CASTELLÓ. La Unió Llauradora ha reclamado al Gobierno central que impulse de forma inmediata ante la Comisión Europea la activación de la cláusula de salvaguardia prevista en el acuerdo comercial entre la Unión Europea y la Comunidad para el Desarrollo de África Austral (SADC), ante el fuerte aumento de las importaciones citrícolas procedentes de Sudáfrica y su impacto en el mercado europeo.
La organización agraria sostiene que existen indicios suficientes de distorsión de mercado que justificarían la aplicación del artículo 34 del acuerdo, un mecanismo diseñado para proteger a los sectores productivos europeos cuando las importaciones generan o amenazan con provocar un perjuicio grave.
Según un informe técnico elaborado por La Unió, desde la entrada en vigor del acuerdo en octubre de 2016 las importaciones totales de cítricos sudafricanos han aumentado un 83%. El crecimiento es especialmente acusado en los pequeños cítricos —mandarinas y clementinas—, cuyas entradas en la UE se han incrementado un 303% sin que el consumo europeo haya crecido en la misma proporción, lo que, según la organización, evidencia una pérdida de cuota de mercado para los productores comunitarios.
Además, buena parte de estas importaciones se concentra entre septiembre y noviembre, coincidiendo con el arranque de la campaña citrícola española y valenciana, un periodo clave para la formación de precios en origen y la rentabilidad anual de las explotaciones.
España es el principal productor de cítricos de la Unión Europea y la Comunitat Valenciana concentra el grueso de la producción, por lo que la presión comercial al inicio de campaña condiciona la viabilidad económica de miles de explotaciones y el equilibrio socioeconómico de amplias zonas rurales.
La Unió advierte asimismo de que los pequeños cítricos no están sujetos al mismo régimen arancelario que la naranja dentro del acuerdo UE-SADC, circunstancia que habría favorecido el crecimiento acelerado de las exportaciones sudafricanas en este segmento. En 2025, más del 50% del volumen anual importado llegó antes de enero, coincidiendo plenamente con la campaña europea.
La organización alerta de consecuencias estructurales para el sector, como la reducción de márgenes en origen, la desinversión en variedades extratempranas y el envejecimiento progresivo de las explotaciones. El informe también recoge 640 interceptaciones fitosanitarias con presencia de plagas o enfermedades en envíos procedentes de Sudáfrica durante el periodo analizado.
El secretario general de La Unió, Carles Peris, considera que el actual debate político sobre cláusulas de salvaguardia en acuerdos comerciales debe traducirse en medidas concretas para el sector citrícola. “Los datos encajan plenamente en los criterios europeos de daño grave o amenaza de daño grave”, señala, y defiende que la organización no reclama proteccionismo, sino la aplicación de los instrumentos previstos en la normativa comunitaria.
Peris insiste en la necesidad de actuar con carácter preventivo: “En productos frescos, si las medidas llegan una vez iniciada la campaña, el perjuicio económico ya es irreversible”.
Entre las medidas solicitadas, La Unió pide al Ministerio de Agricultura que promueva una investigación formal en la Comisión Europea, establezca un sistema de vigilancia reforzada entre septiembre y noviembre y evalúe la aplicación de salvaguardas temporales. Asimismo, reclama incluir los pequeños cítricos en un régimen específico que evite lo que considera una distorsión estructural del mercado.
La organización sostiene que España debe liderar esta iniciativa en defensa del sector citrícola europeo para garantizar un equilibrio entre la apertura comercial y la protección de producciones estratégicas.
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