Entrevista

Murcia Plaza Cultura

Protagoniza junto a Tània Fortea Mi cielo, tu infierno (Cel meu infern teu)

Sandra Cervera: "El sufrimiento que vivieron estas mujeres estuvo avalado por la ley"

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CARTAGENA. Sandra Cervera protagoniza junto a Tània Fortea Mi cielo, tu infierno (Cel meu infern teu), un drama romántico con tintes de thriller psicológico ambientado en la España de los años sesenta y setenta. La actriz valenciana, que además ejerce como productora ejecutiva, reflexiona sobre la represión que sufrieron muchas mujeres por amar a otras mujeres, el trabajo interpretativo detrás de la película y la necesidad de seguir contando historias que ayuden a entender de dónde venimos.

Pregunta. Mi cielo, tu infierno se presenta como un drama romántico, pero también tiene elementos de thriller psicológico. ¿Cómo definirías la película?

Respuesta. Nosotros hemos encontrado la clave en una expresión: thriller romántico. Alberto Evangelio, que es el director y viene del terror y del thriller, siempre había tenido el sueño de dirigir una historia de amor. Para que todo eso tuviera coherencia cinematográfica, vimos que la propia sociedad y el contexto histórico en el que transcurre la película ya eran ese thriller. La sociedad se convierte en la amenaza constante para estas dos mujeres.

Queríamos llegar a un público amplio, tanto joven como mayor, y contar una historia muy necesaria. Estamos hablando de una verdad absoluta que muchas veces cuesta mirar de frente: una historia de amor entre dos mujeres. A partir de ahí trabajamos el guion junto a sus autoras, Noelia Martínez y Ana Piles, para construir ese thriller romántico que, afortunadamente, está conectando muchísimo con el público.

P. Las dos protagonistas sostenéis gran parte de la película. Hay escenas donde transmitís muchísimo a través de la mirada.

R. Muchísimas gracias. Tanto Tània Fortea como yo hemos intentado ser muy honestas con las heridas emocionales de nuestros personajes, con sus dinámicas y con lo que realmente estamos representando. Estamos contando una verdad muy dura sobre una época concreta, pero queríamos hacerlo sin perder nunca un halo de esperanza y de luz. Porque la historia de amor de ellas tiene muchísima luz.

  • Sandra Cervera y Tània Fortea, en un instante de la película. -

P. Precisamente esa capacidad para transmitir desde la mirada parece uno de los grandes retos interpretativos de la película. ¿Cómo se trabaja algo así?

R. Lo primero es tener una escucha activa brutal con tu compañera de reparto. Hay que amar mucho a los personajes, intentar comprenderlos y hacer un trabajo muy detallado sobre quiénes son Victoria y Adela y qué representan.

Además, teníamos escenas de muchísima intimidad que exigían una naturalidad absoluta. Necesitábamos llegar a una verdad muy profunda y hacerlo al mismo tiempo dentro del ritmo propio de un thriller. Esa intensidad en las miradas no podía estar vacía. No se trataba de intensidad por intensidad, sino de que estuviera llena de verdad.

Es un trabajo muy artesanal, de esos que muchas veces no se perciben desde fuera. Parece que llegar a determinadas emociones es sencillo, pero detrás hay muchísimo trabajo, mucha generosidad y mucha comprensión de la historia que estás contando.

P. Da la sensación de que cuando algo está muy bien interpretado parece fácil.

R. Exactamente. Es como cuando escuchas cantar a alguien y piensas que llegar a esa nota no le cuesta nada. Pero detrás hay muchísimo entrenamiento. Nosotros trabajamos con las emociones.

En esta película, además, había que encontrar el equilibrio entre la parte emocional y la técnica. Alberto Evangelio es un apasionado del thriller y del terror, así que había secuencias muy complejas desde el punto de vista técnico y también escenas de acción. Conseguir que todo eso conviviera con la verdad emocional era un reto enorme.

P. La película retrata una época en la que amar a una persona del mismo sexo podía convertirse prácticamente en un delito. Viéndola hoy resulta difícil de creer.

R. Lo decimos en la propia película. Hay un momento en el que el personaje de Adela se pregunta qué tiene de malo querer ser como es.

A mí me parece significativo que hoy nos resulte increíble. Cuando algo te parece increíble es porque está muy lejos de tu realidad, y cuando algo está tan lejos es porque no te lo han contado suficientemente.

Ahí está una de las grandes razones de ser de esta película. Estas historias no se han contado lo suficiente. No se ha hablado de ellas lo suficiente como para que no exista debate. Y eso es una pena.

P. ¿Crees que todavía queda mucho por contar sobre esa realidad?

R. Muchísimo. Hemos normalizado el infierno. Lo hemos normalizado. A día de hoy siguen existiendo infiernos en muchos lugares del mundo y convivimos con ellos como si formaran parte de la normalidad. Por eso es tan importante explicar de dónde venimos. Si no conocemos lo que ocurrió, si no se cuenta de una forma honesta, esa memoria se pierde.

El colectivo está reaccionando con muchísima emoción a la película precisamente porque reconoce esa verdad. Ese sufrimiento existió y además estaba avalado por la ley. Eso es algo que no podemos olvidar. Ahora bien, la película no pretende quedarse únicamente en el dolor. También quiere ofrecer esperanza.

P. Incluso mirando épocas mucho más recientes, finales de los noventa o principios de los 2000, todavía existían muchos prejuicios.

R. Claro. Lo preocupante es que todavía nos siga sorprendiendo. Y también que sigamos cuestionando determinadas cosas o comparando constantemente el pasado con el presente.

Creo que la única forma de avanzar es que determinados debates dejen de existir. Necesitamos muchas más historias de amor entre mujeres. Historias de amor, simplemente. Porque durante mucho tiempo esto no ha formado parte de la normalidad y eso es precisamente lo inaceptable.

P. Muchos espectadores te conocieron a nivel nacional gracias a El secreto de Puente Viejo.

R. Sí, fue el proyecto que me dio visibilidad nacional y además estuve muchísimos años allí. Después llegué a Madrid con un musical en la Gran Vía y más tarde llegaron otros trabajos, como La última para Disney+ y distintos proyectos en televisión y cine.

Pero mi intención siempre ha sido la misma: contar historias que ayuden, que formen parte de nuestro aprendizaje y de nuestra evolución como personas. Para mí esa es una de las grandes funciones de la cultura y del arte.

P. A veces se menosprecian las series diarias, pero también son una gran escuela para los actores.

R. Absolutamente. El trabajo diario en un set te da un entrenamiento increíble. Lo importante es entender que cada formato tiene unas necesidades distintas.

Yo llevo cuatro años haciendo cine y jamás menospreciaría la posibilidad de volver a hacer una serie diaria. Jamás.

A mí me gusta contar historias y trabajar en equipo. El teatro tiene unas necesidades, el musical otras, el cine otras, las series semanales otras y las diarias también. Lo importante es comprender el formato en el que estás trabajando y adaptarte a él.

P. También tienes formación musical. Cantas, bailas y actúas. ¿Eso te ha dado más herramientas?

R. Herramientas sí. Libertad para elegir proyectos, no. Eso lo tienen muy pocas personas en esta profesión.

A mí me llegan proyectos porque quizá alguien considera que tengo las herramientas adecuadas para un personaje, pero la realidad es que la capacidad de elegir es un privilegio que tiene una minoría muy pequeña.

Yo me considero una trabajadora de pico y pala. Lo que me apasiona es el sector y el trabajo emocional y técnico que hay detrás de las historias. Por eso intento seguir aprendiendo constantemente y ampliar mis herramientas.

  • Sandra Cervera. -

P. Además de actriz eres productora ejecutiva. ¿En qué consiste exactamente ese trabajo?

R. La producción ejecutiva implica coordinar todo el proceso para levantar una película: financiación, ventas, decisiones artísticas, elección de equipo y de elenco.

Es la persona que ayuda a que un proyecto se convierta en realidad. En mi caso llevo toda la vida trabajando en ese ámbito junto a Alberto Evangelio desde Beniwood Producciones.

Lo que pasa es que muchas veces me costaba hablar de ello porque parecía que podía generar una especie de conflicto con mi faceta de actriz, pero no es así. Como actriz no compito con nadie. Si un personaje tiene que ser para una compañera, será para ella.

Como productora intento sacar adelante historias que me emocionen.

P. Y ya estáis preparando nuevos proyectos.

R. Sí. Este verano rodamos una nueva película dirigida también por Alberto Evangelio que se llama Selectivitat. Es un thriller juvenil y además contamos con el apoyo de HBO y Televisión Española, lo que supone un paso adelante muy importante para nosotros.

En este proyecto estoy centrada sobre todo en la producción. Además sigo vinculada a otros trabajos relacionados con la dirección de actores y distintos proyectos que están en marcha.

P. La interpretación es una profesión donde el rechazo forma parte del camino. ¿Cómo se gestiona esa incertidumbre?

R. Para mí siempre ha sido una carrera de fondo. Desde muy joven he estado vinculada a la televisión valenciana y a distintos proyectos. Siempre he tenido esa necesidad de contar historias. Por eso también he desarrollado proyectos propios, he producido, he escrito y he intentado entender cómo funciona todo lo que ocurre detrás de las cámaras.

Cuanto más conoces el proceso completo, más fácil es relativizar determinadas cosas. Evidentemente no es agradable que un proyecto no salga o que no te cojan para algo, pero aprendes a gestionarlo. Lo importante es seguir trabajando, seguir creciendo y poder dedicarte a esto de una manera digna, como cualquier otro profesional.

P. Para terminar, con toda la oferta audiovisual que existe hoy en día, ¿qué recomendarías al público?

R. La verdad es que ahora mismo estoy muy centrada en los proyectos que estamos levantando y tengo poco tiempo para ver cosas. Pero una película que me emocionó muchísimo fue Valor sentimental. Me fascinó. Y también tengo muchísimas ganas de ver La bola negra. Estoy deseando que llegue a los cines.

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