José Mª García (SETT): "Valencia tiene oportunidades para ser un gran 'hub' europeo de fotónica"

Entrevista

Plaza Innovación

El director de Desarrollo de Negocio de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica analiza el papel del ente público en el crecimiento de empresas tecnológicas y en la transformación del modelo productivo

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VALÈNCIA. "Valencia tiene oportunidades para ser uno de los grandes 'hubs' europeos de fotónica". Así lo considera José María García Orois, director ejecutivo de Desarrollo de Negocio de la Sociedad Española para la Transformación Tecnológica (SETT), la entidad pública empresarial creada por el Gobierno para invertir en compañías y proyectos estratégicos vinculados a la digitalización, las tecnologías avanzadas, los semiconductores y el sector audiovisual. García Orois sustenta ese potencial en el talento, la capacidad investigadora y el tejido empresarial desarrollado alrededor de la fotónica. 

La SETT ya ha participado en una de las principales operaciones vinculadas a este ámbito, la inversión en Attypics Photonics, el proyecto impulsado por investigadores de la Universitat Politècnica de València y el empresario valenciano Álvaro Gómez Trenor para desarrollar una fábrica de chips fotónicos en Paterna en la que inyectará 24,5 millones de euros. "Vimos un buen líder científico y un espacio que no estaba ocupado. El lab to fab específico para chips fotónicos no estaba presente todavía en Europa", reflexiona García sobre los motivos que llevaron a la entidad pública a respaldar la iniciativa.

Este apoyo se enmarca en la actividad inversora desplegada por la SETT desde su creación en julio de 2024. La entidad ha invertido alrededor de 2.400 millones de euros en 48 proyectos directos en empresas y otros 22 a través de fondos de inversión. García Orois recuerda que, aunque la SETT es una agencia del Estado, también actúa como una firma de capital riesgo y debe obtener rentabilidad de sus inversiones. "Tenemos la obligación de salir a los diez años y sería interesante obtener un rendimiento de dos veces nuestra inversión, si no más, porque con esos fondos invertiremos en el futuro", explica.

- Si tuviera que poner una nota a los dos primeros años desde que la SETT tuvo luz verde, ¿qué objetivos se han cumplido y cuáles no?

- Sería un notable alto. La SETT ha hecho un trabajo sobresaliente, casi excelente. Nacimos el 31 de julio de 2024, con la encomienda de gestionar todos los fondos de préstamos ligados al Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia vinculados al Ministerio para la Transformación Digital. Eso implicaba crear desde cero los procedimientos, ver cómo se iba a realizar la inversión, hacer un scouting de empresas, localizar compañías con potencial de crecimiento y encontrar socios privados para ello. Eso ha permitido que en estos dos años hayamos invertido alrededor de 2.400 millones de euros en 48 proyectos directos en empresas y 22 proyectos a través de fondos de inversión. Todas las compañías en las que hemos invertido tienen una alta capacidad tecnológica, transformadora y estratégica para el país. 

- ¿Cuál es el criterio de la SETT para elegir los proyectos en los que invierte?

- El principal criterio es que sean empresas de sectores estratégicos. Tenemos tres elementos. Por un lado, Next-Tech, para empresas digitales y deep tech. Por otro lado, el Perte Chip, con el que invertimos en empresas de la cadena de valor de los semiconductores. Ahí hay un componente estratégico clave, porque no hay más que pensar en lo que ocurrió después de la covid. Y, por último, el sector audiovisual, de creación de cultura y utilización de la tecnología para esa cultura.

La clave que trasciende los tres proyectos es la estrategia y la intensidad tecnológica. Que haya una muy buena capacidad tecnológica, que las empresas tengan escalabilidad desde el punto de vista industrial, que exista capacidad de crecimiento, valor añadido y creación de empleo. Y que sean viables. Nosotros invertimos como un actor de mercado más. No damos ayudas de Estado, sino que hacemos inversiones.

- ¿En qué estadio invierten en las compañías?

- En el caso de un sector estratégico como los semiconductores, no tenemos una limitación respecto al punto en el que entrar pero, en las empresas digitales, el límite está alrededor del escalado digital. Es decir, el escalado mediante la utilización de la tecnología para que la empresa produzca productos o servicios digitales. No entramos en fases iniciales, de definición del producto mínimo viable, ni en fase semilla, sino en etapas mucho más avanzadas, cuando se lleva el producto al mercado y se necesita seguir creciendo.

- ¿Y cómo se decide si invertir o financiar?

- Tenemos como instrumentos la inversión y los préstamos convertibles. Estos últimos son elementos de cuasicapital que consisten en que yo le presto dinero a la empresa a un determinado tipo de interés, pero finalmente se convertirá en capital de la compañía y seré socio. Pero digamos que, en ese momento, a la compañía no le interesa y se pacta un préstamo con un tipo de interés. No obstante, también localizamos empresas que creemos que, con una inyección de capital, pueden ser líderes y, a partir de ahí, buscamos socios privados para posicionar estratégicamente a la compañía.

En mi caso, me dedico a hablar con empresas, administraciones y centros tecnológicos para encontrar un pool de empresas. A partir de ahí, hacemos un análisis técnico y de viabilidad económica y, posteriormente, vemos las cuestiones legales. Con todo eso preparamos un informe que remitimos a una comisión de evaluación con mayoría de independientes, y la comisión nos da el visto bueno o rechaza la inversión. Luego, eso lo ratifica el Consejo de Ministros o el Consejo Rector. Tenemos un control extenso y procedimentado de dónde invertimos. Han podido entrar unas 400 peticiones de empresas de este tipo y de unos 100 fondos. Tenemos una tasa de conversión del 10%. Estos análisis son muy importantes para que la compañía del privado no haga que invirtamos a lo loco.

- Hay grandes operaciones, como la de Openchip. ¿Existe una horquilla de inversión?

- Tenemos un mínimo fijado de 500.000 euros en cada operación. La SETT aporta 500.000 euros, por lo que vamos a rondas de un mínimo de un millón de euros. Entonces, hay operaciones que van desde este importe hasta los 700 millones, como Diamond Foundry, que tiene una doble presencia en Trujillo y Zaragoza. Las operaciones de la gigafactoría también superan los 700 millones de euros. Multiverse Computing supone más de 150 millones de euros y Openchip, 115 millones por nuestra parte. Pero también tenemos otras operaciones, como la de la empresa valenciana Kumori Systems, donde hemos puesto 1,5 millones de euros para ayudarla a escalar su tecnología y poder llegar mejor a los clientes. Por lo tanto, no hay un tope máximo.

- Desde su puesta en marcha, y a pesar de que su trayectoria todavía es reciente, ¿cuáles han sido las operaciones más exitosas de la SETT hasta ahora?

- Citaría tres operaciones. Diamond Foundry, que hace obleas de diamante sintético para colocar los chips, lo que permite que sean más eficientes energéticamente. Esto es clave en el consumo energético de los centros de datos. Por otro lado, la gigafactoría de IA, que es un proyecto estratégico de país. También, en la parte audiovisual, me gustaría citar una inversión que reforzará la Ciudad de la Luz de Alicante, que es la de Good Films. Son casi 20 millones de euros para desarrollar la creación de películas utilizando tecnología.

La operación de Openchip también es muy importante. Estamos intentando replicar en España la creación de aceleradores de IA, que es la clave por la que Nvidia es hoy un gran proyecto, y se trata de una operación única en Europa. A nadie se le ha puesto tal cantidad de dinero. Probablemente podamos convertir a España en un foco de RISC-V.

- ¿En qué tecnologías cree que España llega todavía a tiempo de liderar y en cuáles ha perdido ya el tren?

- Por perdido no. Lo importante es estar subido al tren. Defensa, cuántica, IA y comunicaciones satelitales. En todos estamos subidos al tren. En algunos estamos en un vagón de atrás y, en otros, más adelante. Por ejemplo, algorítmica cuántica estamos en uno de los vagones de delante. Tenemos empresas muy interesantes y compañías que quieren venir a desarrollar sus proyectos a España. En la parte del diseño de semiconductores no estamos al nivel de los norteamericanos, porque todo se diseña en Estados Unidos, pero no estamos tan atrás. Tal vez a uno o dos vagones. Podemos llegar.

Aquí lo fundamental es que los sectores a los que no llegaremos son aquellos en los que no hemos desarrollado talento ni investigación científica. Afortunadamente, se han utilizado todos esos fondos para poder subirnos al tren. También en IA. No es que nuestro LLM sea el mejor del mundo, pero lo tenemos creado y lo podemos optimizar. Podemos ir avanzando dentro de esos vagones. Tecnológicamente, no hemos perdido ninguna batalla. Son cadenas de valor y de suministro muy complejas, y es importante estar en alguna parte de esa cadena. No hemos perdido ninguna y, en algunas, podemos estar al frente.

- ¿Cómo ve a la Comunitat Valenciana a nivel tecnológico?

- La Comunitat Valenciana es para mí un eje clave en una de las tecnologías en las que España puede desempeñar un papel muy importante dentro de Europa y, por tanto, alrededor del mundo como la fotónica. En el caso de las Cátedras Chip, tiene tres cátedras con las máximas calificaciones y, por tanto, con las máximas subvenciones. Además, hay un tejido muy importante alrededor de la fotónica, como Attypics. También hay empresas de la economía digital que están trabajando y desarrollando plataformas para el control de residuos y que están en nuestro pipeline. En la parte audiovisual está Goodfilms. Tenemos un par de fondos valencianos en los que hemos invertido.

La Comunitat Valenciana desempeña un papel muy importante porque tiene academia, talento y un recorrido histórico. Hay empresas que han desarrollado chips analógicos para todo el mundo. Gran parte del control de chips para energía se hace con una patente desarrollada en Valencia y hay que tener en cuenta ese papel. Por eso, para nosotros es un destino prioritario para encontrar empresas a las que ayudar a crecer, pero necesitamos que el sector privado tenga la misma visión que nosotros.

- Recientemente se aprobó una gran inversión en una fábrica de chips liderada por un instituto de la UPV y un empresario valenciano. ¿Qué vieron en este proyecto?

- Vimos un buen líder científico y un espacio que no estaba ocupado. El lab to fab específico para chips fotónicos todavía no estaba presente en Europa. Además, había un inversor privado que decidió apostar. Al fin y al cabo, estos parámetros sirven para casi todas las empresas.

- ¿Hay más operaciones de inversión de la SETT en estudio relacionadas con empresas valencianas?

- Han llegado varios proyectos. No se pueden contar por confidencialidad, pero tenemos el que comentaba de la plataforma para el reciclado de residuos, que está en nuestra cartera. También otros proyectos de plataformas y proyectos de fotónica.

- Una de las preocupaciones del sector de los chips en la Comunitat Valenciana es la continuidad de las inversiones tras el Perte Chip, con el fin de que iniciativas como las cátedras puedan continuar. ¿Habrá una segunda parte?

- El programa de cátedras ha demostrado su valía. No es algo que gestionemos directamente desde la SETT, aunque sí depende del Ministerio para la Transformación Digital, pero el programa ha dado muchas alegrías a la Administración española y al sector de la microelectrónica y los semiconductores. Sé que están buscando fórmulas para continuar este proyecto. El programa se planteó con tres años financiados desde el ámbito público y un cuarto pagado por la parte privada. Todavía tenemos un año para articular esta parte. Como ocurre con todos los programas, evaluaremos y veremos los resultados que se han producido.

Tenemos la sensación de que se ha creado más talento e investigación, de que empieza a haber más demanda para el diseño de chips y de que hay más gente que aprende a diseñarlos y fabricarlos. Cuando lanzamos el programa de cátedras solo había un programa oficial de diseño de chips en toda España, en la Universidad de Sevilla. Ahora ya son varias las universidades que están pidiendo desarrollarlos.

- ¿Ve posible que Valencia sea uno de los grandes hubs europeos de semiconductores?

- Valencia tiene oportunidades. Colabora alrededor de la línea piloto de fotónica que lidera el ICFO en Cataluña. Esta tecnología, que Valencia controla muy bien y en la que tienen mucho talento tanto la Universitat Politècnica de València como la Universitat de València, puede ser una de las claves importantes para ponerse al nivel de ciertas zonas de Alemania donde se han realizado importantes desarrollos de fotónica y óptica. Creo que Valencia tiene ahí una gran oportunidad. Lo único que hay que hacer es trabajar conjuntamente esos proyectos y llevarlos adelante.

- ¿Falta coordinación entre administraciones?

- No creo que falte coordinación. Lo que tenemos que tener claro es que este es un proceso que va muy rápido y las administraciones no nos podemos perder en determinar de quién es la competencia, sino en cómo podemos ejecutar mejor las actuaciones dentro de nuestras capacidades. Nosotros tenemos claro nuestro papel y la primera detección corresponderá a la propia comunidad autónoma o a la Administración local, porque el primer lugar al que llama una empresa no es Madrid, sino la zona más cercana. En esa detección es donde juegan un papel clave.

Cuando haya que hacer una ronda de 50 millones de euros, es muy difícil que las comunidades autónomas puedan entrar, pero el Estado, la SETT o ICO Invierte sí podemos hacerlo y ahí podemos ayudar. Es un win-win para la empresa, para la región -porque mantiene los puestos de trabajo, la riqueza y la innovación- y para toda España.

Nosotros tenemos una visión holística. Igual sabemos que hay una empresa en València a la que se le da muy bien una cosa, pero que puede coordinarse con una compañía de Barcelona o Madrid que hace algo similar, y ayudarlas a crecer. Es muy importante ayudar a escalar la tecnología de las compañías, pero no descartamos ayudarlas a encontrar socios para crecer todas juntas.

- ¿Qué le reprocha al sector privado?

- Lo importante es un cambio cultural. La inversión de riesgo en empresas tecnológicas puede producir mejores rendimientos que el capital inmobiliario. Tienen que creerse que en España tenemos talento y capacidad. Tienen que ayudar al emprendimiento interno a compartir en espacios seguros sus problemas con los innovadores para encontrar esas capacidades que les ayuden a escalar como corporates industriales. Evidentemente, esto debe ayudar, en cierta manera, a que inviertan en estas empresas. Tienen un papel que es de su interés porque es un círculo virtuoso.

- ¿Les preocupa que algunos fondos de capital riesgo condicionen sus inversiones a la existencia de financiación pública?

- No. Lo que ocurre es que existen fondos de inversión privados con mucho capital de procedencia pública y menos capital privado. Somos una agencia del Estado, pero también un venture capital, y tenemos que obtener rentabilidad de nuestras inversiones. Tenemos la obligación de salir a los diez años y, en ese sentido, sería interesante obtener un rendimiento de dos veces nuestra inversión, si no más, porque con esos fondos invertiremos en el futuro. Pero intentamos no ser el inversor ancla ni poner más que el sector privado, salvo que sean proyectos muy estratégicos.

- Hay empresas que se llevan su sede social a Delaware y desde la SETT intentan traerlas de vuelta.

- Hemos tenido varios casos y el dinero es agnóstico respecto a la nacionalidad. Nosotros ponemos unas condiciones de inversión para ayudar a la empresa a crecer y posicionarse, pero tiene que venirse a España. Y ahí el capital extranjero ha continuado. Se crea la sociedad y se racionaliza. En eso estamos teniendo varios éxitos. Hay muchas empresas que están desarrollando su actividad en España, pero tienen inversores extranjeros que se sienten más cómodos invirtiendo en compañías que tienen la sede allí y nosotros intentamos traerlas de vuelta.

- ¿Hay sectores en los que la SETT no invertiría nunca?

- Por mandato, somos una entidad pública empresarial y nuestro alcance está ligado a toda la parte digital, los semiconductores, el ámbito digital deep tech y el audiovisual. Pero imaginemos una empresa que utiliza IA para fabricar zapatos y vende el software. Podríamos invertir. Si utilizara el software únicamente para mejorar sus procesos y vendiera zapatos, no. Luego están las limitaciones de los fondos europeos, que afectan a todo lo vinculado con actividades contaminantes, el petróleo o la energía nuclear. Pero no tenemos problemas para invertir en defensa, aeronáutica o sanidad digital. Tenemos un margen suficientemente amplio.

- ¿Qué visión internacional tiene la SETT?

- Somos jóvenes, tenemos 40 personas trabajando en la compañía, pero sí estamos desarrollando una visión internacional para poder traer diferentes proyectos de alto impacto que complementen el tejido español. En España solo hay una empresa que fabrica chips, que es la Corporación Mondragón, en Euskadi. Creemos que en la parte fotónica hay oportunidades en las que España podría desempeñar un papel importante.

Estamos trabajando con empresas internacionales para que en España se puedan fabricar chips o encapsularlos mediante procedimientos más avanzados. Por ejemplo, hablamos con españoles que han desarrollado sus carreras científicas y después sus startups fuera de España y les decimos que se vengan aquí. No convencemos a todos, pero a algunos sí.

- ¿Cree que la SETT puede promover un cambio productivo real? ¿Cómo se coordina con las empresas y con otros organismos como Enisa o el CDTI?

- Aunque todavía existe un alto nivel de empleo en sectores de baja productividad, ámbitos como la consultoría tecnológica y el sector digital han sido claves en la creación de empleo durante los últimos cinco años. Es decir, el impacto de Next-Tech se nota. Se está invirtiendo, creando empleo y transformando el modelo productivo español. Hay más capacidad de exportación de productos y servicios digitales, pero son cambios a largo plazo.

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