CASTELLÓ. La Fundación La Posta de València acoge El murmullo de la noche, exposición individual de Alejandro Mañas, comisariada por Álvaro de los Ángeles y desarrollada en colaboración con la Universitat Politècnica de València y la galería Espai Nivi. La muestra reúne un conjunto de obras inéditas, producidas específicamente para este proyecto que se inaugura el 25 de septiembre a las 19:00 h, y podrá visitarse hasta el 7 de noviembre.
A través de instalaciones, fotografía, cerámica y escultura, Alejandro Mañas despliega un imaginario de resonancias simbólicas y místicas en torno al silencio, la introspección, la materia y la búsqueda de aquello que permanece parcialmente oculto. Las obras sitúan al espectador ante elementos cotidianos y naturales —el agua, el humo, la piedra, el cuerpo o el color negro— que se transforman en presencias alegóricas capaces de activar una reflexión sobre el tránsito, la contemplación, la fragilidad y la relación entre lo visible y lo invisible.
Como explica el comisario, Álvaro de los Ángeles, «Alejandro Mañas se inscribe en un ámbito de estudio y expresión acorde con una búsqueda interior, simbólica en sus preceptos y alegórica en sus resultados». En El murmullo de la noche, las obras parten de una «concisión referencial», atendiendo a un único elemento, gesto o acción, para abrir un campo de significados en el que el público es invitado a detenerse, mirar y escuchar.
Un diálogo con la tradición mística
La exposición establece un diálogo con la tradición mística vinculada a San Juan de la Cruz y Santa Teresa de Jesús, entendida no desde una perspectiva doctrinal, sino como un espacio de exploración personal, poética y contemporánea. En este contexto se inscribe la pieza Materia negra I (solo pende una), una de las obras de la muestra, que dialoga con un grabado dedicado a Santa Teresa de Jesús fechado hacia 1686.

El negro vertebra buena parte del recorrido expositivo. Lejos de funcionar únicamente como signo de ausencia u oscuridad, aparece como materia, densidad y misterio. En palabras recogidas en el proyecto, «el negro, lejos de ser solo símbolo de ausencia, adquiere el espesor de lo sagrado; es materia, es misterio, es la “noche oscura del alma”». Esta condición atraviesa las esculturas cerámicas, las piezas suspendidas y las imágenes fotográficas que componen la muestra.
Las instalaciones activan procesos de circulación, condensación y transformación mediante la presencia del agua, el vapor y el humo. Estos materiales y fenómenos construyen un paisaje de ritmos lentos, en el que los objetos y los cuerpos se presentan como mediadores entre lo terrenal y lo intangible. La fotografía registra, a su vez, acciones centradas en la respiración, el gesto y la presencia física como espacio de conocimiento y tránsito.
El recorrido entre la tensión y la calma
Según Álvaro de los Ángeles, las obras de Mañas «generan un espacio alrededor» y «concitan un silencio» desde el que atender a sus sutiles transformaciones. El murmullo de la noche propone, así, un recorrido entre la tensión y la calma, la gravedad y la suspensión, lo mineral y lo aéreo; una invitación a habitar el tiempo pausado de la contemplación.
Con motivo de la exposición, el 22 de octubre, a las 19:00 h, Alejandro Mañas y Álvaro de los Ángeles mantendrán un conversatorio abierto al público en Fundación La Posta. El encuentro permitirá profundizar en las claves conceptuales, materiales y formales del proyecto, así como en las referencias que atraviesan el proceso creativo y el discurso curatorial de la exposición.