Sudáfrica reduce un 25% sus envíos de pequeños cítricos a la UE en septiembre, pero mantiene la presión con el segundo mayor volumen en diez años

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Las importaciones sudafricanas de mandarinas caen hasta las 58.139 toneladas tras el récord de 2025, aunque superan en casi un 17% la media de la última década quinquenal

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CASTELLÓ. La presión de los pequeños cítricos sudafricanos sobre el mercado europeo se modera en el arranque de la campaña citrícola, pero continúa en niveles históricamente elevados. Las importaciones de mandarinas procedentes de Sudáfrica a la Unión Europea alcanzaron las 58.139 toneladas en septiembre, el primer mes de la campaña europea, lo que supone un descenso del 24,7% respecto al récord registrado en septiembre de 2025, cuando se superaron las 77.250 toneladas. Pese a esta caída, el volumen de entrada sigue siendo el segundo más elevado de la última década para este mes, según los datos avanzados del Boletín de seguimiento reforzado de las importaciones de cítricos a la UE del Ministerio de Agricultura.

El retroceso respecto al excepcional registro del año pasado no altera, por tanto, la tendencia de fondo. Las entradas de pequeños cítricos sudafricanos han ganado peso en los mercados comunitarios durante los últimos años, hasta el punto de que el volumen de septiembre de este ejercicio multiplica por 3,7 el registrado hace una década, cuando apenas se contabilizaron 15.878 toneladas. En septiembre de 2024, las importaciones ya habían ascendido a 53.641 toneladas, una cifra que queda por debajo de las 58.139 toneladas de este año.

La evolución resulta especialmente relevante para la citricultura valenciana, y en particular para Castellón, donde la producción de clementinas tempranas tiene cada vez más dificultades para entrar en los mercados europeos. Los envíos sudafricanos coinciden con la entrada en el mercado de las primeras variedades europeas y añaden competencia en una fase determinante para la comercialización de la fruta valenciana.

Sudáfrica concentra el 88,4% de las importaciones de septiembre

Los datos del Ministerio de Agricultura reflejan el protagonismo de Sudáfrica en el comercio comunitario de pequeños cítricos durante el inicio de la campaña. De las 65.770 toneladas importadas por la UE en septiembre desde todos los países terceros, 58.139 toneladas procedieron de Sudáfrica, que acaparó el 88,4% del mercado extracomunitario en ese mes.

Aunque sus envíos retrocedieron un 24,7% respecto a septiembre de 2025, el volumen superó en casi un 17% la media de los cinco años anteriores, con 8.420 toneladas adicionales. La diferencia evidencia que la caída responde, en buena medida, a la comparación con un año excepcional, más que a una vuelta a los niveles de importación de etapas anteriores.

El segundo proveedor en septiembre fue Perú, con una cuota cercana al 10%. Sus envíos también disminuyeron, un 29,3% interanual, hasta situarse 2.685 toneladas por debajo del registro del mismo mes del año anterior.

En conjunto, las importaciones comunitarias de pequeños cítricos procedentes de terceros países alcanzaron las 65.770 toneladas en septiembre, un 27,2% menos que en el mismo mes de 2025. No obstante, el volumen se situó un 9% por encima de la media de los cinco septiembres anteriores, lo que confirma que el mercado mantiene una elevada dependencia de las entradas de fruta extracomunitaria al comienzo de la campaña.

Las importaciones de 2026 marcan un nuevo máximo

La fotografía cambia cuando se amplía el periodo de análisis. Entre enero y septiembre de 2026, la Unión Europea importó 517.960 toneladas de pequeños cítricos, un 16,2% más que en el mismo periodo de 2025 y un 38,2% por encima de la media de los cinco años anteriores. Se trata del volumen más elevado de la serie recogida en el informe del Ministerio de Agricultura para esos nueve meses.

El aumento responde al avance de varios países productores, lo que está modificando el reparto de las importaciones comunitarias. Sudáfrica se mantiene como principal proveedor, con una cuota del 31,6%, pero pierde peso relativo frente al crecimiento de otros competidores extracomunitarios como Turquía o Egipto, que han multiplicado sus envíos. La presión importadora desde distintos orígenes extracomunitarios, en un contexto en el que las entradas acumuladas durante los nueve primeros meses del año ya alcanzan un máximo histórico, ha dejado en mínimos la cuota de los productores europeos. Según los datos del Ministerio hasta junio de este año, la cuota de los terceros países alcanza ya el 38,6%, frente al 61,4% de los países productores de la propia Unión Europea. Según estos datos, los productores europeos de mandarinas y clementinas han perdido más de 21 puntos de cuota de mercado en la UE durante la última década. 

Una competencia que coincide con el arranque de la campaña valenciana

El comportamiento de las importaciones sudafricanas adquiere una dimensión adicional por el calendario de sus envíos. En los últimos años, el país ha reforzado su presencia en Europa al final de su campaña exportadora, con un mayor protagonismo de las mandarinas tardías que llegan al mercado comunitario durante septiembre y octubre, coincidiendo con el inicio de la recolección de las variedades más tempranas de la citricultura española.

Esta estrategia comercial permite prolongar la presencia de la fruta del hemisferio sur en los mercados europeos durante la transición entre campañas. El efecto es especialmente sensible para las mandarinas y clementinas valencianas, que compiten directamente con los pequeños cítricos importados y encuentran en ese periodo una ventana comercial decisiva.

El avance de Sudáfrica se ha consolidado durante las últimas diez campañas, tras la entrada en vigor del acuerdo comercial entre la UE y los países de la Comunidad de Desarrollo del África Meridional. Precisamente, este mes de octubre se cumple una década de la entrada en vigor de ese acuerdo, que estableció una eliminación progresiva de los aranceles a las importaciones de naranjas sudafricanas. Los pequeños cítricos, sin embargo, no están sujetos a esos gravámenes y han protagonizado uno de los mayores avances en las importaciones comunitarias durante este periodo.

Las organizaciones agrarias valencianas llevan tiempo advirtiendo del impacto de esta competencia, que coincide con otros problemas estructurales del sector, como el aumento de los costes de producción, las plagas, el envejecimiento de las plantaciones y la pérdida de rentabilidad de determinadas variedades. En Castellón, donde la Clemenules y otras clementinas tempranas tienen una especial relevancia, la evolución de los precios y de las oportunidades de comercialización resulta determinante para mantener la superficie citrícola.

Ante este escenario, tanto la Unió Llauradora i Ramadera como AVA-Asaja han reclamado la activación de cláusulas de salvaguardia y otras medidas de protección que permitan limitar la entrada de cítricos cuando genere una presión excesiva sobre el mercado comunitario. En estos días, la Unió ha reclamado el establecimiento de aranceles del 16% a los cítricos importados, en un contexto de caída de precios para la producción local y de sobrecostes por los efectos de la inestabilidad internacional. La Generalitat Valenciana también ha pedido al Gobierno central que active el mecanismo de seguimiento de las importaciones previsto en el acuerdo con Sudáfrica y que, si se acredita un perjuicio grave para los productores europeos, solicite a Bruselas la aplicación de cláusulas de salvaguardia.

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