VALÈNCIA. En su primera versión, These Boots Are Made For Walkin’ estaba interpretada por un hombre. La cantaba su autor, un productor y compositor de carácter algo difícil llamado Barton Lee Hazlewood, en cuyo currículo destacaba el haber trabajado con el guitarrista Duanne Eddy. Nada que ver con la versión que inmortalizaría la canción y que cambiaría el destino artístico de la intérprete que, bajo la supervisión de Hazlewood, la hizo suya. Cuando la composición llegó a manos de Nancy, hija mayor de Frank Sinatra, su carrera musical estaba en peligro. Reprise, la discográfica para la que grababa, amenazaba con darle la patada después de que sus anteriores sencillos hubiesen fracasado en las listas. A raíz de eso, su padre decidió intervenir para ayudar a reconducir la suerte comercial de su hija. Pensó en buscar un colaborador que pudiera colaborar en su consolidación y, a través de Duanne Eddy, contactó con Hazlewood, que se ofreció a trabajar para que la carrera de Nancy remontara. A continuación, grabaron juntos un par de sencillos que reanimaron la popularidad de la cantante. Entonces, Hazlewood se acordó de These Boots Are Made For Walkin’: “Era una canción festiva que había escrito dos o tres años atrás –recordaría el autor-, una especie de broma”. Para entonces ya tenía preparada otra bonita canción para ella, pero cambió de idea y decidió darle a grabar These boots...”. El single se publicó a finales de 1965. Fue número 1 en Estados Unidos, Inglaterra, Irlanda, Nueva Zelanda, Canadá y Australia. En aquel momento vendió seis millones de discos.
Existe otra versión de la historia en la que se dice que Nancy tuvo que convencer a Hazlewood de que le cediera la canción a ella. Tenía sus motivos: La letra, cantada por un hombre, sonaba demasiado dura y abusiva, pero en la voz de una jovencita quedaba perfecta. Dicha letra se basó en una anécdota que su autor escuchó en un bar de Texas. La contó un tipo ya maduro al que sus amigos no paraban de agobiar con comentarios sobre cómo su novia, más joven que él, le tenía controlado. El hombre les calló plantando los pies encima de la mesa, y señalándolos, sentenció: “En mi casa mando yo y estas botas caminarán sobre ella si algún día no es así”. Con su voz y con su manera de interpretarla, Nancy Sinatra le dio la vuelta a la historia, transformando el machismo original de la expresión en una declaración de principios. No era habitual que la protagonista de una canción pop abandonara su papel sumiso de amante sufriente y amenazara con vengarse del amante abusivo. En este caso, caminándole por encima calzando unas botas.
En el estudio, Hazlewood dirigió a la banda –el colectivo de músicos californiano conocido como Wrecking Crew- para que la canción sonara diferente, empezando por el contrabajo de Chuck Berghofer. A Nancy le dio instrucciones muy concretas sobre cómo cantarla. La instó a que de una vez por todas aparcara el perfil de inocente vocalista pop con el que había inaugurado su trayectoria musical. “Ya te has casado y divorciado así que deja de actuar como una niña pequeña y empieza a comportarte de acuerdo con tu edad”, fueron las premisas del productor. Él mismo declararía años después que sus instrucciones concretas fueron: “Cántala como si fueras una chica de catorce años que se está tirando a camioneros”. These Boots Are Made For Walkin’ fue incluida en el álbum Boots, aparecido también en 1966. Para darle continuidad, Sinatra grabó una serie de duetos en compañía de Hazlewood. El enorme contraste entre sus voces – dulce la de ella, grave y tenebrosa la de él- aportó al pop comercial, a través de canciones como Sand y Some Velvet Morning, un toque perverso del que entonces no andaba excesivamente sobrado. Lo que hicieron aquellas canciones fue seguir cultivando las fantasías que These Boots Are Made For Walkin’ había sembrado al convertirse en uno de los hits más subversivos de todos los tiempos.
Entre 1966 y 1968, Nancy Sinatra cosechó diez éxitos en las listas; tres de ellos fueron dúos con Hazlewood y uno, Something stupid, lo cantó con su padre. También grabó una canción que en su momento pasó desapercibida. Bang Bang, que era un tema originalmente compuesto por Sonny Bono y grabado por Cher para su segundo álbum, se hizo popular en 2004 al ser incluida en Kill Bill Vol. 1. La relación entre Nancy y Lee no fue fácil, debido sobre todo al carácter de él, que estaba en guerra eterna con el mundo, empezando por los Beatles, cuya música detestaba. “Tuvimos una relación de amor-odio pero hicimos música maravillosa los dos juntos. Y al final, fue más de amor que de odio”, declararía Nancy tras la muerte de Hazlewood en 2007.
A lo largo de los años, la canción ha sido versionada por nombres de todo tipo como Jessica Simpson, Barry Adamson, La Toyah Jackson, Megadeth, Geri Halliwell, Residents o Billy Ray Cyrus. Ha sonado en películas tan dispares como La chaqueta metálica y Pret-a-porter. También fue la canción que el FBI hizo sonar en bucle para lograr que se rindieran David Koresh y los miembros de su secta, en la que hoy se conoce como matanza de Waco, que tuvo lugar en 1993. Por supuesto, con semejante apellido encima, costó lo suyo que la gente le diera a Nancy mérito que merecía por haber creado semejante éxito. “La gente escuchaba These Boots Are Made For Walkin’ y decía: “Mira quién es el padre de la cantante, seguro que él lo hizo todo”. Y yo contestaba: “Nancy Sinatra nunca será el hombre que fue su padre”. Y así fue. Con aquellas botas ficticias, Nancy Sinatra creó un himno de empoderamiento femenino que acaba de cumplir sesenta años. Hoy, la línea de bajo de Berghofer suena ya como el anticipo de una advertencia: sé majo conmigo y no me toque las narices o estas botas caminarán sobre ti. Por cierto, hace treinta años que dichas botas fueron donadas al Hard Rock Café.

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