conocimientos y tecnologías de distintas empresas permite explorar nuevos componentes y formulaciones, además de facilitar que las soluciones respondan a necesidades de mercados diferentes. El propósito es potenciar el valor añadido de los productos sin comprometer su calidad ni su eficacia.

Crecer sin perder las raíces

La ampliación de la plantilla y el refuerzo de las capacidades productivas forman parte de una estrategia de crecimiento que la empresa quiere acompañar con una mayor profesionalización de sus procesos. Porta señala que están analizando cómo adaptar la organización, las personas y las instalaciones a una actividad creciente, aunque distingue entre las líneas de trabajo abiertas y las inversiones que todavía no están aprobadas.

La integración en SAS Group tampoco implica, según el CEO, homogeneizar empresas con trayectorias y especializaciones distintas. La intención es aprovechar las fortalezas de cada una y generar oportunidades compartidas sin diluir la identidad de Codiagro.

Ese planteamiento conecta con la voluntad de mantener en Vall d'Alba una parte esencial de la actividad y del conocimiento de la compañía. El desarrollo industrial genera empleo directo, pero también demanda proveedores, servicios y perfiles profesionales diversos, desde producción y logística hasta calidad, investigación, operaciones, finanzas o marketing. La capacidad de atraer y desarrollar talento en el entorno forma parte, así, de la contribución que la empresa quiere realizar al territorio.

"Podemos crecer internacionalmente y formar parte de un grupo global sin perder nuestras raíces. De hecho, creo que ambas cosas se pueden reforzar mutuamente", concluye Porta.

Con cerca de medio siglo de trayectoria, Codiagro afronta esta nueva fase con el reto de convertir su conocimiento técnico y su implantación industrial en una plataforma de crecimiento más amplia. La estrategia pasa por reforzar su capacidad productiva, desarrollar nuevas soluciones para la agricultura y aprovechar la red internacional de SAS Group. Todo ello con una premisa: que la expansión exterior siga teniendo en Vall d'Alba uno de sus principales puntos de apoyo.

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