CASTELLÓ. La Unión Europea se ha fijado la meta para 2030 de reducir la producción de plásticos de origen fósil en un 20% y las emisiones de microplásticos al medio ambiente en un 30%. La acumulación persistente de plásticos provoca la liberación de microplásticos y sustancias tóxicas que contaminan el suelo y amenazan los ecosistemas. En este sentido, los plásticos que se utilizan actualmente en la agricultura son un ejemplo muy relevante, dado que están en contacto directo con el medio ambiente y su recuperación no siempre es viable, por lo que pueden acabar liberándose. En los últimos años, han surgido materiales de naturaleza biológica y biodegradable, pero hay que profundizar para mejorar su rendimiento y que sean una alternativa real a los plásticos convencionales. Del mismo modo, es necesario analizar el impacto que estos nuevos materiales tienen en el medio ambiente y compararlo con los actuales para confirmar que representan una mejora.
El proyecto INSOIL, que integra 16 centros de ocho países europeos coordinados por el Instituto Tecnológico del Embalaje, el Transporte y la Logística, y en el que participa la Universitat Jaume I de Castelló, aborda el problema de la contaminación causada por los plásticos y los fertilizantes y los productos fitosanitarios en la agricultura mediante el desarrollo de tres familias de productos plásticos (película acolchada, protectores de semilleros y recubrimientos para fertilizantes de liberación controlada) de base completamente biológica, segura y biodegradable en el suelo para contribuir a una producción agrícola más sostenible.
Para crear estos nuevos productos, INSOIL aprovechará seis tipos de materias primas biológicas de segunda y tercera generación (emissions biogènicas de CO2, residuos de la industria de la pulpa y la silvicultura, subproductos de la agricultura y el procesamiento de alimentos, biomasas de microalgas y microbiana) y desarrollará prototipos funcionales de productos de plástico. Los productos se validarán en condiciones reales con los usuarios finales, que son productores de referencia de verduras y frutas en el sur y norte de Europa.
Una alternativa eficaz
La biodegradación in situ se concibe como una alternativa eficaz a los plásticos agrícolas de un solo uso en la producción agrícola (como películas acolchadas o protectores de semilleros, ya que se biodegradan de forma segura en el suelo receptor tras su uso. Para ello, se utilizará como base el PHA, una familia de polímeros de base biológica (biopolímeros) producidos por microorganismos, con una biodegradabilidad comprobada en el suelo y el agua. También se integrarán tres tipos de bioproductos activos (abonos NPK orgánicos, bioestimulantes a base de microalgas y productos fitosanitarios (PPP) que proporcionarán funciones adicionales al suelo, mejorarán su salud y reforzarán la protección y el crecimiento de los cultivos.

El equipo de la universidad pública de Castellón está formado por Luis Cabedo Mas y José Gámez Pérez, miembros del Grupo PIMA (Polímeros y Materiales Avanzados), y Victoria Pastor Fuentes y Jordi Gamir Felip del Grupo PIB (Bioquímica e Inmunidad Vegetal), quienes aseguran que «minimizar la liberación de plásticos convencionales al medio ambiente es fundamental para garantizar sistemas agroalimentarios sostenibles, ya que además de reducir la fertilidad del suelo y dañar la biodiversidad, también podrían entrar en la cadena alimentaria».
Reducir la liberación de microplásticos
Para 2035, se espera que la comercialización de estos productos agrícolas ayude a reducir la liberación de microplásticos en 5.820 toneladas y el uso de agroquímicos en 4.000 toneladas, lo que reducirá las emisiones de CO₂ en 16.000 toneladas y también supondrá un ahorro de 17,4 millones de euros para el sector agrícola, lo que permitiría cumplir los objetivos europeos de reducción e iniciar el camino hacia la neutralidad de las emisiones de carbono para 2050, según el Pacto Verde Europeo.
El consorcio INSOIL está formado por el Instituto Tecnológico de Embalaje, Transporte y Logística, que es una unidad asociada del CSIC y coordinador del proyecto, y las siguientes instituciones y centros de investigación en ocho países europeos: Sabio SRL, Alma Mater Studiorum (Università di Bologna) y Novamont Spa, de Italia; Hochschule für Angewandte Wissenschaften Hamde, European Bioplastics EV y C02Bioclean GMBH de Alemania; Capsulae de Francia; Particula Group Drustvo s Ogranicenom Odgovo de Croacia; IVL Svenska Miljoeinstitutet AB de Suecia; la Associació Valenciana d’Agricultors y la Universitat Jaume I de España; Normec OWS y Boerenbond Projecten de Bélgica; Tecknologian Tutkimuskeskus VTT OY de Finlandia y Norce Norwegian Research Centre AS de Noruega. La propuesta «Soluciones seguras, biodegradables y de base biológica para el suelo, para una producción agrícola circular y sostenible» (INSOIL- 101214144) forma parte de la convocatoria HORIZON-JU-CBE-2024 financiada por el Programa Horizonte Europa de la Unión Europea, dentro de las acciones innovadoras en materia de alimentación, bioeconomía, recursos naturales, agricultura y medio ambiente.
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