CASTELLÓ. La historia de la Nit de l'Art de Jérica puede, sin duda, contarse a través de Nita que, más allá de un personaje, permite entender cómo crece un proyecto cultural. La giganta Nita nació casi a la par que la Nit de l'Art de Jérica, en su segunda edición de 2024, como una creación artística colectiva diseñada con materiales reciclados e ideada por el colectivo RuralArte. Un año después, a Nita le crecieron alas como símbolo de libertad y de la capacidad del arte para transformar la mirada. Este verano vuelve a guiar este encuentro con el arte contemporáneo bailando. Y, de algún modo, su evolución también explica la de la propia Nit de l'Art de Jérica.
La cuarta edición de este encuentro se celebrará el viernes 31 de julio y el sábado 1 de agosto, dos jornadas que reunirán 25 propuestas de disciplinas muy diversas para volver a convertir calles, plazas, edificios históricos y espacios cotidianos en escenarios de creación contemporánea. Durante 24 horas de programación, el municipio acogerá exposiciones, performances, instalaciones, talleres participativos, circo, música, danza, visitas guiadas, vermús musicales y actividades pensadas para públicos de todas las edades.
Más que llevar el arte contemporáneo a un pueblo, la Nit de l'Art de Jérica es un ejemplo palpable de que la creación “no necesita escenarios predeterminados”, señala su directora, Yvonne Bacas. Puede suceder en un museo, bajo unos soportales, junto a una torre mudéjar, en una plaza o entre las calles que los vecinos recorren cada día. “Las emociones, las preguntas y la capacidad de sorprender solo dependen de la disposición a mirar de otra manera aquello que nos rodea”, incide Bacas.
Para la directora de la cita, “la Nit de l'Art sigue creciendo porque cada edición incorpora nuevas miradas sin perder aquello que la hace diferente: aquí el arte no llega para ocupar un espacio, sino para dialogar con él. Queremos que cualquier persona, tenga o no relación previa con el arte contemporáneo, encuentre una propuesta capaz de emocionarle, hacerle pensar o simplemente disfrutar”. Nita representa perfectamente esa evolución. Ha ido transformándose igual que lo hace el propio festival. “Nació, aprendió a volar y ahora vuelve bailando para invitarnos a recorrer una edición donde la creación surge de la colaboración entre artistas, asociaciones y vecinos, una alianza sin la cual esto no sería posible”.
Un pueblo implicado en hacer posible el festival
Así, la implicación colectiva sigue siendo uno de los rasgos que definen la Nit de l'Art de Jérica. La Asociación de Campaneros anunciará el inicio con el tradicional volteo de campanas; la Comisión de Fiestas organizará la cena popular; la Asociación de Mujeres participará con talleres de jabón artesanal, plantas aromáticas y exhibiciones de bolillos; el Club Chafaaliagas expondrá los carteles del Trail Trincheras Jérica XYZ; la Rondalla La Pastorica, Jérica Baila, la Sociedad Musical y Cultural Otobesa y hasta el personal técnico municipal forman parte también de una programación que entiende la cultura como una construcción en equipo.

RuralArte, impulsor del universo creativo de Nita desde su nacimiento, es otro pilar de la agenda de esta tercera edición. La giganta, reflejo de las miradas de los numerosos artistas de la comarca que han sido necesarias para su diseño, protagonizará varias de las propuestas centrales de la cita. Entre ellas, su inauguración oficial, con la acción performativa Bailando con Nita en el centro sociocultural El Socós (viernes 31 de julio a las 19.00 horas); la exposición que podrá visitarse en el mismo espacio durante todo el fin de semana, y el taller participativo Música para Nita, desarrollado junto al alumnado y las familias del CRA Palancia-Mijares y del IES Jérica-Viver.
Un recorrido por el arte contemporáneo desde múltiples disciplinas
A partir del arranque oficial, el público podrá recorrer un itinerario artístico distribuido por distintos espacios del municipio. El Museo del Aceite albergará tanto la exposición de carteles del Trail Trincheras como la muestra artesanal El mar en tus manos, de Mónica Toledo. La artista estrenará también en el vestíbulo del Ayuntamiento Atrapando lo indomable: respirando mar, mientras que las Viviendas Tuteladas de la plaza Capuchinos presentarán la exposición colectiva El arte difumina las fronteras, con Nazaret Sira, Iñaki Horta, Elena Fernandes y Manuela Popescu. A ello se suma la instalación urbana Aros Aéreos Y Art/Pilleras, de Vicente Chona, que transformará la calle Historiador Vayo en un espacio expositivo al aire libre.
La plaza del Ayuntamiento concentrará buena parte de la agenda escénica del viernes con las exhibiciones Sueños en movimiento, del equipo de competición del Club Fit Kid Campus Gym; los bailes latinos de Jérica Baila y las jotas de la Rondalla La Pastorica, antes de la cena popular y del concierto del grupo Desandar. El sábado comenzará con la matinal de Randurías, un espacio natural y cargado de simbolismo local, y que tomará la participación ciudadana a través de talleres de arte textil, pintura compartida, creación colectiva y jabón artesanal abiertos a todos los públicos. El ambiente continuará con una sesión vermú a cargo de Lord Visnú Selector Musical.

Durante la tarde, el festival volverá a apostar por la creación participativa con Música para Nita, la exhibición de encajes de bolillos, la visita guiada por el patrimonio de Jérica y la instalación-performance cerámica Tanto correr para llegar a ningún lado, a cargo de Aaref Albasha y Sergio Martínez, de Matèria Col·lectiva. El circo contemporáneo llegará al Socós con Suspensió, de la compañía Circar y protagonizado por la acróbata aérea Carla Pla, antes de que el fuego y la percusión tomen las calles con el cercavila de Botafocs. El broche final llegará desde uno de los lugares más emblemáticos del municipio, la Torre Mudéjar, con La Nit dels Solistes, interpretada por la Sociedad Musical y Cultural Otobesa de Jérica.
Con esta cuarta edición, la Nit de l'Art de Jérica continúa consolidando un proyecto singular que ha encontrado en la implicación del tejido asociativo, en el talento de las y los artistas del territorio y en la participación de la ciudadanía su principal seña de identidad. Un festival hecho desde el pueblo y para el pueblo que demuestra que la creación contemporánea también puede crecer al ritmo del tañer de una campana, de una plaza llena de vecinos o del baile de una giganta llamada Nita.