AGRO

La Cooperativa de Viver: innovación agroalimentaria que frena la despoblación y el abandono de cultivos

Este proyecto, surgido a partir de una pequeña almazara, cumple 35 años convertido en un motor de desarrollo para la comarca, con 540 socios, un centenar de trabajadores y una facturación de 18 millones de euros

  • Fernando Marco, director gerente de la Cooperativa de Viver.
Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

CASTELLÓ.  Hace 35 años, la Cooperativa de Viver era poco más que una almazara creada para que los agricultores del municipio pudieran transformar su propia cosecha de aceituna. Hoy es una empresa agroalimentaria con más de 540 socios, una plantilla que supera el centenar de trabajadores, actividad en tres provincias y una facturación cercana a los 18 millones de euros. Pero para su director gerente, Fernando Marco, la mejor forma de explicar esta evolución es mucho más sencilla: "La cooperativa ha sido el sujeto de una metamorfosis gracias a la ilusión y el trabajo de un grupo de personas que creemos en el futuro del mundo rural".

La historia de esta transformación resulta especialmente significativa en un momento en el que muchas zonas rurales se enfrentan al envejecimiento, la pérdida de población y el abandono de tierras agrícolas. Mientras el Alto Palancia perdió entre los años 2000 y 2020 alrededor del 20% de su superficie agraria, en Viver la superficie cultivada aumentó casi un 5% en esas dos décadas, según los datos que maneja la cooperativa a partir de estadísticas del Instituto Valenciano de Estadística.

El caso de Viver también rompe otra tendencia habitual en el medio rural. Según el Instituto Nacional de Estadística, el municipio contaba con 1.196 habitantes en 1991, apenas un año después de la fundación de la cooperativa. Tres décadas después, la población ha seguido creciendo hasta alcanzar los 1.726 habitantes en 2025.

Marco sitúa el punto de inflexión en el año 2002, cuando un nuevo consejo rector decidió ampliar la visión tradicional de la entidad. "Eran personas del pueblo, unos agricultores, otros profesionales, unos jóvenes y otros con experiencia, que compartían un espíritu de inconformismo", recuerda. Aquella generación entendió que la cooperativa podía aspirar a algo más que elaborar aceite. A esa voluntad de cambio se sumó una temprana profesionalización de la gestión y una estrategia basada en tres pilares: diversificación agraria, modernización empresarial y aprovechamiento de nuevas infraestructuras como el regadío de apoyo.

  • Olivar de la Cooperativa de Viver. 

"No hemos inventado nada más que utilizar herramientas disponibles de una manera ambiciosa, a veces osada quizás, y sobre todo con mucho compromiso y mucho esfuerzo de la gente que estamos aquí", resume Marco. El resultado es una cooperativa que ha pasado de depender exclusivamente del aceite a trabajar con seis líneas de producción agraria y una amplia red de servicios complementarios.

El mejor indicador: los socios

La evolución del número de socios refleja el crecimiento de la entidad. De menos de 300 socios en sus inicios ha pasado a 540 en la actualidad. Para su director gerente, este dato constituye el principal termómetro de la salud de la cooperativa. Esta respuesta "es el gran indicador de que estás haciendo los deberes. Significa que la gente visualiza la cooperativa como una herramienta necesaria y adecuada a sus expectativas", afirmaa.

De esos 540 socios, algo más de 400 siguen aportando cosecha, lo que mantiene el carácter "eminentemente agrícola" de la entidad. Sin embargo, el perfil social se ha ampliado notablemente. Junto a los productores agrícolas conviven usuarios de la gasolinera, del supermercado, de la comunidad energética o incluso trabajadores de la propia cooperativa que han querido formalizar su compromiso haciéndose socios. Además, la base social ya no se limita a Viver. La cooperativa cuenta con socios procedentes de prácticamente todos los municipios del Alto Palancia.

Una herramienta contra la despoblación

La relación entre la cooperativa y el mantenimiento de la actividad rural va mucho más allá de la producción agrícola. Marco atribuye el aumento de la superficie cultivada en Viver a una combinación de factores: la llegada del regadío, la existencia de canales de comercialización estables y la confianza generada por la propia cooperativa. Estos elementos han sido el caldo de cultivo para generar ilusión por un proyecto que en la actualidad es un motor para el municipio y la comarca.

Además de la actividad agraria, el impacto también se produce a través de los servicios y del empleo. La cooperativa ha construido un ecosistema que facilita la vida cotidiana en el territorio y reduce algunas de las dificultades asociadas al medio rural, gracias a que uno de sus lemas es "intentar que la vida de la gente en esta zona sea más fácil", y que esto les permita visualizar un futuro en la tierra que les vio nacer

La generación de riqueza local constituye otra de las claves del modelo. Frente a otras empresas donde los beneficios pueden salir del territorio, Marco destaca que el valor creado por la cooperativa permanece en la comarca puesto que "cualquier euro que la cooperativa obtiene al final queda en el territorio".

Diversificar para sobrevivir y crecer

La diversificación ha sido una constante durante estas tres décadas y media. En el ámbito agrario, la entidad ha impulsado nuevos cultivos hasta alcanzar seis líneas de producción. Actualmente, la aceituna y la almendra representan los dos grandes pilares de la actividad, con alrededor de 1,5 millones de kilos de producción anual, respectivamente. Ambas representan casi el 90% 

La nuez y el vino aportan cada uno alrededor del 10% del volumen agrario total, mientras que frutas y hortalizas mantienen una presencia más reducida, aunque cumplen un papel estratégico en la recuperación de variedades tradicionales como la alubia del confit o variedades locales de tomate.

La cooperativa prevé alcanzar en los próximos años una producción cercana a los 100.000 kilos de nuez, consolidando una posición que ya la sitúa como la principal cooperativa productora de nuez de la Comunitat Valenciana.

  • Nueces de la Cooperativa de Viver. 

La diversificación también ha llegado a la transformación agroalimentaria. A partir del aceite han surgido nuevas líneas de negocio como las aceitunas de mesa, los patés vegetales o una gama de cosmética desarrollada junto a una industria farmacéutica valenciana.

Del campo a la experiencia turística

Otro de los ámbitos en los que la cooperativa ha innovado es el turismo agroalimentario. La entidad ha apostado por las visitas, catas y actividades vinculadas al territorio con el objetivo de generar una conexión emocional entre los consumidores y el origen de los productos.

"Queremos generar recuerdo y relato y la mejor manera de hacerlo es ofrecer experiencias", afirma Marco. Estas actividades permiten atraer visitantes, dinamizar la economía local y reforzar el valor de la marca. A ello se suma la venta online, que ha abierto nuevas posibilidades comerciales y ha permitido fidelizar clientes de toda España.

  • Sala de barricas de la Cooperativa de Viver. 

La Cooperativa de Viver tampoco olvida la importancia de la venta directa, sobre todo en pequeños municipios del interior donde la población no siempre tiene a su alcance productos básicos. Así, además de gestionar cinco supermercados de la franquicia Charter de Consum en las provincias de Castellón, Valencia y Teruel, la entidad ha impulsado un modelo de Tiendica en colaboración con pequeños ayuntamientos para garantizar que estas poblaciones dispongan de un servicio diario de productos frescos y de proximidad, atendiendo las necesidades básicas de los habitantes pero también dando respuesta a las demandas de visitantes y turistas. El modelo de colaboración consiste en la cesión por parte de los consistorios de un local adecuado, mientras que la Cooperativa se encarga del resto de dotaciones, incluido el personal. Tras la apertura de las dos primeras Tiendicas en Pina de Montalgrao y Matet, esta misma semana ha abierto una tercera en la localidad turolense de San Agustín y a la lista se sumará una cuarta este verano, "sobre la que informaremos en su momento", señala Marco. 

  • Agrotienda de la Cooperativa de Viver. 

En definitiva, la estrategia pasa por proyectar una imagen moderna y útil del cooperativismo. "Una cooperativa es trabajar juntos, trabajar las personas juntas para resolver un problema colectivo y lo puedes hacer con dinamismo, con velocidad, con alegría, con simpatía, con atrevimiento, y eso es lo que Viver intenta aportar", explica el director gerente. 

La entidad también mira de frente a los problemas que afectan a la sociedad rural. Uno de los mayores desafíos del sector agrario sigue siendo la falta de relevo generacional. La Cooperativa de Viver ha decidido abordar este problema con una fórmula poco habitual: la gestión directa de explotaciones. Cuando un socio deja de cultivar y no encuentra continuidad familiar, la propia cooperativa puede asumir la gestión de las parcelas.

El modelo permite incorporar a jóvenes interesados en trabajar en el sector sin necesidad de asumir desde el primer día todos los riesgos empresariales de una explotación propia. Actualmente, la cooperativa gestiona directamente unas 100 hectáreas, algo que la convierte en el mayor productor agrícola de la comarca. 

Retos de futuro

Tras alcanzar una facturación cercana a los 18 millones de euros en 2025 y con previsión de seguir creciendo este año, la cooperativa afronta nuevos retos estratégicos.

Entre ellos figura la posibilidad de ampliar el modelo de gestión directa de tierras más allá de Viver, consolidar el liderazgo autonómico en la producción de nuez, extender la red de pequeñas tiendas rurales en colaboración con ayuntamientos y explorar fórmulas que faciliten el acceso a la vivienda para jóvenes en los municipios del interior.

  • Viñedo La Tarihuela, de la Cooperativa de Viver. 

Fernando Marco, que se incorporó a la cooperativa en 2004 y asumió la dirección en 2008, considera que la clave sigue siendo la misma que impulsó la transformación hace más de dos décadas: la capacidad de convertir la cooperación en una herramienta de desarrollo territorial. "Tengo la suerte de trabajar en un entorno donde se valoran la confianza, el esfuerzo y el trabajo", afirma. Un proyecto que, en sus palabras, aspira a "ayudar a cambiar un poco la sociedad" y a "hacer el mundo un poquito mejor".

Treinta y cinco años después de aquella pequeña almazara para autoconsumo, la Cooperativa de Viver se ha convertido en un ejemplo de cómo la innovación, la diversificación y la gestión profesional pueden contribuir a mantener vivo el medio rural, generar oportunidades económicas y demostrar que la agricultura todavía puede ser una palanca de futuro para los pueblos del interior.

________

BOLETÍN PLAZA AGRO.

La actualidad del sector agroalimentario de Castellón, enviada directamente a tu correo para no depender de redes ni buscadores. Suscríbete gratis al boletín aquí.

 

Recibe toda la actualidad
Castellón Plaza

Recibe toda la actualidad de Castellón Plaza en tu correo

El Consell presupuesta 24,6 millones para recursos hidráulicos y regadíos en Castellón pero sólo prevé invertir una cuarta parte en 2026
El cierre de Ormuz amenaza con desviar más cítricos sudafricanos a Europa y reaviva la preocupación por las plagas