VALÈNCIA. En el escenario de un crimen, quienes pasan desapercibidos son los que se convierten en los testigos clave. Al ser invisibles, nadie, ni el asesino, se preocupa por sus testimonios, que pueden resultar claves para descubrir el pastel. Esta es la premisa de La dona invisible, la adaptación al cine de la novela homónima de Mònica Richart que se rueda ahora en València. Una comedia negra de misterio que cuenta con el guion de la valenciana María Mínguez y que está producida por Atresmedia Cine, The Fly Hunter y La Terraza Films.
La película cuenta la historia de dos mujeres invisibles, una becaria -a la que da vida Victoria Oliver, actriz valenciana que ya ha trabajado en rodajes como el de La Ruta- y una mujer de la limpieza ucraniana llamada Mihaela -interpretada por Mona Martínez-, que juegan a descubrir un crimen que ha sucedido en una Conselleria del año 2035, un espacio futurista recreado en Fira Valencia.

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- Foto: ANTONIO CALATAYUD
Entre sus enormes escaleras mecánicas investigan la muerte de una funcionaria en la Conselleria en la que trabajan, cuya muerte la policía ha considerado como accidental. Movida por su pasión por la novela negra, Mihaela decide investigar por su cuenta, aprovechando su cualidad de invisible para desvelar las partes clave de este crimen. Lo hace en un film que cuenta también con la participación de Sílvia Abril, Lorena López, Amparo Fernández y César Tormo, que trabajan bajo la dirección de Cristina Fernández Pintado.
Mínguez es una de las encargadas de que esta historia dé el salto del papel a la gran pantalla. En la que es su primera adaptación de una novela a un guion, confiesa que se siente feliz de poder trabajar dentro del género de thriller y hacerlo desde casa: “Este proyecto consigue contar la realidad de los valencianos con mucho gancho, y consigue trasladarla al resto del mundo. Conceptos como el esmorçar o el idioma dan el salto a la gran pantalla de una manera muy natural y única”.
Tal y como lo confirma la directora, Cristina Fernández, los diálogos de la película están un 60% en valenciano y un 40% en castellano para mostrar la realidad de la ciudad en la que graban, donde se mueven entre espacios como la Petxina, Font de Sant Lluís, el barrio del Carmen, Alfahuir y l’Eixample, además de ubicar la “Conselleria del futuro” en Fira València. “València es tierra de rodajes y tiene una luz maravillosa; además, cuenta con unos equipos excelentes que ayudan a contar esta historia con gran esfuerzo y dedicación”.

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- Imágenes de Alexis Roldán
Volviendo al guion, y teniendo muy en cuenta la historia que se defiende en la novela, en La dona invisible las protagonistas son dos mujeres que estarían relegadas a ser personajes secundarios: una mujer de la limpieza y una becaria que se alían para desvelar un crimen. Entre bambalinas, y aprovechando su cualidad de “invisibles” se convierten en los personajes perfectos para desvelar un crímen. Un detalle que Mínguez considera que funciona como un muy buen gancho para reivindicar a las mujeres en los roles protagonistas.
“La dona invisible juega a mostrar personajes que no solemos ver, como puede ser una becaria o una limpiadora. Son personas que no suelen aparecer en el género del thriller y gracias a esta novela y esta película, se puede escuchar la voz interior de ambas”. Un reto que da el salto al cine gracias a la adaptación del discurso interno que tiene Mihaela en la novela. “Lo difícil del guion es trasladar sus pensamientos a las escenas de la película, porque en el cine las cosas tienen que poder verse además de contarse”.
“Creo que conseguimos mantener el espíritu del personaje y convertirla en la pieza clave para comprender quiénes son los sospechosos de la muerte de una mujer funcionaria”, destaca Mínguez en este trabajo en el que consigue también alzar su voz como guionista. “Al igual que pasa en La dona invisible, los guionistas también somos un poco invisibles y quedamos en la sombra, pero es verdad que cada vez se nos da más crédito y visibilidad. Este proyecto habla de poner el foco en los personajes femeninos que no tienen nada que envidiarle a los investigadores que suelen protagonizar las novelas de este género”.

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- Imágenes de Alexis Roldán
Una de las productoras de Atresmedia, Lorena Torres, destaca también que la película consigue acercar a un futuro muy cercano una historia que juega con un formato al estilo de Puñales por la espalda, pero a la valenciana, y que lo hace desde unas protagonistas muy especiales y una novela escrita en valenciano. “Estamos muy contentas de poder trabajar con una novela que no es un bestseller y que mantiene su esencia en valenciano, la comedia ayuda a traer esta historia al presente jugando con una investigación en la que el espectador también forma parte”, señala Torres.
Desde el corazón del set, Martínez y Oliver se muestran felices de dar vida a estas protagonistas que “estarían relegadas a ser personajes secundarios”, y que ayudan a visibilizar oficios clave como los de las mujeres de la limpieza y las becarias, que suelen estar muy infravalorados. “El acto de que una mujer de la limpieza lleve la voz cantante ya aporta visibilidad a su trabajo. Lo que queremos con este trabajo es mostrarlas formando parte dentro de una aventura que surge gracias a ellas”, destacan las actrices protagonistas.
Un trabajo con el que València se convierte en el perfecto telón de fondo para hablar de un crimen sin resolver que mancha las pausas del esmorçar, que se ríe un poco del mundo de los funcionarios y que retrata la ciudad de una forma única y tras la mirada de sus protagonistas: las mujeres invisibles que lo ven todo y que también lo cuentan. Que pasan de ser secundarias a protagonistas para crear un thriller único que viaja al futuro para que las dos cuenten su propia versión de los hechos.

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- Foto: ANTONIO CALATAYUD