CASTELLÓ. 'Historias de amor', 'De qué me sirve llorar', 'Tú sigue así', 'El cielo no entiende' o 'Falsa moral' forman parte de la banda sonora de varias generaciones y explican por qué OBK sigue ocupando un lugar propio en la música electrónica española. Al frente del proyecto continúa Jordi Sánchez, que desde la salida de Miguel Ángel Arjona en 2012 mantiene en solitario el nombre de OBK y afronta una nueva etapa con ‘Vértigo’, un trabajo nacido, según reconoce a Castellón Plaza, de la necesidad de volver a componer y grabar canciones nuevas.
La conexión de OBK con el cineasta J. A. Bayona, que dirigió 14 videoclips del grupo cuando comenzaba a forjar su carrera audiovisual, no solo dejó algunas de las imágenes más reconocibles de la banda sino que es una muestra de cómo Jordi ha cuidado al extremo cuanto tiene que ver con el grupo. Ahora, 35 años después del nacimiento de OBK, sigue "persiguiendo canciones emocionales que se queden en la gente". El 3 de octubre hará parada en Castellón para actuar en el Capla Festival, una cita en la que repasará sus grandes éxitos y presentará también su nuevo repertorio.
-¿Había miedo a grabar temas nuevos después de tanto tiempo?
-No, más bien al contrario. Siempre he dicho que la historia del grupo ha fluido de manera natural, y este nuevo trabajo llega de la misma forma. 'Vértigo' es la consecuencia de estar en un momento de mi vida en el que me apetecía mucho volver al estudio a grabar nuevas canciones para compartirlas con el público. Es fruto de una necesidad vital, que creo que es el mejor estado para crear, componer y compartir tu trabajo.
-Ahora cada vez menos compañeros tuyos se meten en el estudio a grabar un álbum entero…
-Es cierto. De hecho, yo he sido uno de ellos. A mí lo que me sucedió es que estaba saciado. Me gusta ser sincero, y esa es la verdad. Después de más de veinte años componiendo música y publicando discos me encontraba saciado. No es que me hubiera agotado creativamente sino que disfrutaba más de los conciertos que de los discos, que por cierto, apenas se venden. Tenía la sensación de que no podía aportar nada. Ha pasado el tiempo, y mientras tanto he tenido espacio para vivir, que es donde uno se nutre para componer y volver a crear.

-¿No hay que tener miedo, entonces?
-Nunca. El miedo paraliza. Todos los seres humanos hemos sentido y sentimos miedo, pero tenemos la fortuna de poder pensar. Por eso es necesario analizar las cosas, ser autocrítico e intentar seguir tu camino y seguir tu destino.
-El concierto que darás en Castelló se enmarca en tu gira de celebración, pero ¿escucharemos además de los clásicos de OBK los nuevos temas?
-Tienen cabida los nuevos temas y, por supuesto, repasaremos los 35 años de carrera de OBK. Es lo más natural.
-¿Cómo organizas el setlist? Porque si alguien acumula singles y exitazos en la mochila es OBK.
-La verdad es que la gente piensa que yo solo tengo ‘Historias de amor’, pero luego se dan cuenta de que hay temas como ‘Tú sigue así’, ‘¿De qué me sirve llorar?’, ‘La princesa de mis sueños’ o ‘El cielo no entiende’, que fue sintonía de la Vuelta Ciclista a España. De los nuevos temas, ‘Maldita mujer’ y ‘En Berlín’ están funcionando muy bien en directo. Estoy feliz. Soy un compositor que ha sabido hacer buenas melodías y canciones que perduran en el tiempo, y eso me hace sentir orgulloso. Esa es mi pretensión como compositor. Persigo canciones emocionales que se queden en la gente.
-¿Eso es lo que hace que aguanten tan bien?
-Sí, es la combinación de lo emocional con el hecho de que musicalmente te atrapan. Yo siempre he dicho que el trabajo de los compositores es el resultado de lo que copiamos, en el sentido de que somos lo que vemos. Cuando era joven escuchaba muchísima música y aprendí de esos maestros de los 80 que hacían verdaderos hits y grandes melodías, y a partir de ahí quise jugar a ser uno de ellos. Mi suerte fue tener el don de componer y escribir canciones que pensaba que musicalmente podían atrapar y cuya letra pudiera emocionar.
-Esos éxitos de OBK que has mencionado los has interpretado en directo miles de veces. ¿Cómo puede ser que te siga emocionando cantarlos?
-Pues me sigue ocurriendo. Me emociona que la gente me tenga tanto cariño y que mis canciones hayan supuesto tanto en su vida. Es súper bonito. Creo que esta etapa en la que estoy es la más bonita de mi carrera y eso es porque he trabajado de una manera muy coherente y honesta desde el minuto uno con OBK. Es algo que era muy difícil que funcionara y funcionó. Lo único que hago es cuidar con mucho amor y mimo lo que la vida me ha dado. En los conciertos se ve perfectamente la respuesta de la gente a todo el cariño que he puesto siempre en aquello que hago. No tiene más historia. Considero que en la vida, cuando haces las cosas con amor, con pasión y con sinceridad el público y el tiempo lo premian. Esa es la historia de OBK. Cada noche que salgo al escenario veo esas miradas de emoción, ilusión, reconocimiento, apoyo y gratitud, y es precioso. No hay concierto en el que no me pase ni show en el que alguien no descubra a OBK, y eso que llevo 35 años en esto. Mi filosofía es no perder la ilusión y no creerte nada, porque está todo por hacer. Siempre hay que seducir a quien va a verte y siempre hay que seguir manteniendo a tus fans.

-Antes has citado el tema de ‘En Berlín’. La crítica ha aplaudido ese sonido tan oscuro y electrónico. ¿Es una vuelta al origen?
-Mira, yo me siento feliz con esta canción porque representa mucho de OBK. No todo, porque OBK también lo conforma mi parte melódica. Para mí OBK es un juego. Me siento todavía como el niño que fui jugando a crear canciones y que tenía sus influencias de Depeche Mode, pero también de Mecano o de Umberto Tozzi. Mi manera de componer y crear mundos es muy variopinta. Para mí, todo es un disfrute. Por cierto, ‘En Berlín’ cuenta con uno de los mejores vídeos que he hecho en mi carrera. Se ha realizado con inteligencia artificial y es un vídeo impactante, como lo es la canción y la producción.
-Decir que es de los mejores vídeos cuando hablamos de OBK es decir mucho.
-OBK siempre ha cuidado los detalles. Todo es mi casa. OBK es mi hogar, es mi mundo. Y así es como yo quiero tenerlo y enseñarlo al mundo. He tenido la gran suerte desde el minuto uno de que a la gente le gustara nuestra propuesta, nuestro universo. Hemos tenido en cuenta no solo las canciones sino las portadas de los discos, la puesta en escena en los conciertos o los videoclips. Tuvimos la gran suerte de tropezar con el cineasta J. A. Bayona, que se desvirgó con nosotros allá por el año 95. Todo ha fluido de una manera muy bonita, no ha sido nada premeditado, y eso se nota con el tiempo.
-Cuando componías esos temas que fueron número uno, ¿sabías que tenías entre manos una canción que iba a convertirse en un clásico?
-Sí que lo notas. Yo siempre pongo el ejemplo de ‘Historias de amor’. Desde el principio supe que tenía algo especial, porque cuando era una maqueta en inglés ya gustaba muchísimo. Y eso que era súper simple en su versión maqueta, pero transmitía algo. En ese momento sabíamos que estábamos haciendo las cosas más o menos de una manera correcta. El éxito apabullante que luego supuso el primer disco nos dio la razón. Era un trabajo cuya producción en aquel momento dejaba mucho que desear, pero la magia, la pasión y la frescura estaban ahí. Yo sí que creo que tengo un sexto sentido como compositor. Mira, cuando escribí las primeras notas de piano de ‘El cielo no entiende’ supe inmediatamente que era una melodía que se iba a pegar como el chicle.
-Justo lo que querías hacer cuando escuchabas en los 80 a esas bandas a las que buscabas emular, ¿no es cierto?
-Sí. En los años ochenta no paraba de escuchar melodías como 'Just Can't Get Enough' de Depeche Mode, 'Jump' de Van Halen o 'The Final Countdown' de Europe. Me di cuenta de que existían melodías pegadizas. Cuando compuse 'El cielo no entiende' o cuando hice la línea de 'Falsa moral' supe que iba a quedar en las personas al oírlas. Es un don que se tiene. Me siento cómodo con eso, porque no me cuesta nada, es algo natural.
-¿Lo has sentido mientras componías los temas de ‘Vértigo’?
-También. Son canciones que me han emocionado mucho y sí, tuve ese pensamiento de ‘uf, cuando la gente lo escuche...’. Yo soy el primer fan de OBK, y me gusta sentirlo así. No estoy por encima de nadie, soy uno más de los que forman parte de todo esto. Es el universo OBK. Y es mi universo. Por suerte no estoy solo con mis locuras y con mis sentimientos porque hay mucha gente a la que le gusta lo que hago y eso es precioso.
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