VALÈNCIA. Una obra propia, una que le ha marcado y otra que le gustaría haber hecho para dar forma a un reto: autodefinirse en tan solo tres piezas. Desde Culturplaza proponemos a diferentes agentes culturales valencianos jugar a los autodefinidos para conocer mejor su trabajo, gustos e inquietudes, y todo ello a través de las piezas (propias y de otros) que mejor captan su esencia.
En esta peculiar biografía los artistas se ponen frente al espejo para describirse a través del arte que les rodea.
Hoy juega a los ‘Autodefinidos’ la autora Carmen Amoraga.
Una obra propia
- ¿Qué trabajo encapsula mejor tu esencia?
-La vida era eso.
La vida era eso. No es que me defina el contenido, aunque un poco sí, pero dice mucho de quién soy. Mi mejor amiga siempre decía: no dejes de escribir, y ganarás el Nadal, como si eso fuera el sueño más imposible de todos los sueños. Y no dejé de escribir. Y con ella, gané el premio Nadal. El único sueño que no se cumple es el que no peleas.

- -
Una obra prestada
- ¿Qué pieza de otro creador te ha marcado?
-El diario de Ana Frank.
El diario de Ana Frank me reveló hasta dónde pueden trascender la escritura y la lectura, más allá de quien escribe y de quien lee. Ana escribió para resistir y sobrellevar lo que vivía. Al leer su diario, encontré un lugar distinto desde el que observar mi vida y entendí que eso quería hacer: escribir para transformar mi mundo y, ojalá, alcanzar también el de otras personas.

- -
Una obra soñada
- ¿Qué obra de otro creador te habría gustado hacer?
-El corazón helado de Almudena Grandes.
Cualquiera de Almudena Grandes, especialmente cualquiera de la última etapa. Sueño con visualizar a largo plazo qué quiero escribir, como conjunto. Siempre escribimos desde la misma obsesión, para responder las mismas preguntas, y siempre con el miedo de que las ideas no vengan. Y además de por ese miedo íntimo, porque es la gran escritora del siglo XXI.

- -