CASTELLÓ. La pianista, investigadora y musicóloga morellana Elena Aguilar Gasulla acaba de culminar años de investigación con la publicación de Música inédita para tecla. Basílica Arciprestal Santa María la Mayor de Morella, siglos XVIII-XX. Volumen I, un trabajo que rescata parte del patrimonio musical olvidado durante siglos en Morella y que devuelve a la vida doce obras inéditas para tecla vinculadas a la Basílica Arciprestal.
El libro, publicado por Editorial Piles, es el resultado de un proyecto de investigación aunque sus raíces se remontan muchos años atrás, concretamente a la tesis doctoral de la autora. "El proyecto nace en 2025 a partir de una convocatoria del Instituto Superior de Enseñanzas Artísticas. En ese momento yo estaba trabajando en el Conservatorio Superior de Castellón y presenté una propuesta cuyo eje era el aniversario de los 300 años del acta de recepción del órgano de Morella, firmada el 1 de enero de 1725 por el notario Gaspar Jovaní", explica. A partir de esa efeméride, la investigadora decidió abordar no solo el estudio del instrumento y de sus transformaciones históricas sino también recuperar el repertorio musical relacionado con él. "Pongo en valor el instrumento, todas sus características y también hago una reconstrucción de las reformas que ha sufrido a lo largo de los años. Y al mismo tiempo saco todo el material musical que ya había empezado a trabajar previamente en mi tesis doctoral", señala.
Según explica Aguilar, la idea de partir de su tesis doctoral estuvo presente desde el principio. "Cuando salió la convocatoria tuve claro que quería tirar del hilo de la tesis porque necesitaba toda esa base para poder atar cabos2, afirma. "La tesis era muchísimo más amplia. Allí reconstruí toda la capilla musical de Morella, todos los oficios musicales, los compositores, las voces, los ministriles y los instrumentos que fueron pasando por la iglesia desde el siglo XIV hasta prácticamente el siglo XXI".
La investigadora recuerda que gran parte de ese trabajo permanecía prácticamente inédito y sin estudiar. "Muchísima documentación ni siquiera estaba catalogada. Ha sido un trabajo de fondo enorme y además un trabajo que muchas veces no se ve", explica.
Durante años, Aguilar revisó actas capitulares, legajos y manuscritos históricos para reconstruir cronológicamente la actividad musical de Morella. "No solo tienes que buscar los documentos, también tienes que descifrar la escritura antigua, entender términos que ya no se usan y contextualizarlo todo" recuerda sin olvidar la paciencia que le tomó esa gesta. "Hay documentos escritos con un lenguaje completamente diferente al actual y manuscritos con tachones o fragmentos difíciles de interpretar".

Ese proceso de recuperación documental le permitió reconstruir no solo la música sino también el funcionamiento interno de la capilla musical y de la propia iglesia. "En la tesis también estudié cómo se organizaban económicamente los oficios musicales y toda la estructura interna de la iglesia. Era importante generar un contexto global de lo que había sido la capilla musical como parte de la historia de Morella". Con toda esa base ya construida, Aguilar decidió centrar esta nueva investigación específicamente en la música para tecla. "Este libro es, de alguna manera, un pequeño resumen de la tesis, pero enfocado a la parte musical y especialmente a esos tres organistas más representativos de la Arciprestal", explica.
Análisis de composiciones y comparación con las corrientes musicales
Uno de los aspectos más interesantes del trabajo es el análisis estilístico de las composiciones y su comparación con las corrientes musicales europeas de la época. Según Aguilar, la música de tecla española vivió durante siglos un cierto desfase respecto a Italia o Francia."En España se daba un cierto anacronismo musical", afirma. En este sentido, incide en el hecho de que las tendencias europeas llegaban más tarde "y aquí todavía se seguían utilizando elementos del clasicismo cuando en otros lugares ya habían evolucionado. Pero eso no significa que esta música tenga menos valor. Al contrario: es patrimonio nuestro y tiene una identidad propia".
La además recién nombrada miembro de la Academia de la Música Valenciana explica que las primeras piezas conservan formas más sencillas, cercanas al estilo de Domenico Scarlatti, mientras que las obras posteriores evolucionan hacia lenguajes mucho más cercanos al piano romántico. "Hay piezas que prácticamente parecen concebidas para piano y que incluso resultan difíciles de interpretar en el órgano por los recursos técnicos que utilizan", señala.
Aguilar contextualiza también este fenómeno dentro de la historia de la enseñanza musical en España. "Hasta mediados del siglo XIX no existieron conservatorios de música en España. El primero fue el Real Conservatorio de Madrid en 1830. Antes de eso, el único lugar donde los compositores podían aprender música y depositar sus obras eran las capillas musicales de las iglesias".
Por ello, insiste en la enorme importancia patrimonial de los archivos eclesiásticos españoles. "Hay muchísimos archivos llenos de partituras olvidadas y muchas veces la gente piensa que por estar en una iglesia son obras litúrgicas, pero no siempre es así. En este libro hay piezas puramente instrumentales, música de salón, obras concebidas para ser escuchadas fuera del contexto litúrgico".

De hecho, algunas de las composiciones incluidas reflejan claramente el ambiente musical europeo del siglo XIX. Las dos polacas finales son piezas muy propias del romanticismo y del ambiente Biedermeier alemán. ¿Cómo lo sabemos? Porque eran piezas cortas, muy sugestivas, que se interpretaban en reuniones domésticas de la aristocracia y que tenían un importante componente virtuoso. La musicóloga considera que uno de los grandes objetivos del proyecto es precisamente devolver estas obras al repertorio actual y hacer que vuelvan a sonar en conciertos. A Elena le gustaría que su publicación y el CD-USB sirvan para que la gente las escuche y se dé cuenta del valor que tienen.
Como profesora de conservatorio, Aguilar defiende además la necesidad de introducir el patrimonio musical local en la formación de los estudiantes. "Está muy bien estudiar a Mozart, Beethoven o Brahms porque son pilares fundamentales de la música, pero también deberíamos incorporar nuestro propio patrimonio a medida que se va recuperando".
Para la investigadora, esta recuperación tiene un importante componente de memoria colectiva. "No se trata de quitar valor a los grandes compositores europeos. Se trata de entender que aquí también existe música muy digna y de enorme calidad". Lo afirma al tiempo que lamenta que muchas veces se tiene el prejuicio inconsciente de valorar más lo de fuera que lo propio.
Aguilar destaca además el carácter integral de su trabajo, que abarca desde la investigación documental hasta la interpretación pública de las obras recuperadas. "Una de las cosas más bonitas de todo este proceso ha sido hacer el recorrido completo: del archivo al concierto". La autora subraya también la dificultad técnica de realizar una edición crítica rigurosa de manuscritos históricos porque "hay veces que tienes que decidir qué nota aparece realmente en un manuscrito porque hay tachones o partes ilegibles". En esas ocasiones se ha de justificar cada decisión en función del contexto musical y explicarlo en la edición crítica para que el intérprete entienda por qué se ha optado por una solución determinada, tal y como ella misma precisa.
Ese rigor musicológico es, según Aguilar, una parte esencial del trabajo de recuperación patrimonial. "No se trata de inventarse nada, sino de tomar decisiones meditadas y fundamentadas para devolver sentido a la obra original".
La investigadora reconoce que todavía queda muchísimo material por estudiar y recuperar. "Me he dejado muchísimas cosas en el camino", admite entre risas. "Por eso este es un volumen I. Espero que puedan venir más". El que ya es una realidad, se incluye una introducción dedicada a tres organistas históricos de la Arciprestal y doce piezas inéditas para tecla agrupadas según criterios formales y estilísticos. El volumen reúne varias Pastorelas de Manuel de Meléndez (1764-1831) y Vicente Comas Casasayas (1811-1884), además de un Rondó Marcial, dos Sinfonías, dos Temas y Variaciones y una Polaca de Comas. El libro se cierra con otra Polaca del músico morellano José Guimerá Sabater (1837-1921), discípulo de Comas.
Por lo pronto, Aguilar continúa difundiendo estas obras en pequeños conciertos y presentaciones públicas. "Intento introducir este repertorio siempre que puedo. Es importante que la gente escuche esta música y que entienda que forma parte de nuestra historia". Porque, en el fondo, el objetivo principal de la investigación va mucho más allá de la publicación de un libro. "Yo al final solo soy una intermediaria; lo importante es devolver estas obras a la vida, que vuelvan a sonar y que ocupen el lugar que merecen dentro del repertorio musical y de nuestra memoria cultural", concluye.
_______
BOLETÍN TITULARES CASTELLÓN PLAZA.
Las noticias más relevantes del día en Castellón, reunidas cada mañana en un solo correo para empezar el día informado. Suscríbete gratis al boletín aquí.