Análisis

Comunitat Valenciana

Vox se vuelve terrenal y tendrá que llegar a pactos mundanos

  • Santiago Abascal, en el cierre de campaña de Vox en Valladolid.
Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

VALÈNCIA. Los resultados de las elecciones en Castilla y León el pasado domingo arrojaron un cambio de tendencia respecto a lo vivido en los comicios celebrados recientemente en Extremadura y Aragón. Un giro que puede observarse en las distintas reacciones en los principales partidos de España.

El PP, como ocurrió en las otras dos regiones, volvió a ser la fuerza más votada pero, en esta ocasión, el PSOE también creció, dejando así una imagen de recuperación del bipartidismo, que sumó el 76% de los votos y 63 de los 82 escaños.

Una fotografía que dejaba a Vox en una posición más débil, pese haber logrado un leve ascenso y un procurador más que en las pasadas elecciones. En este caso, sin embargo, no es sólo una cuestión de expectativas (los de Santiago Abascal aspiraban a superar el 20% de los votos), el problema para la formación ultraconservadora se sitúa en la ruptura de la dinámica de crecimiento y las consecuencias políticas que acarrea.

En cuanto a las causas, distintos analistas y estrategas políticos consultados por este diario, apuntan a diversas cuestiones que habrían contribuido a ralentizar el crecimiento de Vox. Las 'purgas' internas o la falta de implantación estructural en los territorios, un pecado que también sufrieron fuerzas emergentes como Podemos o Ciudadanos, son algunas de ellas, pero tampoco subestiman la propia coyuntura internacional, con un Donald Trump desaforado -que Abascal ha venido defendiendo- mientras, enfrente, Pedro Sánchez recuperaba el poderoso mensaje de 'No a la guerra'. Escenario de conflicto donde el electorado suele buscar el refugio de las fuerzas clásicas que consideran más estables aunque sean por el mero hecho de estar consideradas "mal menor".

 

 

Pero, al margen de las razones que hayan impedido a Vox crecer, lo importante ahora son las consecuencias. En concreto, según apuntó este lunes el propio Abascal, su partido tiene ahora -tras dejar semanas o meses en el limbo gobiernos autonómicos- la intención de formar parte de los ejecutivos regionales. Una decisión que contrasta con el portazo dado en julio de 2024 cuando el mismo líder ordenó romper con el PP y salir, precisamente, de esos gobiernos.

El motivo de este cambio de discurso apunta a ser, en primer lugar, las dudas que ha generado en Vox este resultado en Castilla y León. En un momento de crecimiento continuo en cada cita con las urnas, la posición de negociación es más fuerte y se puede coquetear con la repetición electoral, jugando con el temor del PP a ver reducido su apoyo. Sin embargo, tras este resultado, volver a celebrar unos comicios -no sólo en Castilla y León, sino también en Extremadura o Aragón- ya no genera la certidumbre para el partido de Abascal de mejorar los resultados.

  • Abascal, Feijóo y Sánchez. Foto: PHOTOGENIC/CLAUDIA ALBA/EP

Esto se enlaza con la segunda razón que habrían tenido en cuenta en Bambú (madrileña calle donde se sitúa la sede de Vox), que no es otra que la posible pérdida del relato en lo que se refiere a la conformación de los gobiernos autonómicos. Es decir, que el electorado terminara por culpar del bloqueo y la consiguiente repetición electoral al partido de Abascal, simplemente por el hecho tratar de exprimir y mejorar sus resultados.

De esta manera, la estrategia parece dirigirse ahora a forzar pactos con exigentes condiciones que, de paso, puedan debilitar la posición del PP de cara a las elecciones andaluzas, una estrategia similar a la que se llevó a cabo precisamente con el pacto en la Comunidad Valenciana en 2023, que tuvo la intención de debilitar al PP de Núñez Feijóo de cara a las elecciones generales.

Así, si como apuntó el líder de Vox, su partido termina llegando a acuerdos en el PP y pasa a formar parte de los distintos gobiernos autonómicos, se iniciará otra etapa en la cual abandonará de nuevo su etapa de mero censor para encontrarse con la gestión, dejando el agradecido espacio de la crítica desde la barrera para enfrentarse a las soluciones de gobierno y, por tanto, al escrutinio de la ciudadanía y los medios de comunicación. Un descenso en algún momento necesario a lo terrenal que normaliza, cuando no vulgariza, a cualquier formación política. 

Recibe toda la actualidad
Castellón Plaza

Recibe toda la actualidad de Castellón Plaza en tu correo