CASTELLÓ. A sus 65 años y después de 45 de carrera al frente de Los Rebeldes, Carlos Segarra sigue sin entender la música como un oficio del que retirarse. Anoche volvió a subirse al escenario en Benicarló y el próximo 18 de octubre lo hará en Onda, donde trasladará las canciones de la banda al terreno sinfónico “y cumpliré con uno de los proyectos pendientes y que más ilusión me hace”.
A Segarra no parece preocuparle demasiado la edad ni la posibilidad de hacer las cosas de una manera más sencilla. “Lo de vivir cómodamente es de flojos, vagos y cobardes”, responde a Castellón Plaza cuando se le pregunta por qué sigue grabando discos. Y cuando la conversación llega al motivo último por el que continúa subiéndose a un escenario, lo resume con la misma contundencia con la que ha construido su carrera: “Lo mío es rock and roll, amigos”.
-Los Rebeldes visitan la provincia en dos ocasiones en apenas mes y medio. Al concierto de Benicarló de esta pasada madrugada se suma el sinfónico de Onda del 18 de octubre. ¿Habíais tocado antes con una orquesta?
-Hicimos un proyecto hace años con la orquesta sinfónica de jóvenes de Murcia hicimos un proyecto que llamamos Sinfonía Rebelde y grabamos un par de canciones, pero por cosas contractuales el director, César Álvarez, se marchó a trabajar a Rusia. Y luego también trabajamos algo similar en Picassent. Este tipo de propuesta sinfónica he de reconocer que es algo que como compositor me resulta muy interesante. Lo de la música me viene de dentro. Ten en cuenta que soy nacido en Barcelona, pero soy Segarra, soy de la Vall d’Uixó, soy vallero.
Es increíble que la media de edad del público de Los Rebeldes esté por debajo de los 30 años
-¿Podemos decir entonces que el concierto de Onda será una experiencia única para Los Rebeldes?
-Totalmente. Cuando se frustró el proyecto con la orquesta de Murcia nos quedamos con la miel en la boca. El trabajo de pasar la pieza a sinfónico estaba hecho y descubrimos que cuando una canción la has compuesto pensando en rock y la trabajas para que pueda tocarla la orquesta no es tan mala como pensabas (risas).
-¿Cómo se adapta un repertorio como el vuestro a una sinfónica?
-Echando muchas horas, pero nosotros somos una banda que no ha parado de trabajar nunca. Acumulamos kilómetros de carretera, discos en directo, en acústico, de estudio… Para la adaptación a la sinfónica lo que hacemos es un arreglo de casa canción con todos los sentidos puestos en lo que haces. No es lo mismo que Los Rebeldes esté de concierto y de repente uno de nosotros haga un solo o cualquier otra cosa que considere buena en ese momento. Si estás tocando con una orquesta has de seguir al pie de la letra la partitura. Porque si a ti te da por hacer cualquier otra historia, eso no va a estar en la partitura ni del violinista ni del saxofonista. Hay que tocar exactamente lo que se ha escrito junto con el resto de la orquesta. Y eso implica mucho trabajo.

-¿Cómo lo estás gestionando cara al concierto de Onda?
-Tengo una relación permanente con el arreglista y con el director de la Orquesta Sinfónica de Onda. Todas las semanas me hacen maquetas con simuladores que son bastante reales de cómo puede quedar. Habrá que hacer un ensayo solo para esas versiones, y por eso la cita será única e irrepetible.
Si ‘Bajo la luz de la luna’ suena bien con cinco tíos, con una orquesta detrás puede ser la hostia
-¿Merece la pena el esfuerzo?
-A mí me gustaría que se pudiera volver a programar un concierto como el que estamos preparando. No puedo negar que es un proyecto que estoy sacando adelante más por capricho y porque soy un melómano. Como te decía antes, vengo de una familia de músicos de Castellón. Mi abuelo era Segarra y mi bisabuelo, que es el último que nació en la Vall d’Uixó, ya venían de familia de músicos. Por eso a mí, como músico, canciones como ‘Bajo la luz de la luna’, ‘La rosa y la cruz’, ‘Mía’ o ‘Mescalina’ me encanta mezclarlas con el sonido de la orquesta. Es mucho trabajo y son muchos gastos por la logística que comporta, pero cuando me preguntan qué cosas me quedan por hacer tras 45 años en la música, esta es una de ellas.
-¿No tienes miedo de que en el concierto sinfónico las canciones pierdan su esencia rockera?
-No, porque hablando con el director encontramos referencias de músicos que llevaban temas roqueros con orquesta. Lo hacía Roy Orbison, Electric Light Orchestra, Pink Floyd o Deep Purple. Todos ellos han grabado sinfónico. No me da miedo porque el tipo de canciones que yo hago están basadas mucho en los años 40 y 50. En definitiva, si ‘Bajo la luz de la luna’ suena bien con cinco tíos tocando, con toda una orquesta detrás puede ser la hostia. Yo me siento como el puñetero Frank Sinatra.
-Habrá que ir a veros el sinfónico sí o sí…
-Claro. Nos lo estamos currando mucho. La parte de los arreglos la estamos cuidando al detalle. Incluso estamos rescatando temas que normalmente Los Rebeldes no toca en directo, porque son muy armonizables. Por lo tanto, aunque sonarán los clásicos habrá algún medio tiempo y alguna canción que en su día compusimos para un álbum acústico.

-Después de tantos años, ¿sigues teniendo ganas de demostrar algo o estás en el punto de tocar simplemente porque quieres?
-Yo siempre lo he tocado porque me apetece y lo que ha pasado en medio, bienvenido sea. Siempre cuento en broma que me hice músico para no trabajar. En serio, sarna con gusto no pica.
-Hablabas antes de los 45 que ya llevas de carrera. ¿Qué tiene que ocurrir encima de un escenario para que todavía pienses que vale la pena seguir con la música?
-Que haya gente que quiere escuchar música. No es que nos guste tocar, es que nos gusta tocar para el público. Haz la prueba de alquilar un local vacío y da un concierto. No tiene sentido. Mientras haya gente que nos quiera escuchar, yo tendré ganas de cantarles.
Hoy en día todas las emisoras comerciales ponen lo mismo y los chavales creen que no hay otra música
-No os quejaréis de público, porque encima os sigue muchísima gente de 20 y 30 años.
-Sí. Hace ya un tiempo que lo venimos notando. Además, es gente que se suele poner en primera fila y a veces pienso que se saben las canciones mejor que yo. Es increíble que la media de edad del público que viene a ver a Los Rebeldes esté por debajo de los 30 años cuando es una banda que fundé con 17 y tengo ya 65 años.
-¿Y qué explicación le encuentras a que gente tan joven conecte hoy con tu música, Carlos?
-Yo creo que ha pasado como a mitad de los 70. En esa época encendías la radio y todo eran cantautores y Betty Missiego y canciones que decían ‘hay amor no me dejes…’ o cosas así. ¿Qué hicimos entonces? Mirar hacia atrás y volver a escuchar los discos de los Beatles. Hoy en día todas las emisoras comerciales ponen lo mismo y los chavales creen que no hay otra música. No tienen dónde elegir. Así que la gente a la que le gusta el género, ve en nosotros una banda que es puro rock and roll.
-¿No les han pasado factura los años a tus canciones?
-Tengo un tema que se titula ‘Mi generación’ y me hace especial ilusión que a pesar de que habla de la mía, los de 20 o 25 años la reciben exactamente igual. Y eso es porque la gente que tiene un estilo de vida concreto y quiere salirse de la manada, de la borreguería, se siente identificada con una letra que dice, entre otras cosas, que no tenemos miedo a nada porque no tenemos nada que perder.
-¿Qué te ha llevado a grabar ‘Gente estridente’ pudiendo vivir cómodamente de las giras?
-Lo de vivir cómodamente es de flojos, vagos y cobardes.
-Lo tuyo es pasión, ¿no?
-Lo mío es rock and roll, amigos.
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