Joaquín Berges, escritor: "Las personas felices no son interesantes para la literatura"

CULTURA

Presenta 'Manual de terapia felina' el día 23 en el Club de Lectura Cosas & Musas de Nules

Suscríbe al canal de whatsapp

Suscríbete al canal de Whatsapp

Siempre al día de las últimas noticias

Suscríbe nuestro newsletter

Suscríbete nuestro newsletter

Siempre al día de las últimas noticias

CASTELLÓ. El humor es una apuesta arriesgada para un escritor, y bien que lo sabe Joaquín Berges. El aragonés juega con esa premisa en 'Manual de terapia felina' (Tusquets editores) y lo convierte en una de las razones por las que tantos lectores está cosechando su última novela, donde las ocurrencias, las contradicciones humanas y las reflexiones sobre la vida cotidiana se entrelazan con las enseñanzas que podemos extraer del comportamiento de los gatos. A través de un terapeuta que escucha los problemas de sus pacientes y observa a su propia mascota, Berges nos propone una mirada desenfadada sobre nuestras preocupaciones, nuestras miserias y la manera en que afrontamos la existencia.

De todo ello habló con los lectores de Nules este viernes en el club de lectura de Cosas & Musas que se celebró en la Biblioteca Municipal después de que los avisos meteorológicos obligaran a aplazar el encuentro previsto hace diez días. Una oportunidad para conversar sobre el libro, descubrir nuevas interpretaciones y comprobar cómo una misma historia puede convertirse en tantas lecturas como lectores se acercan a ella.

-He disfrutado mucho leyendo tu novela. A tu personaje se le ocurren constantemente reflexiones ingeniosas. ¿Hay que tener mucha seguridad en uno mismo para escribir humor, sabiendo que hacer reír es quizá una de las cosas más difíciles?
-El humor es particular y personal, y por eso mismo es difícil conectar con mucha gente. Cuando alguien escribe con humor, ha de ser consciente de que está restringiendo el público al que puede llegar. Te lee más gente si adoptas una voz más dramática, narrativa o neutra. El humor es siempre digital, es decir, o es cero o es uno. O te hace gracia o no. No es analógico, porque no puede hacerte solo un poco de gracia, conectas o no. Si estás contando un drama, puede gustarte la historia de amor, pero no tanto el desenlace, y eso sí es analógico. Está modulado y regulado, mientras que en el humor no hay término medio. Solo hay un sí o un no. Y por eso mismo, como escritor, te la juegas un poco.

-El humor impregna todo el libro ¿Te sale de forma natural o lo trabajas expresamente durante la escritura?
-Es una cuestión de trabajo y de encontrar el estilo y el tono que requiere la historia. He de saber si lo que cuento requiere un tono reflexivo, descriptivo o humorístico. En una historia como la de ‘Manual de terapia felina’ en la que se cuentan muchos casos surrealistas que llegan a la consulta de un psicólogo, me salía no tomármelo en serio. Esa postura se adopta antes de empezar a escribir. Luego, que el humor surja de manera más o menos natural depende de la concepción narrativa. Otra cosa es que yo, en mi vida cotidiana, soy una persona con sentido del humor y no me tomo la vida muy en serio. Como decía Groucho Marx, no vamos a salir vivos de ella, así que más vale no tomársela demasiado a pecho. De lo único que no bromeo es de las enfermedades y la muerte. De lo demás, todo puede reformularse para darle un toque humorístico, respetuoso y gracioso.

-El protagonista es un terapeuta que escucha los problemas de sus pacientes. ¿Crees que las personas con dificultades son más interesantes para la literatura que las felices?
-Sin ninguna duda. Las personas felices no son interesantes para la literatura. La escritura surge de la insatisfacción, del problema, de la dificultad. Si abres 'Ana Karenina', de Tolstói, por la primera página, lees la frase que dice "todas las familias dichosas se parecen, y las desgraciadas lo son cada una a su manera". En esa cita está todo. Es cierto que la felicidad y la bondad no son tan literarias como la infelicidad. Y eso es porque hay un recorrido. Si empiezas con la insatisfacción, tienes un camino luminoso que recorrer. Ese es mi modo de narrar, en el sentido de que aspiro a escribir lo que me gusta leer. Soy mi primer lector y, a veces, es complicado separar las facetas de escritor y lector, pero me gusta que mis novelas tengan luz.

-El protagonista tiene un gato y observa su comportamiento en todo momento. ¿La terapia felina consiste en aprender a vivir el presente y a adoptar su carácter zen?
-Este libro no es un manual sobre gatos, aunque es verdad que el terapeuta protagonista del libro observa el comportamiento de su gato y se da cuenta de que es un modelo psicológico que conviene seguir. Los felinos son autosuficientes y pueden dar y recibir cariño. También pueden jugar y hacer lo propio de las mascotas, pero de forma independiente. Los perros son todo lo contrario, por su dependencia. Por tanto, el modelo que hay que seguir es el del gato.

-¿Ese es el hilo conductor de la novela?
-Es el leitmotiv. En el libro se deja entrever la conveniencia de imitar a los gatos en esa autosuficiencia psicológica que les permite dar cariño o jugar, pero sin depender de ello para ser felices. Cada caso que se cuenta va precedido de una pincelada sobre el comportamiento del gato, aunque no se trata de una terapia felina al uso.

-Si elimináramos esa parte, la novela podría sostenerse igualmente. ¿Cuando estructuraste la historia tenías claro desde el principio que incluirías esa dimensión felina?
-Sabía que quería jugar con la psicología gatuna y, por eso, quería que el terapeuta tuviera un gato. Quería que fuera precisamente él quien se diera cuenta de que, si sus pacientes también tuvieran uno, observaran su comportamiento y lo cuidaran, quizá no tendrían que acudir a su consulta.

-Al final del libro se recogen algunas ocurrencias de los pacientes. Entre ellas, aparece la idea de que las palabras fueran monosilábicas para ahorrar tiempo y economizar recursos. Lo escribes tú, que eres filólogo…
-Mientras escribía la novela, me di cuenta de que había frases o sentencias graciosas, ocurrentes o paradójicas, y pensé que estaría bien que el terapeuta dijera que quería reunir esas reflexiones que escucha en la consulta. Yo lo que hago es recogerlas al final, como si fueran una especie de epílogo.

Si escribes con humor se restringe el público al que llegas porque te leen más si adoptas una voz más dramática

-¿Pero consideras buena idea simplificar las palabras para facilitar su pronunciación?
-Sí. Estudiamos la fonética histórica, que es la que explica esa evolución. Lo cierto es que, si te fijas, siempre acaba imponiéndose la ley del mínimo esfuerzo. Por ejemplo, algunas consonantes sordas, más difíciles de pronunciar, se convierten en sonoras, como las tes de Tarragona que pasan a ser des de dado, o los sufijos y las vocales primeras que van desapareciendo. Todo eso sucede porque el pueblo quiere hablar rápido, de manera cómoda y sencilla. Por eso, desde el punto de vista fonético, sería un gran avance que todas las palabras fueran monosílabas.

-Vienes a nuestra provincia para participar en un club de lectura en Nules. ¿Has descubierto en este tipo de encuentros nuevas interpretaciones de tus libros? 
-Sí. Yo lo único que he hago es escribir palabras, una lengua, un código. Pero la historia que tengo en mi imaginación son los lectores quienes la descodifican y la imaginan de una manera u otra. Es imposible que, en esa réplica que se produce a través del código de la lengua, las historias sean iguales, y hay diferencias que resultan curiosas. Lo mejor de todo es que, si en una reunión hay veinte personas que han leído tu texto, hay veinte historias, personajes o consultas terapéuticas diferentes. Como, además, yo no describo mucho, cada cual hace su propia lectura. En los clubes de lectura, por tanto, descubro cosas que ni siquiera había visto durante el proceso narrativo.

________
BOLETÍN TITULARES CASTELLÓN PLAZA.
Las noticias más relevantes del día en Castellón, reunidas cada mañana en un solo correo para empezar el día informado. Suscríbete gratis al boletín aquí.

Recibe toda la actualidad
Castellón Plaza

Recibe toda la actualidad de Castellón Plaza en tu correo