Samuel Sebastián cuenta desde Ucrania la vida de cuatro mujeres en un orfanato en ‘Un día en el mañana’

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VALÈNCIA. Para contar una historia hay que viajar siempre al origen, y esta es una de las premisas clave con las que trabaja todos los días el director y cineasta valenciano Samuel Sebastián. Ahora, ubicado en el corazón de Ucrania, está construyendo la base de lo que será su nueva película: Un día en el mañana, en el que quiere contar la historia de cuatro mujeres que conviven en un orfanato ucraniano sobreviviendo a los horrores de la guerra. Lo hace a través de la productora Ilse Producciones, que fundó junto a la escritora Emma Sepúlveda -con la que ha trabajado en proyectos como la adaptación al cine de su novela Cuando mi cuerpo dejó de ser casa sobre la vida de las mujeres en la Colonia Dignidad- y ahora vuelven a acercarse en este nuevo proyecto producido también por la creadora valenciana Lu Pastor.

A caballo entre València y Ucrania, Sebastián ha pasado todo el verano viajando para comprender cómo contar esta historia a través de la ficción. “Queremos abordar Un día en el mañana desde las cuatro miradas de sus protagonistas. La idea surge en colaboración con un festival de Ucrania -el MYTH Social Impact Film Award- que nos apoya para contar esta historia. Nos interesa no perder la mirada que vaya un poco más allá de la realidad, para poder darle trascendencia al proyecto, y buscamos contar lo que estas cuatro mujeres reflejan sobre la sociedad en la que viven”. 

 

Apoyándose en una frase de Simone de Beauvoir en la que la pensadora resalta que “en épocas de crisis las primeras sacrificadas son las mujeres”, Sebastián y Pastor buscan encontrar en esta película un lugar en el que hablar de los problemas a los que se enfrentan estas familias desde los orfanatos. “Los orfanatos representan un microcosmos del país, y en ellos se puede ver cómo afectan los problemas a la sociedad”, señala Sebastián. 

 

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Pastor señala que, superando la complejidad que supone viajar a un país en guerra para poder abordar la historia con “cercanía” en Un día en el mañana se enfrentan al reto de contar el relato de los orfanatos en primera persona, pero haciendo que a los niños y a las trabajadoras les suponga un descanso de su realidad. “Queremos que para ellos sea algo lúdico y artístico, y que pueda ser un paréntesis dentro de la realidad que están viviendo. Ya viven en un país con una situación complicada y lo que queremos es que en el arte puedan encontrar un lugar desde el que expresarse”, señalan desde el equipo de la película.

 

Con la guerra como telón de fondo, Sebastián y Pastor buscan encarar el relato de la película desde un lugar que apele a lo emocional y desde la perspectiva “de las mujeres y de la infancia”, poniendo así el foco en las historias que se escriben alrededor de la guerra. “Queremos trabajar con las miradas a las que menos prestamos atención, que suelen ser las de mujeres, niños y niñas. Para ello vamos a contar con experiencias variadas y con cuatro papeles principales que nos ayuden a comprender la realidad cotidiana de las personas que viven en Ucrania”, señala Pastor, quien destaca que lo hacen con un tono “diluido y natural” para comprender precisamente cómo construyen estas mujeres protagonistas su futuro desde el presente más inmediato entre los muros de un orfanato.

 

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Con una película que verá la luz a finales de este 2026, tanto Sebastián como Pastor y Sepúlveda buscan encontrar un lugar en el cine para poder hablar de las tragedias que viven las mujeres y los niños en Ucrania, que también sirven para poner el foco en el resto del mundo. “Lo que sucede aquí también pasa en Gaza y en Yemen, y en las guerras de todo el mundo que no solo no terminan, sino que se acaban enquistando. Poniendo el foco en las víctimas más vulnerables, pretendemos alzar la voz por ellas y contar su historia”. 

 

Una historia que de momento están intentando comprender de primera mano y que se rodará en Ucrania con un conflicto latente y que va pisándole los talones. El mismo que hace que Sebastián quiera viajar hasta allí para comprender los horrores de la guerra de primera mano y que quiera contar la historia de los más desfavorecidos en la gran pantalla. Lo hará apelando al pasado y el presente que construyen la realidad de un mañana que para sus cuatro protagonistas siempre es incierto. Una forma de vivir y comprender el mundo a la que Sebastián busca que el espectador se pueda acercar a través de una ficción que recala en los sentimientos de las voces menos escuchadas en las grandes guerras. 

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