El camino hacia un día histórico en el Maratón de Valencia (1): los récords

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ANÁLISIS | LA CANTINA
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VALÈNCIA. Queda un mes exacto para la celebración del Maratón de Valencia Trinidad Alfonso Zurich. El 6 de diciembre puede convertirse en un día para la historia del deporte valenciano. La organización de la carrera, desde la Sociedad Deportiva Correcaminos y la Fundación Trinidad Alfonso, se está preparando una prueba en la que se atacarán los dos récords del mundo, el femenino y el masculino, de maratón. València podría disfrutar en sus calles de uno de los mejores maratones de todos los tiempos.

Una fecha tan señalada merece un contexto amplio y esta modesta cantina va a abrir las próximas semanas para intentar aportarlos. Lo primero que vamos a ver es la relación de València con los récords del mundo. La ciudad ya ha vivido otros récords del mundo de atletismo anteriormente. En concreto, se han batido 12 plusmarcas: dos en pista cubierta, dos al aire libre, uno de 5K, dos de 10K y cinco de medio maratón.

Los dos primeros llegaron a finales del siglo pasado, durante el Campeonato de Europa de pista cubierta que se celebró en el Palau Luis Puig del 27 de febrero al 1 de marzo. En aquella cita se batieron un par de récords mundiales. La ucraniana Anzhela Balakhonova superó el de pértiga con un salto de 4,45 y la británica Ashia Hansen elevó el tope del triple salto hasta 15,16.

Balakhonova tenía 25 años y el 27 de febrero de 1998 superó por cinco centímetros a las dos anteriores plusmarquistas de una prueba muy joven en categoría femenina -el primer récord lo batió la china Sun Caiyun en 1992-. La plata se la llevó la checa Daniela Bartova y el bronce, la islandesa Vala Flosadottir. Luego intentó 4,50, pero falló en sus tres intentos. Ucrania ya tenía en aquel momento el récord masculino gracias a Sergei Bubka.

La saltadora empezó en el atletismo como velocista, donde logró marcas notables (11.2 en 100 metros y 23.60 en 200). Luego se dedicó a la gimnasia y la compaginó con la pértiga en Kiev, donde vivía, afiliada al Dinamo de Kiev. Las condiciones no eran óptimas y Balakhonova entrenaba saltando sobre una colchoneta muy precaria.

La atleta nacida en Shakhtarsk se casó con Vadym Strohalev, otro saltador olímpico, y tuvieron un hijo llamado Matvii que en 2025, con 12 años, batió el récord del mundo de su edad, que lo tenía el mismísimo Mondo Duplantis. El chaval saltó 4,00 mientras que Duplantis en 2012 había hecho 3,97.

La gran saltadora de altura ucraniana Yaroslava Mahuchikh le enseñó el vídeo del salto de Strohalev a Duplantis y este le deseó que siga progresando y que, tal vez, algún día puedan saltar juntos.

Un día después, el 28 de febrero de 1998, el Palau Velòdrom Luis Puig vivió un segundo récord del mundo en la emocionante final de triple. Sarka Kasparkova, que era la campeona del mundo, lideró el concurso las dos primeras rondas, luego se puso al frente Ashia Hansen, pero la checa recuperó el primer puesto. Entonces, la británica hizo un salto de 15,16 metros que dejó a su rival a 40 centímetros y a 84 a la medallista de bronce, la rusa Yelena Lebedyenko.

La nueva plusmarquista, que tenía 26 años, logró, como la ucraniana el día anterior, que su país tuviera los dos récords del mundo de la especialidad. Jonathan Edwards había saltado tres años antes, en Gotemburgo, 18,29, una plusmarca mundial que sigue vigente. A Hansen le duró seis años la suya, pero se mantiene vigente como récord nacional. Gran Bretaña tenía en ese momento dos mejores marcas mundiales femeninas: la de triple salto y la de 5.000, en propiedad de la escocesa Liz McColgan. Hansen, que mejoró el 31 centímetros su marca personal, le arrebató el récord del mundo a la china Iolanda Chen, que había saltado 13 centímetros menos tres años antes.

La atleta británica había nacido en Indiana (Estados Unidos), pero fue enviada a Ghana cuando era un bebé tras ser adoptada por un hombre que trabajaba para las Naciones Unidas. A los ocho años su familia se estableció en el Reino Unido.

Un poco antes de competir en València había estado de concentración en Sudáfrica y durante un día con las condiciones ideales, en altitud y con viento a favor, descubrió que tenía el WR a su alcance. Desde entonces trabajó cada día la fuerza y la pliometría para llegar en plenitud al Luis Puig.

Los campeonatos anteriores habían sido un desastre y en algunos no hizo ni marca. Ashia se puso en manos de una psicóloga deportiva que la ayudó a ser más positiva en las competiciones. Después de aquel éxito, en verano, llegó el título en los Juegos de la Commonwealth, en Kuala Lumpur, y al año siguiente, también en pista cubierta, el Mundial de Maebashi. 

Los siguientes récords del mundo en València ya llegaron en el siglo XXI. Los dos al aire libre, en el Estadi del Túria, los consiguieron, en una día histórico durante la pandemia, el 7 de octubre de 2020, con un aforo que se redujo a 500 personas con mascarilla, la etíope Letesenbet Gidey en 5.000 metros (14:06.62) y el keniano Joshua Cheptegei en 10.000 (26:11.00), una plusmarca que sigue vigente seis años después.

Dos récords del mundo llegaron en los 10 kilómetros. Uno del propio Cheptegei en el 10K que se hacía a la vez que el maratón y otro de la keniana Agnes Ngetich, que venció en el 10K Ibercaja del 14 de enero de 2024 con un tiempo de 28:46 que sigue al frente del ranking mundial de todos los tiempos. Por el camino, de propina, dejó el récord de 5K.

Y otros cinco se produjeron en la distancia de medio maratón. La keniana Joyciline Jepkosgei fue la primera al lograrlo el 22 de octubre de 2017. Luego vino, en el Mundial celebrado en la ciudad en un día muy ventoso, el que obtuvo Netsaret Gudeta en carrera solo para mujeres -sin liebres masculinas-. Kibiwott Kandie lo logró en una mañana histórica, también en 2020, en plena pandemia, en la primera carrera de la historia en la que un hombre, en realidad también el segundo y el tercero, bajaron de los 58 minutos. Y el último, en 2024, cuando el etíope Yomif Kejelcha mejoró el tope mundial. 

Otros dos se perdieron por culpa del dopaje. El de Rhonex Kipruto en 10K (2020) y el de Abraham Kiptum en medio maratón (2018).

Kejelcha volverá el 6 de diciembre a València, pero esta vez lo hará con la intención de batir el récord del mundo de maratón.

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