CASTELLÓ. Los ayuntamientos de La Vall d'Uixó y Sant Mateu han comenzado este año a implementar las medidas contempladas en sus nuevos planes de movilidad urbana sostenible (PMUS). En el caso del municipio de La Plana Baixa, el documento, redactado por la empresa Engitec, recoge 25 acciones valoradas en 2.362.050 euros, con el objetivo de reducir las emisiones contaminantes un 10,8% de aquí a 2032. Entre las actuaciones previstas figuran algunas que ya se han ejecutado, como el desplazamiento del carril bici de la carretera de Segorbe, y otras todavía pendientes, como la adecuación de la red ciclista en la carretera de Moncofa y en la calle Molino Marco.
El plan contempla también la creación de una plataforma única en el barrio del Roser, tanto en la calle Eslida como en la calle San José; la implantación de un nuevo sistema de alquiler de bicicletas públicas y el incremento de la red de aparcabicis; el fomento del autobús urbano mediante una mayor frecuencia de paso; la mejora del transporte público hasta los polígonos industriales; la reimplantación de la Zona Azul; la creación de aparcamientos intermodales en la periferia y el impulso del vehículo eléctrico.
El consistorio tuvo que excluir del documento definitivo el aparcamiento disuasorio previsto en la avenida Agricultor, después del rechazo de la Generalitat, así como el carril ciclopeatonal planteado en el enlace de la carretera CV-225 con la autovía A-7, debido al informe desfavorable de la Demarcación de Carreteras del Estado. Este organismo apuesta por trasladar el trazado a caminos rurales y hacerlo pasar por debajo del túnel existente.
En Sant Mateu, el nuevo Plan de Movilidad Urbana Sostenible (PMUS) estará vigente hasta 2030. Sus 25 medidas, valoradas conjuntamente en un millón de euros, plantean mejorar los itinerarios peatonales en puntos de gran afluencia, como los alrededores del centro de salud, los colegios y las zonas deportivas. También proponen mejorar la conexión ciclista con Vinaròs y Benicarló, restringir el acceso rodado al casco histórico y reordenar los sentidos de circulación en el núcleo urbano para pacificar el tráfico.
El equipo de gobierno municipal ya ha invertido 247.330 euros en otra de las medidas contempladas en el nuevo Plan de Movilidad: la creación de una bolsa de aparcamientos disuasorios en la periferia. Los dos primeros ya están operativos en la calle paralela a la avenida Nostra Senyora dels Àngels, junto al colegio, y en la salida norte de la localidad por la CV-1320, al lado de las instalaciones de Conservación de Carreteras de la Generalitat.
El aumento del número de puntos de recarga semirrápida para vehículos eléctricos y la puesta en marcha de un transporte público a demanda son otras de las medidas previstas. El plan también contempla reordenar la calle Rossinyol con un carril bici y reducir la avenida Nostra Senyora dels Àngels a un solo carril de circulación para ampliar las aceras. El PMUS también apuesta por crear un itinerario peatonal desde la plaza Mayor, atravesando las murallas, hasta distintos enclaves del municipio, como la zona industrial, el cementerio, la ermita, la zona deportiva, el centro de salud, el colegio y el instituto. Estos dos ayuntamientos se suman al de Betxí, que activó su nuevo PMUS el año pasado y ya planifica las medidas, valoradas en 700.000 euros, con un horizonte de ejecución de 10 años.
Los tres municipios pendientes
En cambio, otros tres municipios de la provincia todavía no han logrado aprobar sus nuevos planes de movilidad. Es el caso de Vilafamés, cuya tramitación se remonta a 2018. La localidad cuenta desde enero de 2022 con el informe ambiental y territorial estratégico favorable, pero el documento continúa pendiente de aprobación.
El PMUS identifica dos grandes problemas de movilidad en la localidad: el intenso tráfico de camiones en la zona industrial y la escasez de plazas de aparcamiento durante los días de mayor afluencia de turistas, cuando el Ayuntamiento restringe el acceso de vehículos al casco histórico y establece un único sentido de circulación en la calle de La Font para facilitar el estacionamiento de autobuses.
El escaso uso de la bicicleta contrasta con el elevado número de peatones que recorren diariamente la salida de Vilafamés hacia Vall d’Alba. La ausencia de un acceso ciclopeatonal adecuado desde este concurrido vial hasta el polígono industrial figura entre las carencias que el PMUS recomienda corregir. Entre las 12 medidas, el documento también apuesta por crear un parking para camiones, construir nuevos pasos para peatones en la CV-160 y adecuar el centro histórico como Zona 30 e instalar pilones en el acceso.
El Plan de Movilidad Urbana Sostenible de Almenara también arrastra una larga tramitación desde 2020. La Generalitat emitió en julio de 2022 el informe ambiental y territorial estratégico favorable, pero el documento todavía no ha sido aprobado.
El plan contempla 15 medidas para ejecutar en un horizonte de 8 años. Entre ellas figuran la expulsión del tráfico de camiones de la calle Corona, el cierre al tráfico del centro histórico, la limitación de velocidad en el camino Assagador de Benavites, la creación de un carril ciclopeatonal en la playa, la mejora de la conexión del carril bici entre Almenara y La Vall d’Uixó y la regulación del servicio de autobús urbano hasta la playa.
Por último, el Ayuntamiento de Soneja tramita desde 2024 su nuevo Plan de Movilidad, aunque el informe ambiental y territorial estratégico favorable data de febrero de 2025. El documento propone 12 medidas, entre ellas habilitar aparcamientos disuasorios, fomentar la movilidad eléctrica, mejorar los caminos rurales y crear caminos escolares seguros.
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