Análisis

Comunitat Valenciana

¿Qué pasa en Compromís? Cuando quieres la 'supercandidata' Oltra pero asusta lo que conlleva

  • Ribó, Oltra y Baldoví, juntos en un acto en 2022.
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VALÈNCIA. Todos quieren ganar. En Compromís saben perfectamente que Mónica Oltra es un activo electoral y un agente movilizador -y polarizador- único en la coalición. La quieren en los carteles, la quieren abriendo los informativos y la quieren disputándole la alcaldía de València a María José Catalá. Pero asusta el peaje. Y es que Oltra no es una candidata dócil: exige autonomía, tiene agenda propia y arrastra potenciales aliados que levantan ciertos recelos en Més, la pata mayoritaria de la coalición.

Tras meses de especulaciones, el pasado mes de marzo en el congreso de Iniciativa del Poble Valencià, Oltra subía al estrado para "aceptar el reto”. La exvicepresidenta de la Generalitat se postulaba para encabezar la lista a la Alcaldía de València. Sin embargo, dos meses después de aquel anuncio, todavía no se ha proclamado a la líder de Iniciativa como candidata de forma oficial. Un retraso que empieza a incomodar a unos y otros en la coalición.

Nadie en Compromís discute el activo electoral que representa Oltra. En Més, y así lo reconocen algunos de sus líderes, son conscientes de que para disputar el Cap i Casal necesitan un perfil con su pegada mediática. Pero tras el entusiasmo inicial, parece que la realidad se ha vuelto a topar con el problema de siempre en Compromís, los equilibrios internos entre sus patas sumado a ciertos rencores del pasado.

En las filas de Més consideran que la disposición de su líder en la ciudad, Papi Robles, de dar un paso al lado para ceder el número 1 de la lista a Oltra, ha sido una cesión generosa que debería reconocerse. Por su parte, Oltra tampoco habría limpiado del todo su libreta de agravios. La exvicepresidenta tiene presente que en el momento de su dimisión en 2022 no se sintió tan respaldada como esperaba. Un caldo de cultivo que no ayuda a desatascar la oficialización de la candidatura.

  • Papi Robles (i), el ministro Pablo Businduy (centro) y Mónica Oltra (d).

Las listas: el elefante en la habitación

De cara a la galería ambas partes aseguran que "el melón de las listas” se abordará más adelante aunque, como en todos los partidos, este siempre es el elefante en la habitación. Oltra aspira a una suerte de 'cheque en blanco' que le otorgue autonomía para diseñar su proyecto y equipo de confianza y, al parecer, para tejer una candidatura amplia e integradora de las fuerzas a la izquierda del PSPV, con guiños -más o menos explícitos- a otros partidos como Podemos o Izquierda Unida, sectores de Sumar o movimientos sociales.

Una idea que también apoya Més, pero de la que recelan en la práctica, ya que consideran que deben acatarse los procesos orgánicos que marcan los estatutos y además, guardar cierto respeto a la fuerza parlamentaria y el peso con el que cuenta cada uno en la coalición. Existen también algunas reservas, no ya por la propia Oltra, sino hacia perfiles que la apoyan y con los que la exvicepresidenta ha tenido gestos de acercamiento pese a que no guardan la mejor de las relaciones con el antiguo Bloc.

Precisamente, esa ‘pulcritud orgánica’ enciende los ánimos en el entorno de la exvicepresidenta, que considera que no se ha seguido tan escrupulosamente en el caso de Verònica Ruiz, que la semana anterior fue proclamada de forma oficiosa como candidata de Compromís a la Alcaldía de Castelló sin necesidad de pasar por la liturgia orgánica. Esta vía rápida ha sentado como un tiro en el equipo de Oltra, que lo considera un agravio comparativo.

  • El portavoz de Compromís en el Ayuntamiento de Castelló, Ignasi Garcia, y la diputada autonómica de Compromís por Castellón, Verònica Ruiz.

Cabe recordar que las costuras saltaron hace unas semanas cuando se reunió la ejecutiva de Compromís de la ciudad de València y, aunque en un principio parecía que se iba a oficializar a Oltra como candidata, finalmente se optó por aplazarlo. Algo que molestó visiblemente a la exvicepresidenta.

Con todo, van pasando las semanas y las partes se están impacientando. De hecho, ambos sectores coinciden en la necesidad de oficializar ya a Oltra para poder arrancar la campaña y no regalar espacio a sus rivales. De hecho, el propio exalcalde Joan Ribó, envió una misiva la semana anterior pidiendo que se convoque una asamblea que ratifique definitivamente a Oltra. Según apuntan algunas fuentes, la fumata blanca podría producirse esta misma semana o, a muy tardar, en las próximas semanas.

Compromís terminará pactando, porque la supervivencia electoral obliga, pero el proceso vuelve a dejar al descubierto las costuras de una formación que siempre se enreda en cuitas internas antes de cada cita con las urnas. Una forma de hacer política que muchos de sus miembros reconocen con cierta resignación, como un peaje inevitable de su propia naturaleza. "No sabemos hacerlo de otra manera", asumía incluso el exconcejal Sergi Campillo en su discurso de despedida del Ayuntamiento.

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