VALÈNCIA. Alejandro Pereira fundó Mentelem con el objetivo de combatir los problemas de salud mental desde las propias organizaciones empresariales. Este psicólogo valenciano, con un equipo de seis personas junto a él, ha desarrollado un sistema de prevención que ahora busca escalar mediante una plataforma de IA.
Tras sus años de experiencia en una consulta, Pereira detectó en la pandemia un cambio en los empleados. "Acudían a terapia cuando ya estaban de baja", señala. Aquella observación, junto con una experiencia traumática, le hizo dar el paso para fundar la compañía que a día de hoy ya presta sus servicios a empresas como MediaMarkt y Reale Seguros.
—¿Qué está fallando actualmente en la prevención de los problemas de salud mental en las empresas?
—Hay dos tipos de empresas. Por un lado, están las que responsabilizan a la generación o a los trabajadores. Y luego hay otro perfil que se pregunta si forma parte del problema y se preocupa por formar parte de la solución. Hay un cambio importante de mentalidad. Los clientes también nos dejan ver qué piensan los empleados sobre ellos. La empresa en este caso ha dado un salto de madurez muy grande.
—¿Por qué considera que la prevención podría reducir las bajas por salud mental?
—Yo soy psicólogo clínico y llevaba siete años trabajando en consulta. Desde la pandemia empecé a ver un cambio grande: las personas empleadas estaban acudiendo a terapia cuando ya estaban de baja. Al finalizar el proceso, muchas veces recibía el mismo feedback: "Si yo hubiera tenido estas herramientas previamente, no hubiera llegado a este límite".
Una de las cosas que hemos visto es que la salud mental hoy es muy reactiva. Si cogemos todas las herramientas y las damos cuando las personas están bien, no llegarán a estar tan mal. Mi sensación personal era que, desde la clínica, podía hacer algo distinto en este sentido.
—¿Hubo algún detonante que te llevara a crear Mentelem?
—Sí. Un amigo que trabajaba en el departamento de recursos humanos me contó que hubo un suicidio en su empresa. Ese día obligatoriamente tuve que salir de la clínica para acudir a la empresa. Hicimos tareas de sensibilización, de acompañamiento a los propios empleados y atención psicológica a quien lo necesitaba. Eso permitió que la compañía hiciera una transición y ahora siguen con nosotros, pero desde un ángulo más preventivo. Fue una experiencia que me llevó definitivamente a implementar un sistema para las organizaciones empresariales. A finales de 2023 lo planteé al Colegio de Psicología de España y ese año, a final de año, recibí el Premio Nacional de la Psicología.
—¿Cómo funciona el sistema de Mentelem?
—Necesitamos anticiparnos y eso lo hacemos con la capa de evaluación. Luego vendría la capa de itinerario preventivo: la persona tiene su propio plan individual para trabajar. Y al finalizar ese itinerario volvemos a evaluar para ver cómo avanza: la capa de monitorización. Por último hay una capa de intervención. Entran en proceso de terapia uno a uno. Que uses la plataforma no es el fin. Es solo un medio.
—En los últimos años se ha hablado mucho del absentismo y de posibles abusos en las bajas. ¿Existe realmente un problema de fraude en las bajas por salud mental?
—Sí que existen este tipo de casos. Por un lado están los hiperfrecuentadores y luego los que se aprovechan de que no te pueden hacer una radiografía en el cerebro y es algo que queda en la subjetividad.
Pero el problema es que los agentes implicados no están llegando ellos mismos a un acuerdo. Cuando cada uno mira por su propio interés, al final hay un punto en el que este tipo de personas existen y aprovechan esta brecha para colarse.
—¿La duración de las bajas por salud mental están relacionadas con la saturación del sistema público?
—Las bajas por salud mental duran de media 108 días porque no hay un seguimiento correcto de sesiones de terapia semanal. Ahí entra el colapso del sistema público sanitario. Si la persona saliera antes, el problema sería menor. Hace falta involucración muy importante por ambas partes.
—¿Qué papel deberían jugar las mutuas en estos procesos?
—Es uno de los debates. De las personas que ya están en predisposición para volver según las mutuas, se aceptan el 50%, por lo que sienten que el proceso que han tenido con la persona no se valida. Al final es el médico el que decide dar el alta o no. Los psicólogos de las mutuas también son capaces de ver si realmente la persona puede volver a trabajar o no. El problema es que no existe un espacio que permita esa hibridación.
—¿Cómo debería ser una reincorporación adecuada después de una baja por salud mental?
—Tenemos un protocolo para que una persona, cuando se reincorpore, lo haga de forma concreta, progresiva, con flexibilidad y un espacio de tiempo para poco a poco ir volviendo. Muchas, tras incorporarse, vuelven a cogerse la baja en menos de un año. A veces el problema no tiene que ver con el trabajo, sino con algo personal, por lo que hay que ver cada diagnóstico. En algunos casos ir a trabajar es un factor de protección. No todo se puede medir con la misma vara.
—¿Qué empresas están recurriendo ya a este tipo de prevención?
—Damos servicios a miles de empleados. Trabajamos con empresas grandes como MediaMarkt, Reale Seguros y luego empresas más pequeñas, de 100, 200 hasta 500 empleados. Vamos teniendo un volumen y una masa de empleados grande y compañías que son referentes en su sector.
Mentelem lo fundé solo, pero entendieron muy bien desde dónde partía la motivación, que era el rigor clínico. Nuestra diferenciación es que ven en nosotros a ese psicólogo que va a estar en contacto con toda la compañía.
—Mentelem ha recibido una ronda de financiación de 600.000 euros. ¿A qué se destinará?
—El dinero va destinado al desarrollo del sistema y al crecimiento comercial. Hemos crecido muy orgánicamente porque los clientes nos han ido comprando, pero no hemos gastado nada en marketing ni publicidad. Hemos desarrollado una solución impulsada por IA que nos permite haberla entrenado con nuestro propio conocimiento clínico y queremos escalarla. La ronda ha sido con capital de la Comunitat Valenciana. Entre los inversores están Ángel Alberich, de Quibim, y Rubén García, futbolista valenciano que juega en Osasuna.
—¿Qué aporta esta IA frente a otras herramientas de atención psicológica?
—No se ha convertido en un agente conversacional. No utilizamos un chatbot en la interlocución. Hacemos un triaje y recomendamos ejercicios en base a lo que necesite. Construyes tu propia respuesta, que es lo que hace que empoderes a la gente. Nuestro planteamiento es que la IA te tiene que ayudar a saber la respuesta que tú necesitas a través de ejercicios. Los ejercicios clínicos que hacemos en la propia terapia son los mismos que aplicamos en la IA. Este sistema se está testeando con los primeros usuarios y antes de que acabe este año ya estará en disposición de los clientes.
—¿Qué busca Mentelem en esta nueva etapa?
—No tenemos marcados unos objetivos de clientes o empleados, pero sí estamos enfocados en la mejora de nuestro producto y servicio. El objetivo es reducir aún más el malestar psicológico que pueda darse en la empresa, que baje el absentismo y aumente el bienestar.