VALÈNCIA. Las fallas concluyeron este jueves por la noche con la tradicional y agridulce cremà que abre la puerta para el regreso a la normalidad en el Cap i Casal y en la provincia de Valencia.
Unas fiestas que han permitido observar la agenda y comportamiento de los distintos dirigentes políticos que, aproximadamente dentro de un año, estarán a punto de medirse en las urnas tanto en el ámbito local como en el autonómico.
En este punto, resulta destacable el papel de las principales referentes socialistas a lo largo de estas semanas falleras que, a tenor de lo visto, han ejercido una especie de ensayo general del presumible ticket electoral que presentará el PSPV-PSOE a los comicios municipales y a la Generalitat: por un lado, para la Alcaldía de València, encabezará la delegada del Gobierno, Pilar Bernabé y, por otro, la ministra y secretaria general del partido, Diana Morant, liderará la candidatura autonómica con el objetivo de regresar al Palau.
Una dupla que ha compartido varias mascletàs en el balcón del Ayuntamiento e incluso la ofrenda floral a la Virgen de los Desamparados en este caso bajo el paraguas de la Falla Fray J.Rodriguez-Pintor Cortina, comisión a la que pertenece Bernabé.
Así, ambas dirigentes han exprimido las fiestas a la búsqueda de visibilidad. Morant, en su papel de ministra, ha aprovechado la ausencia de otros miembros del Gobierno de Pedro Sánchez y del propio presidente para erigirse como referente institucional, mientras Bernabé ha explotado su perfil fallero para hacer gala de su proximidad, una de las cualidades que más le atribuyen dentro de las filas socialistas.
No obstante, y pese a que el tándem ha funcionado desde un punto de vista pragmático, distintas fuentes socialistas admiten que, en cierto modo, la dupla funciona de una manera algo artificial. Y es que pese a las muestras de cariño públicas y el apoyo mutuo obligado, Morant y Bernabé poseen una relación que no está exenta de cierta desconfianza.

- Bernabé, Santaolalla y Morant, junto a otros dirigentes socialistas en la mascletà. Foto: PSPV
En este sentido, no pasa desapercibido en las filas socialistas que existen dirigentes críticos con el papel de la ministra en los últimos meses y que, en muchos casos, suelen señalar a la delegada del Gobierno como una alternativa más óptima para la Generalitat. Una reflexiones que, aunque no emanen directamente de Bernabé ni de su entorno más cercano, sí terminan por aumentar los recelos por parte de Morant y su equipo, además de alimentar cíclicamente informaciones en los medios que contribuyen a crear dudas sobre la candidatura de la ministra.
De esta manera, las Fallas concluyen con la certificación de que el futuro ticket, aunque sea más por necesidad que por sincera y leal cooperación, resulta funcional y útil para los objetivos establecidos, a falta de resolver la duda de si esta relación de conveniencia será suficiente para evitar conflictos internos y espolear al electorado en los comicios locales y autonómicos de 2027.