CASTELLÓ. La Dirección General de la Costa y el Mar tramita tres modificaciones del Dominio Público Marítimo-Terrestre (DPMT) en Burriana que permitirán impulsar proyectos como el futuro embarcadero-mirador del Grao, todo ello mientras en el primer semestre del año ha ejecutado las obras de creación de la nueva playa de la Serratella para frenar la regresión del litoral. Sin embargo, sigue sin resolver el principal conflicto que arrastra desde hace años en el municipio: el futuro de las viviendas situadas en primera línea de costa, cuya continuidad pende de un hilo.
El Gobierno de España sometió a información pública en noviembre de 2023 el proyecto para frenar la regresión de la costa en el tramo comprendido entre la desembocadura del río Anna y la playa del Grao, estimada en unos 4 millones de euros. El documento, no obstante, dejaba fuera toda la parte norte del litoral de Burriana, ya que su protección quedaba condicionada al desarrollo del macroproyecto residencial del Golf Sant Gregori.
El Ayuntamiento presentó alegaciones contra el proyecto al considerar que eliminaba zonas de aparcamiento y uno de los sentidos de circulación de la carretera del Grao. Además, reclamó varios estudios que concretaran el impacto que tendría el proyecto sobre el tráfico del municipio y solicitó al Gobierno una nueva delimitación de la ribera del mar y del Dominio Público Marítimo-Terrestre entre el puerto y la desembocadura del río.
Mociones unánimes en el pleno
Posteriormente, el pleno municipal aprobó por unanimidad, en abril de 2024 y en febrero de 2025, dos mociones presentadas por el PP que reclamaban al Gobierno la ejecución de todas las inversiones prometidas en las zonas norte y sur del puerto desde el año 2015 para frenar el grave problema de la elevación del nivel del mar en la fachada litoral, así como la modificación de la Ley de Costas, al considerar que amenaza el futuro de las tradicionales viviendas de pescadores que todavía se conservan en primera línea en distintos puntos del litoral de Burriana.

De todas esas reiteradas reivindicaciones, la Dirección General de la Costa y el Mar únicamente ha atendido la relativa a la creación de una nueva playa al sur del puerto, entre los caminos Ratlla y Marge, que incluye la formación de una duna con núcleo de escollera. Las obras comenzaron a finales del año pasado y constituyen la primera fase de un proyecto de mayor envergadura, valorado en unos 5,7 millones, para regenerar y proteger toda la costa situada al sur del puerto.
Los efectos del cambio climático han castigado con dureza el litoral burrianense en los últimos años. Por ejemplo, el temporal Harry arrasó el pasado mes de enero distintos puntos de la costa, especialmente el Camí Masquenado, la depuradora y la playa de Santa Bárbara, donde las salidas de las acequias de riego quedaron soterradas. También se registraron daños en la calle Les Terrases, que quedó cubierta de gravas y arena marina, aunque la desembocadura del río Anna no llegó a desbordarse. Los desperfectos en las playas del Grao, la Malvarrosa y l’Arenal, junto con los ocasionados en la Serratella, elevaron la factura final a unos 600.000 euros, cantidad cuyo abono reclamó sin éxito el Ayuntamiento al Gobierno.
Este desigual trato de la Dirección General de la Costa y el Mar hacia Burriana contrasta con el avance que sí experimentan otros tres proyectos vinculados al Dominio Público Marítimo-Terrestre.
La recreación del embarcadero
El más ambicioso es la recreación del antiguo embarcadero del Grao como homenaje a los trabajadores que hicieron posible la época dorada de la naranja e impulsaron el comercio exterior de cítricos en Burriana. El Ayuntamiento espera desde julio de 2024 que el Ministerio para la Transición Ecológica y el Reto Demográfico le conceda la autorización para ocupar 810 metros cuadrados de dominio público marítimo-terrestre, superficie necesaria para construir una pasarela peatonal de madera de 126 metros de longitud y cinco metros de anchura que finalizará en un mirador situado 50 metros mar adentro.

El consistorio ya ha consignado una inversión de 1.397.640 euros que se ejecutará durante seis meses. El antiguo embarcadero fue construido en 1889 para facilitar el embarque de productos de exportación, principalmente naranjas, y permaneció en servicio hasta 1898, cuando un buque inglés lo dejó gravemente dañado. Finalmente, un temporal marítimo terminó por destruirlo en 1926. El proyecto municipal contempla ahora la demolición del espigón corto situado al final de la carretera del Grao para levantar en ese punto la nueva pasarela de madera. La actuación incluirá además un sendero litoral peatonal por la avenida Mediterránea y dos espigones destinados a encauzar la desembocadura del río Anna.
El paseo de la calle Gravina
La segunda concesión de ocupación del dominio público marítimo-terrestre que tramita la Dirección General de la Costa y el Mar afecta a los 984 metros cuadrados necesarios para regularizar el paseo de la calle Gravina.
El pleno municipal aceptó el pasado mes de marzo las condiciones impuestas por Costas, que obligan al Ayuntamiento a renaturalizar 560 metros cuadrados de la calle Gravina, demoler parte de la plataforma de hormigón y del muro que la separa de la playa y restringir el paso de vehículos, salvo a los usuarios de los garajes existentes. La actuación contempla además la instalación de una pasarela de madera que dará continuidad al tramo ya existente por el lado sur y enlazará con el futuro embarcadero-mirador.

Costas ha fijado un plazo de dos años para iniciar las obras, lo que obliga al Ayuntamiento a priorizar el proyecto en el próximo presupuesto municipal. El consistorio aprovechará los trabajos para ejecutar una red de saneamiento y abastecimiento de agua potable en la calle Farola, de forma que los edificios residenciales de la calle Gravina puedan conectarse a la red general.
La tercera modificación del Dominio Público Marítimo-Terrestre, que también tramita la Dirección General de la Costa y el Mar, afecta al deslinde de los 235 metros cuadrados ocupados por la iglesia Nuestra Señora del Carmen y de los 2.931 metros cuadrados de los terrenos colindantes donde se construirá el nuevo centro de salud del Puerto.
El Ministerio desafectó esos 3.166 metros cuadrados de suelo costero en octubre de 2023 y desde febrero de 2024 tramita el correspondiente deslinde sin modificar la ribera del mar en el tramo comprendido entre el sur del puerto y la desembocadura del río Anna. La modificación facilitará la venta de la iglesia al obispado de Segorbe-Castellón.
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