Ngoy, de AfroDiccionario: "Es inquietante que cada vez dé menos vergüenza reconocerse racista o homófobo"

CULTURA

El Rototom acoge talleres dirigidos a la gente joven para erradicar las desigualdades desde el lenguaje

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CASTELLÓ. Con un diccionario vivo como herramienta y el diálogo como método, Ngoy R. Ngoma lleva al Rototom Sunsplash una propuesta educativa que invita a los jóvenes a cuestionar el lenguaje cotidiano y descubrir cómo las palabras también pueden reproducir desigualdades. AfroDiccionario, que así es como se llama este proyecto, es una muestra más de que este festival ofrece en Benicàssim una propuesta cultural que va más allá de la buena música.

-¿Por qué nace AfroDiccionario?

-AfroDiccionario nace en 2018, al calor de los movimientos sociales antirracistas que se estaban dando en España. Surge a partir de los debates internos que se daban de forma natural sobre los conceptos que se estaban utilizando más en aquel momento para denunciar las situaciones de discriminación racial y xenofobia, pero también sobre los procesos de empoderamiento de la comunidad africana y afrodescendiente, que resurgían con más fuerza justo entonces. Se daba por hecho que todos entendemos de la misma forma conceptos que nos sirven para describir nuestra identidad, como "negro", "raza" o "afrodescendiente", pero no es así.

-¿Dónde está el matiz?

-Vemos y definimos estos conceptos dependiendo de las experiencias de vida, el origen, las mezclas culturales y la edad de cada persona. A medida que seguimos reflexionando, nos dimos cuenta de que la mayoría de estos términos no los habíamos fijado nosotros, sino que lo habían hecho quienes nos observaban como otredad; es decir, un poder hegemónico blanco que había sido capaz de describir e imponer la realidad del mundo y de las personas a lo largo de los últimos siglos. Pero lo que realmente nos inquietaba era que algunos de esos términos tienen connotaciones negativas o distorsionadas con respecto a la realidad de las personas africanas y afrodescendientes.

-Explicáis que una manera de demostrar lo que denunciáis es citando frases hechas.

-Sí. Es todo un ejercicio observar la cantidad de frases hechas que utilizamos sin darnos cuenta, pero que tienen una carga discriminatoria. Me refiero a "merienda de negros", "trabajar como un negro" o "parecer un gitano". El lenguaje es un reflejo cultural de la sociedad que lo emplea. Esta observación nos permite entender la enorme carga histórica de discriminación racial y de género con la que se han construido gran parte de las desigualdades sociales que hoy vivimos. Sin embargo, el lenguaje es una herramienta viva que nos permite denunciar, empoderarnos y describir nuevas realidades desde donde la diversidad social se siente acogida con dignidad y respeto. Gracias a estos debates surge AfroDiccionario para animar a la sociedad a repensar el lenguaje y caminar de forma pacífica hacia un mundo más justo.

"El lenguaje también puede ser una herramienta antirracista"

-¿Cómo llegas tú a la organización?

-Hace un tiempo estaba en Kwanzaa, la asociación de afrodescendientes universitarios de la Complutense de Madrid. En esa etapa desarrollé una conciencia crítica y aprendí a abrazar mi identidad, comprender mis orígenes y el proceso migratorio que había empezado con mis padres. AfroDiccionario fue un nuevo paso en la defensa de los derechos humanos y la educación decolonial que necesita la sociedad. Ese es el ideario de un proyecto que formé junto a mi compañera Mary Ilda.

-¿Cómo fueron esos inicios?

-Complejos. No teníamos ningún proyecto u organización de referencia para guiarnos, pero, con el tiempo, empezaron a acercarse movimientos comunitarios y los medios de comunicación.

-¿Y cómo nace el vínculo con el Rototom?

-Conocíamos el festival Rototom porque tenemos compañeros que han sido invitados y amigos que han asistido como público. Durante un viaje en 2024 a Senegal entré en contacto con Mamadou Dia y su proyecto Hahatay, en Gandiol. Allí me habló de la relación que mantiene con el Rototom y yo le conté nuestra labor con AfroDiccionario. Hicimos buenas migas y nos propusimos trabajar algún día en algo juntos. No sabíamos cómo lo lograríamos, pero la magia empezó a producirse.

-¿Y ahí es cuando dais el salto al Rototom?

-No exactamente. Las organizadoras del festival se pusieron en contacto con nosotros sin saber de la relación que mantenemos con Mamadou. Nos quisieron invitar a los espacios de diálogo social que hay y les contamos el trato con Mamadou. Fue todo un cúmulo de casualidades que culminan con nuestra presencia este año en Benicàssim.

"No imponemos ni culpabilizamos sino que explicamos los efectos de las palabras"

-En el festival vais a trabajar en la Teen Yard, la zona para jóvenes. ¿Cómo se puede hablar con los chavales sin que ellos lo vean como una charla aburrida o moralizante?

-Uno de los objetivos del proyecto es lograr el diálogo intergeneracional para así aprender de las realidades y experiencias que vivimos cada generación. Creo que no imponer a los jóvenes nuestra realidad experimentada es clave para que te escuchen. Hay que hablarles no desde la autoridad adulta y vertical, sino desde la horizontalidad y la amistad. En este proceso buscamos romper con la tradicional jerarquía del saber, entendiendo que quien transmite el conocimiento aprende tanto como quien escucha y pregunta, y así logramos repartir las responsabilidades en el proceso de aprendizaje.

-¿Se puede, a través de los juegos, abordar este tema tan serio?

-Por supuesto. El juego también es otra clave para educar y aprender. Personalmente, recuerdo cómo de adolescente lo pasaba muy bien en los campamentos haciendo actividades mientras aprendía matemáticas, naturales o lengua. Por eso empleamos dinámicas divertidas como el role-playing, los juegos digitales o la creación del lenguaje.

-Pero el lenguaje del adulto no es el mismo que el del joven. ¿No surge ahí una barrera?

-Ajustamos el lenguaje para conseguir que se dé una comunicación fluida y comprensible para todos. Cuando alguien, independientemente de la edad, se siente realmente escuchado y valorado su interés por aprender es mayor. Igual esperan que les digamos qué es lo que hay que decir y lo que no, pero AfroDiccionario no hace eso. Ni imponemos ni culpabilizamos, porque, como te he comentado, hay expresiones que tenemos incorporadas de forma natural en nuestro lenguaje y las usamos sin ser muy conscientes. Nosotros les explicamos cuáles son los efectos de utilizar esas palabras y cada persona decide responsablemente si emplearlas o no. Es nuestra apuesta.

-¿Qué situaciones de racismo os encontráis más a menudo?

-El racismo está a la orden del día, especialmente con el auge de la extrema derecha. Algo que me inquieta bastante es ver que cada vez da menos vergüenza o miedo decir abiertamente que uno es racista, homófobo o sexista. Cuando miro las noticias, analizo las narrativas de los medios de comunicación y me encuentro con auténticas barbaridades por la manera en que se habla sobre migraciones, menores no acompañados o personas racializadas en España. Son informaciones que se dan en las horas de máxima audiencia a través de narrativas que fomentan la polarización social y el miedo al inmigrante.

Animamos a repensar el lenguaje y caminar de forma pacífica hacia un mundo más justo

-¿Hay algún asunto de actualidad que te preocupe más que otro?

-Sí, la llamada 'prioridad nacional'. Cada vez gana más adeptos y busca anticipar a nivel discursivo políticas de muerte y discriminación xenófobas que ya se han aplicado en otras épocas con resultados nefastos para la sociedad. Pero la mente es sutil y parece que olvida rápido, porque antes de la implementación de políticas de muerte siempre hay una antesala discursiva que busca legitimar la violencia. Lo hace primero a través de la deshumanización, en segundo lugar a través de la marginalización y, por último, con el genocidio de los pueblos. Por eso es importante que los medios y las redes sociales dejen de servir como plataformas para el racismo. El poder de convencer a la población de ideas extremas es muy alto y, a veces, peligroso. Y el lenguaje es el arma más eficaz.

-Vuestro diccionario es fantástico. Nos descubre palabras como "Kulunguele" o "Cuculuste", pero también nos hace reflexionar sobre otras que sí conocemos, como "negro" o "racismo". ¿Traéis al Rototom el diccionario?

-El AfroDiccionario que tenemos en la web es un diccionario vivo que va cambiando conforme a las necesidades lingüísticas y discursivas de las comunidades antirracistas en España. Es un glosario de palabras que nos habla de las diversas realidades y miradas que tenemos las personas racializadas, especialmente las africanas y afrodescendientes, y que nos ayuda a construir discursos y relatos que activan estrategias políticas y comunitarias dignificantes. También actúa como una herramienta para denunciar con mayor detalle situaciones de injusticia que antes quedaban invisibilizadas y, con ello, mejora la defensa de los derechos humanos y los espacios de paz.

-¿Cómo ha cogido forma?

-Se ha ido construyendo con el paso de los años a través de la participación de múltiples personas. En el diccionario encuentras palabras que comúnmente usamos pero con redefiniciones que empoderan y dignifican a las personas que son representadas por ellas, como el término "negro" o "afrodescendiente". Asimismo, aparecen otras como "afritud" o "chuco", que son nuevas pero que describen realidades que no tenían nombre y que para el poder hegemónico no existían. Un ejemplo es el gesto que hacemos las personas negras que no nos conocemos cuando nos encontramos en la calle. Es una seña de hermandad, reconocimiento y respeto. Consideramos que no necesitamos pedir permiso para existir, y hablar es una forma de estar presentes, de tomar espacio y de formar parte del relato.

-¿Pero lo mostraréis en el Rototom?

-Para que este diccionario, que es una herramienta imprescindible en la defensa de los derechos humanos, pueda seguir adelante, urge el respaldo de las personas e instituciones que apuestan por él. Hay diversas formas de apoyarnos, desde la facilitación de accesos a espacios como estos hasta las aportaciones económicas. Desde el colectivo vamos a aprovechar nuestra participación en el Rototom para dar cuenta de las múltiples maneras que hay para seguir descolonizando el lenguaje a través del diálogo, la música y la reflexión colectiva, con el fin de construir una sociedad más antirracista.

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