Entrevista

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"Todos podemos ser malvados en cierto punto": Enrique Arce, Juana Acosta y Óscar de la Fuente protagonizan El homenaje

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La familia Novak es el epicentro de El homenaje, una serie que combina intriga, secretos y giros inesperados en episodios de ritmo ágil. Enrique Arce, Juana Acosta y Óscar de la Fuente analizan las claves de este thriller psicológico, sus personajes llenos de sombras y el atractivo de una historia que juega constantemente con la mirada del espectador.

P. Presentáis El homenaje, la historia de la familia Novak, una familia bastante particular. Sois tres intérpretes con mucha trayectoria. ¿Qué os llamó la atención de esta serie, de esta historia tan especial y de su forma de contarse?

Enrique Arce. Ya habíamos hablado en su día, cuando hicimos Matices, que no tiene nada que ver con esta, pero es el mismo grupo el que está detrás. Cuando has trabajado tan a gusto y el resultado es tan bueno, te lanzas de una manera mucho más decidida: no tienes nada que pensar, es un “sí, vamos a hacerlo”, porque esta gente merece mucho la pena. Repetimos con algunos compañeros y se incorporan otros nuevos, y ese fue el primer enganche, el momento en el que decidí hacerlo.

Luego, al leer el guion, me encontré con un thriller psicológico muy bien escrito, con muchas líneas argumentales abiertas, muchos personajes interesantes y todo condensado en episodios de 35-40 minutos. Eso le da un ritmo muy particular, muy atractivo, tanto al formato como a la forma de consumir la serie.

Juana Acosta. A mí me pasa algo parecido. También vengo de Matices y me resultó muy atractivo repetir con ese equipo técnico con el que trabajé tan a gusto. Pero además había algo muy especial: la posibilidad de acompañar a mi hija en su debut. Poder estar con ella en su primera vez ha sido un regalo, algo muy importante para mí.

Después está el personaje, que no tenía nada que ver con el que había hecho en Matices. Me apetecía contar otra historia, explorar otro registro, y además dentro de un thriller psicológico, que es un género que me gusta mucho y que conecta muy bien con el público.

Óscar de la Fuente. A mí me pusieron un plato exquisito encima de la mesa. Había visto Matices, me encantaba, conocía a compañeros y compañeras, y Eusebio me hablaba maravillas del equipo. Me insistía: “Tienes que estar en la siguiente”. Hablé con Sergio, a quien ya conocía, y cuando leí el personaje entendí que era una oportunidad muy especial.

La historia es una maravilla, el equipo es fantástico y se daban todos los ingredientes que un intérprete quiere tener para trabajar a gusto, tanto a nivel humano como interpretativo. Creo que es una serie excelente, que el público va a disfrutar mucho en casa.

 

 

P. La serie tiene esos finales de episodio que te dejan enganchado. Entrando en vuestros personajes, Juana, vienes de personajes intensos, incluso sufridos. ¿Te pedía el cuerpo hacer comedia?

Juana Acosta. Justo ahora vengo de hacer una comedia con Javier Fesser, el spin-off de Perfectos desconocidos, que hemos terminado hace poco. Lo necesitaba, porque acababa de rodar dos series, El homenaje y Medusa, y sí sentía que me apetecía cambiar de registro.

Sin embargo, donde más cómoda me siento es en el drama. Si reviso mi filmografía, lo que más he hecho son dramas, no sé exactamente por qué, quizá tenga que ver con mis raíces o con mi recorrido. Pero es cierto que es el terreno al que más vuelvo.

En El homenaje, el personaje de Paula lo disfruté muchísimo. Es una mujer que se siente traicionada por la familia Novak, una familia a la que ha entregado su vida. Ha crecido en esa casa, aunque no sea parte de la familia, ha cuidado de sus hijos, conoce todos sus secretos. Es la hija del jardinero, pero acaba convirtiéndose en la mano derecha de Adolfo. Cuando siente esa traición, conecta con algo muy profundo, sobre todo relacionado con su hija, y lo que la mueve es la necesidad de venganza.

Es un personaje contenido, muy conectado con su necesidad de descubrir la verdad. Lo disfruté muchísimo, no solo por el material, sino por los compañeros y, sobre todo, por poder compartir este trabajo con mi hija, que ha sido algo muy hermoso.

P. Óscar, tu personaje es especialmente oscuro, quizá el más retorcido de todos. ¿Cuesta construir algo tan alejado de uno mismo o es más divertido?

Óscar de la Fuente. Es más divertido. Para mí tiene algo casi terapéutico. Creo que todos podemos tener una parte oscura, y conectar con esos lugares me resulta muy interesante porque, de alguna manera, me permite explorarlos y luego dejarlos atrás.

Intento justificar siempre por qué el personaje hace lo que hace, entender de dónde viene, qué le ha ocurrido, especialmente en su infancia. Eso me ayuda a darle humanidad a Azarías. Creo que por eso conecta con el espectador: no es solo un personaje malo, hay más capas, hay matices. No es todo negro, hay un espectro más amplio, y ahí es donde el público puede empatizar.

P. Enrique, en tu caso eres casi la mirada del espectador. Tu personaje va descubriendo la historia al mismo tiempo que nosotros, pero sabemos muy poco de él.

Enrique Arce. Lo has definido perfectamente. Es la voz del espectador, el hilo conductor de la historia. No sabemos prácticamente nada de él: es el mejor en lo suyo, tiene un solo caso sin resolver en toda su carrera, pero no conocemos su vida personal, si ama, si no ama… Solo hay un pequeño detalle al final, algo que propuse y que Sergio aceptó, que le aporta un toque de humanidad, pero prefiero no desvelarlo.

Es un personaje del que solo sabemos que es muy bueno en su trabajo y que va descubriendo, junto al espectador, los secretos y las oscuridades de la familia Novak.

P. ¿Y cómo se construye un personaje con tan poca información?

Enrique Arce. Desde la humildad. Es un personaje que me pedía justo lo contrario de lo que suelo hacer. A menudo me llaman para interpretar personajes más histriónicos o extremos, y aquí todo pasaba por la contención, el autocontrol y estar al servicio del texto.

Se trataba de no hacer florituras, de ser un vehículo para contar la historia. Había que dejar el ego a un lado y ponerse al servicio del relato, casi como si fueras un guionista más dentro de la serie.

P. Para terminar, la serie engancha y sorprende. ¿El final está a la altura?

Enrique Arce. Ahora te pregunto yo: ¿te lo esperabas?

R. Para nada.

Enrique Arce. Entonces misión cumplida.

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