Música y ópera

MÚSICA

El aura de la artista galesa Cate Le Bon impregna el regreso de Júlia

Tras la salida de su compañera Lídia Vila, la compositora y productora alcoyana Estela Tormo continúa en solitario su camino al frente de Júlia. La nueva etapa arranca con un trabajo discográfico inspirado en el pop inteligente y extraño de Cate Le Bon

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VALÈNCIA. Hace poco más de cinco años, cuando la pandemia daba sus penúltimos coletazos, Estela Tormo y Lídia Vila presentaban al público su tercer trabajo discográfico, Casa (Hidden Track, 2020). Ese disco, gestado durante una residencia artística de tres meses en el CADA, la sede del IVAM en la ciudad de Alcoy, era el resultado de una interesante investigación sobre el tratamiento digital de sonidos orgánicos. Ahí dentro, camuflados entre capas y capas de efectos, resonaban de forma casi irreconocible objetos domésticos como útiles de cocina, pedazos de madera o cristales. Entonces no lo sabíamos, pero ese elepé de marcada vocación experimental marcó el final de una etapa en la trayectoria de Júlia y el comienzo de otra en la que Estela Tormo asume en solitario el peso artístico del grupo. 

“Mi relación con Lídia es estable, todo sigue en armonía, pero la banda interfería mucho en nuestra relación personal -comenta la compositora y productora alcoyana, principal arquitecta del sonido de Júlia desde sus inicios-. Ella siempre ha tenido una relación lúdica con la música. Su presencia ha sido super importante para mí porque me ha apoyado al cien por cien en todas mis ideas, a las que ella iba dando forma después con los sintetizadores. Para mí, sin embargo, la música es un elemento imprescindible a través del que canalizo mis sentimientos, mis inseguridades… es como una terapia”. 

Estela nunca ha ocultado que la parte que más disfruta es la que se desarrolla en privado: la composición, la grabación, la producción, el pulido de los discos. Por el contrario, aquellas tareas que tienen que ver con la exposición pública, desde las redes sociales y los compromisos promocionales hasta el hecho de subirse al escenario, se le atraganta de vez en cuando. Esa es la razón, nos confiesa, por la que ha permanecido estos años alejada de la primera línea. “Empecé a sentirme abrumada por una presión que era totalmente autoimpuesta, pero que me bloqueaba. No llevaba bien algunas cosas, como los directos. Me apetecía volver a mis inicios de músico y tuve la gran suerte de que me reclutaron para producir y hacer arreglos para Clara Andrés. Esa experiencia me encantó y me permitió volver a tener una relación sana con la música, que para mí es lo más importante”. 

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Tras ese hiato, Estela recuperó las ganas de componer y cantar. Incluso reapareció la energía vital necesaria para volver a actuar encima del escenario. “Me di cuenta de que llevaba demasiado tiempo escondiéndome detrás de otras personas. Era un recurso que utilizaba para tratar de esquivar mis miedos. Este nuevo disco habla un poco de eso, de la necesidad de dejar de lado la zona de confort y lanzarme al abismo. Se llama Oscil.lobatent en referencia a todo lo oblicuo; a la necesidad de abrazar esa inestabilidad. Es super necesario estar rodeados de personas, pero como artista llega un momento en el que tienes que asumir tu individualidad y ponerte a prueba. Este disco está compuesto desde esa grieta y esa herida, aunque mis letras son siempre lo suficientemente abstractas como para que cada uno las interprete libremente”.

Las inseguridades a las que hace referencia Estela son muy comunes, incluso entre artistas con talento y experiencia como ella. El problema de fondo no es la falta de motivación o ideas, sino las elevadas expectativas y los niveles de autoexigencia paralizantes que acucian sobre todo a las mujeres compositoras e intérpretes. “Por suerte estoy rodeada de compañeras con las que he podido compartir estos sentimientos, y resulta que hay muchos más denominadores comunes de lo que pensaba. Nos exigimos muchísimo, para bien y para mal. Damos el 200% constantemente y aún así seguimos acomplejadas. Yo a los músicos hombres no les veo tan preocupados. Creo que no existe la misma vara de medir porque nos han educado de forma muy diferente”. 

El álbum, para el que ha vuelto a contar con el productor Javier Vicente (Carasueño), tiene “mucho corazón y fibra interior, porque cuando lo compuse yo estaba muy jodida. Lo mejor de la música es precisamente eso; que permite que surjan cosas positivas y bonitas de una situación que en principio no lo era”. En cuanto a su fidelidad hacia el productor aragonés, Tormo responde: “Sigo trabajando con Javi porque nos entendemos muy bien. Es una persona con mucha sensibilidad y con muchos recursos. Ha trabajado el sonido de Júlia desde los inicios y lo considero como parte del núcleo duro del proyecto”.  

La influencia de Cate Le Bon

Disco a disco, Júlia se ha ido afianzando como una banda de pop angular, inmerso en una búsqueda permanente de texturas, sonidos y velos atmosféricos. Nunca renuncian a las melodías, pero en la medida de lo posible tratan de huir de los lugares comunes y las fórmulas trilladas que dominan en el panorama del indie español. No es en ese espejo donde se mira Estela Tormo. Ella disfruta y analiza el trabajo de compositoras más lejanas y rebosantes de personalidad. Autoras de pop extrañas, únicas e irrepetibles como Cate Le Bon, a la que rinde homenaje en Oscil.lobatent con una versión de uno de los primeros éxitos de la artista escocesa, “Oh Am Gariad”.

“El disco entero está muy inspirado en la manera de tocar de Cate Le Bon, y la canción de la versión pertenece a esa etapa del principio en la que hacía un folk muy retorcido. Tiene unas escalas aparentemente fáciles, pero que no lo son. Su manera de componer me flipa. En general me encanta investigar y fijarme en cómo crean los artistas que son poco convencionales”. 

Kate Bush, Cocteau Twins, Aldous Harding, Courtney Barnett… la lista inspiracional de Estela Tormo está llena de figuras femeninas de distintas generaciones. “Esa locura creepy me encanta. Y, aunque en un registro muy diferente, también destacaría a St. Vicent, que es una bestia tocando. Ahora mismo creo que coinciden artistas super interesantes que están en los mejores momentos de su carrera”. 

Alianza con Ghost Transmission

En esta nueva etapa, los conciertos de Júlia cambiarán de configuración, pero Estela no estará sola en el escenario. “He buscado una banda porque puedo manejar la guitarra y algunas máquinas al mismo tiempo, pero me gustaría que las presentaciones en directo se pareciesen lo máximo posible al sonido del disco. Ahora mismo estoy preparando temas del nuevo disco, y algunos otros, con la banda de Xàtiva Ghost Transmission, que me encantan y a los que sigo hace tiempo. Me acompañarán en los conciertos que empezaremos a hacer en otoño Miriam a la batería y las voces, Tatxo a la guitarra, Pep al bajo y yo con la guitarra y los sintetizadores. Quiero que las presentaciones sean una cosa breve, bonita y sencilla”. 

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