VALÈNCIA. La Comunitat Valenciana suma cada vez más puntos de recarga para vehículos eléctricos, pero el despliegue está lejos de ser homogéneo. El resultado de ello es una infraestructura que peca de desigual y deficiente, dejando a gran parte de los municipios valencianos desprovistos de servicio. El mapa que dibuja esta red revela una concentración en determinados municipios y corredores, mientras buena parte del territorio sigue sin disponer siquiera de una plaza donde enchufar un vehículo. En concreto, 292 de los 542 municipios de la autonomía valenciana no tienen ningún punto de recarga declarado. Es decir, el 54%, más de la mitad de las poblaciones.
El desequilibrio es todavía más evidente cuando se introduce la variable de la potencia. Solo el 32% de los municipios de la Comunitat dispone de al menos un punto de 50 kW o más, el umbral utilizado en el análisis que la Asociación de Usuarios de Vehículos Eléctricos (AUVE) ha realizado para Plaza con el objetivo de identificar la recarga rápida. Esto significa que hay municipios que sí aparecen en el mapa de la infraestructura, pero cuya oferta está formada exclusivamente por puntos de menor potencia, pensados fundamentalmente para cargas más largas mientras el vehículo permanece estacionado.
La situación cambia notablemente entre provincias. Alicante es la mejor cubierta de las tres, con 53 municipios sin ningún punto de los 141 que componen la provincia, el 38%. Valencia tiene 141 de sus 266 municipios sin infraestructura, el 53%, mientras que Castellón presenta la mayor brecha, con 98 de sus 135 municipios sin ningún punto, el 73%.
El problema, por tanto, no es únicamente cuántos cargadores tiene la Comunitat, sino dónde están y qué potencia ofrecen. El propio registro utilizado por AUVE permite apreciar una segunda capa de municipios que formalmente están cubiertos, pero que no cuentan con ningún punto de 50 kW o más: son 32 municipios en Alicante, 33 en Valencia y 10 en Castellón.
Con todo ello, se produce una paradoja: la Comunitat tiene más puntos de recarga por habitante que la media española, pero todavía está lejos de disponer de la potencia necesaria y de una red suficientemente capilar para acompañar el crecimiento del vehículo eléctrico.
El reto para los próximos años no será únicamente llenar el mapa de puntos, según exlica Juan Carlos Brotons, delegado en Alicante de la Asociación de Usuarios de Vehículos Eléctricos (AUVE). Será conseguir que los que ya están instalados funcionen, llevar recarga rápida a los municipios y corredores que hoy carecen de ella, aumentar la potencia de las instalaciones más antiguas y reducir el tiempo que transcurre entre la instalación de un cargador y el momento en que realmente puede utilizarse.
Una red que crece, pero no al mismo ritmo que las necesidades
Los datos agregados ofrecen una fotografía menos negativa. Según el registro RIPREE del MITECO utilizado por AUVE, la Comunitat Valenciana suma 4.402 plazas de recarga declaradas. Alicante aporta 1.871 plazas; Valencia, 2.047; y Castellón, 484.
Alicante destaca especialmente en este apartado. Con 517 plazas de 50 kW o más, es la cuarta provincia española en este tipo de recarga, por detrás de Madrid, Barcelona y Valencia. De ellas, 143 superan los 150 kW y 43 rebasan los 250 kW, niveles que ya permiten hablar de infraestructura orientada a los desplazamientos de larga distancia.
También cuando se corrige por población la fotografía es relativamente favorable para Alicante. La provincia dispone de 92 plazas por cada 100.000 habitantes, frente a 81,1 en el conjunto de la Comunitat y 74,2 en España. Alicante se sitúa así un 24% por encima de la media nacional, mientras la Comunitat en su conjunto está un 9% por encima.
Pero estos datos conviven con el problema de una infraestructura muy concentrada. Tener una buena ratio de puntos por habitante no significa que un conductor pueda recorrer toda la Comunitat con la misma facilidad. Para eso hace falta una red con suficiente capilaridad y, sobre todo, con cargadores de potencia suficiente en los lugares donde realmente se necesitan.
ANFAC apunta precisamente en esa dirección. En el segundo trimestre de 2026, la patronal contabiliza sólo 434 puntos de recarga de alta potencia en la Comunitat Valenciana, considerando como tales los de 150 kW o más. De ellos, 241 tienen entre 150 y 250 kW y otros 193 superan los 250 kW. La Comunitat sumó además 334 puntos durante el primer semestre del año.
La propia ANFAC advierte de que el análisis no puede limitarse al número de puntos. La red tiene que combinar cantidad, calidad y capilaridad, de manera que los cargadores estén disponibles, tengan una potencia adecuada y estén distribuidos por el territorio de acuerdo con las necesidades de los usuarios.
Más de 2.000 puntos fantasma
A esa desigual distribución territorial se suma otro problema menos visible para quien consulta un mapa de cargadores: una parte de los puntos ya instalados todavía no funciona.
ANFAC cifra en 5.459 los puntos activos de la Comunitat Valenciana y en 2.005 los inactivos. La patronal señala que parte de estos últimos permanece a la espera de completar los trámites necesarios para poder entrar en funcionamiento. En términos simples, hay miles de puntos cuya infraestructura ya existe, pero que todavía no pueden prestar servicio.
El problema no es exclusivo de la Comunitat. En el conjunto de España, ANFAC contabiliza 74.503 puntos instalados en el segundo trimestre, de los que 56.682 estaban operativos y 17.821 permanecían parados, el 23,9%. La patronal identifica como principal barrera el acceso y la conexión a la red de distribución.

- Puntos de recarga -
En el caso valenciano, ANFAC sitúa a la Comunitat en el cuarto puesto nacional por número de puntos activos, por detrás de Cataluña, Madrid y Andalucía. Sin embargo, cuando se mide mediante su indicador específico de infraestructura de recarga, la posición baja hasta el puesto 11, con un índice de 15,6 sobre 100, aunque ligeramente por encima del 15,4 nacional.
La paradoja se explica, en parte, porque la Comunitat ha acumulado una red relativamente amplia desde hace años, pero buena parte de sus instalaciones son anteriores al salto que ha experimentado la potencia de los cargadores. El propio análisis de AUVE apunta que Alicante empezó a desplegar recarga rápida ya en 2019, cuando 50 kW era el estándar. Hoy una instalación concebida para carretera se plantea habitualmente a partir de 150 kW. Por eso, el reto no es únicamente instalar nuevos postes, sino también por repotenciar y renovar parte de los existentes.
El reto de las carreteras: burocracia añadida
La falta de puntos en determinados municipios es importante para quienes utilizan el coche eléctrico en desplazamientos cotidianos, pero para consolidar la movilidad eléctrica existe otra necesidad: crear una red de recarga rápida que permita viajar entre destinos.
No todos los cargadores cumplen la misma función. Los puntos de menor potencia situados en hoteles, supermercados, aparcamientos o centros comerciales permiten cargar mientras el usuario hace otra actividad. Son puntos de oportunidad. Los cargadores de alta potencia situados en corredores viarios cumplen otra función: son puntos de necesidad, donde el conductor para porque necesita recuperar autonomía para continuar el viaje. Y precisamente esos son los más difíciles de desplegar.
La red eléctrica no está necesariamente allí donde pasa el tráfico, motivo por el que en ocasiones es necesario abrir un segundo expediente administrativo para proyectar una nueva línea y obtener autorizaciones autonómicas. Ello implica también negociar servidumbres de paso con propietarios de terrenos, solicitar permisos a la administración de carreteras y, según el caso, realizar una tramitación ambiental.