CASTELLÓ. Paracoccus burnerae o cotonet de la adelfa es un insecto de la familia de los pseudocóccidos que ha pasado de tener una presencia meramente anecdótica en el campo valenciano a situarse en el radar de productores y científicos por el riesgo de convertirse en una seria amenaza para la citricultura. Aunque en la actualidad la incidencia de esta plaga en los cultivos de la Comunitat Valenciana se considera baja, el reciente aumento de detecciones tanto la provincia de Valencia como en Castellón han elevado ligeramente el nivel de alerta en el sector.
Una de las voces científicas que han advertido de esta creciente amenaza es el director del Centro de Experiencias en Paiporta de la Fundación Grupo Cajamar, Carlos Baixauli, en un artículo publicado en Plataforma Tierra. Según señala Baixauli, el Paracoccus burnerae se está consolidando como una nueva plaga emergente para la citricultura mediterránea española tras detectarse con mayor frecuencia en explotaciones de mandarina, limón y naranja del litoral levantino, especialmente en Murcia, Valencia y, más recientemente, Castellón.
El trabajo señala que, aunque esta cochinilla presenta un potencial de daño inferior al del cotonet de Sudáfrica (Delottococcus aberiae), preocupa su expansión progresiva, su capacidad para colonizar distintos hospedantes y la dificultad para diferenciarla visualmente de otras especies de pseudocóccidos. Uno de los principales indicadores tempranos de infestación es el denominado “pinzamiento” o deformación de hojas jóvenes, mientras que en fruto puede provocar hundimientos y deformaciones, sobre todo entre junio y agosto.
En este sentido, desde la Conselleria de Agricultura rebajan, por el momento, el nivel de preocupación sobre la evolución del cotonet de la adelfa, aunque mantienen activo el seguimiento de su expansión. Según trasladan fuentes del departamento autonómico, el Instituto Valenciano de Investigaciones Agrarias (IVIA) conoce la presencia de esta especie desde hace alrededor de cuatro años —igual que también la Universitat Politècnica de València (UPV)— y mantiene líneas de investigación abiertas para conocer mejor su comportamiento y evolución en campo.
Entre los avances alcanzados, destacan la identificación de parasitoides autóctonos capaces de atacar a esta plaga, un factor que consideran especialmente relevante de cara a favorecer estrategias de control biológico. Aunque todavía no existe una evaluación definitiva sobre el alcance que puede llegar a tener —ya que entre sus efectos se encuentran deformaciones en frutos y hojas e incluso la caída de parte de la producción—, desde el IVIA señalan que, con la información disponible hasta ahora, no se considera una amenaza comparable al impacto que ha tenido el cotonet sudafricano (Delottococcus aberiae) en la citricultura valenciana.
En la misma línea, desde el área de Sanidad Vegetal de la Conselleria explican que se trata de una plaga conocida desde hace tiempo y sobre la que se está realizando un seguimiento de la distribución para detectar su evolución y posibles focos. Aunque reconocen que provoca alteraciones visibles en hojas y frutos, insisten en que, por el momento, no presenta la gravedad observada en otros cotonets ya establecidos. Además, avanzan que estudian impulsar materiales divulgativos, entre ellos un vídeo informativo dirigido al sector citrícola, con el objetivo de facilitar la identificación precoz y mantener informados a agricultores y técnicos.
En su artículo, Carlos Baixauli identifica como principales vías de dispersión el movimiento de cajas de recolección, material vegetal y la logística entre parcelas y centrales hortofrutícolas. Además, advierte de que las condiciones climáticas del litoral mediterráneo permiten entre tres y cuatro generaciones anuales, lo que obliga a reforzar la vigilancia.
Entre las recomendaciones destacan incorporar esta especie a los protocolos habituales de seguimiento fitosanitario, reforzar la limpieza de maquinaria y envases, priorizar el control biológico y comunicar cualquier foco a los servicios autonómicos de sanidad vegetal.

- Daños del cotonet de la adelfa en cítricos.
Desde la Unió Llauradora i Ramadera también han detectado los efectos de esta plaga en los primeros frutos que han cuajado en el campo esta temporada. Su secretario general, Carles Peris, confirma que "hemos apreciado más daños que en la anterior campaña" aunque matiza que las deformaciones que inicialmente se detectan en el fruto van desapareciendo a medida que se desarrolla y "por ahora sus efectos no impiden la comercialización en fresco de los cítricos afectados". Con todo, Peris considera que es necesario "mantener un seguimiento activo" de la plaga que, aunque está detectada oficialmente, hasta ahora se había mantenido en niveles de incidencia mínimos. En esta nueva campaña, en cambio, parece que su presencia podría ser mayor. En concreto, en la provincia de Castellón se ha localizado la presencia del cotonet de la adelfa en cultivos de localidades citrícolas como Betxí o Nules, según apuntan desde la Unió. "Vamos a estar pendientes porque parece que las deformaciones serían algo más acusadas este año", admite Peris.
Desde AVA-Asaja confirman que sus técnicos conocen la plaga, aunque la organización agraria no dispone de datos concretos sobre su incidencia real en el territorio valenciano. Por ello, AVA-Asaja insta a la Conselleria de Agricultura a facilitar una mayor información al sector sobre las medidas que se están adoptando al respecto y sobre todo pide garantizar el control y la erradicación de la misma. "Se trata del tercer cotonet que ya está presente en el campo valenciano", lamentan, y añaden que "al final todo se traduce en costes de producción más elevados y un mayor riesgo de que nuestra producción citrícola pierda valor para su comercialización en fresco".
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