EMPRESAS

Castellón afianza el turismo en temporada baja y refuerza el reto de desestacionalizar el destino

La provincia eleva la ocupación hotelera en noviembre hasta casi el 40% y mejora en más de dos puntos el dato de 2024. La demanda de fin de semana se dispara por encima del 54%, incluso con más establecimientos abiertos

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CASTELLÓ. La provincia de Castellón avanza en su objetivo de consolidar actividad turística más allá de los meses tradicionalmente asociados al verano. Los últimos datos de la encuesta de Coyuntura Turística Hotelera del INE, correspondientes al mes de noviembre, confirman una mejora significativa de la ocupación hotelera y del volumen de viajeros respecto al mismo mes del año anterior, en línea con la buena evolución general del turismo tanto en la Comunitat Valenciana como a escala nacional.

En noviembre, los hoteles castellonenses registraron un grado de ocupación por plazas del 39,77%, frente al 37,52% del mismo mes de 2024, pese a que la oferta hotelera fue mayor. El número de establecimientos abiertos aumentó de 143 a 158, mientras que las plazas disponibles crecieron más de un 5%. Este contexto refuerza la lectura positiva de los datos: más oferta y, aun así, mejores niveles de ocupación.

El avance es especialmente relevante en los fines de semana, uno de los indicadores clave para medir la capacidad del destino de atraer turismo fuera de la temporada alta. La ocupación por plazas en fin de semana se disparó hasta el 54,58%, casi 14 puntos por encima del registro del año anterior, evidenciando un mayor dinamismo del turismo de escapada y del consumo turístico vinculado al ocio, la gastronomía y los eventos.

Más viajeros y más empleo

La mejora de la ocupación se apoya en un fuerte crecimiento de la demanda. En noviembre, los hoteles de la provincia recibieron más de 68.000 viajeros, un 30% más que un año antes. El incremento fue generalizado tanto entre los residentes en España como entre los visitantes extranjeros, lo que confirma la recuperación sostenida del mercado internacional y la fortaleza del turismo nacional, dos pilares clave del actual ciclo turístico.

También crecieron las pernoctaciones, que superaron las 158.000, un 13% más interanual, y el empleo hotelero, con cerca de 1.300 personas ocupadas, consolidando al turismo como uno de los motores de actividad económica y laboral en la provincia durante todo el año.

Como contrapunto, la estancia media se redujo, pasando de 2,68 a 2,32 noches. Un dato que apunta a un modelo basado en más visitantes, pero con estancias más cortas, un patrón habitual en los meses de otoño y que subraya uno de los grandes desafíos del sector: alargar la duración de las visitas y ampliar el calendario turístico.

Procedencia de los viajeros: fuerte peso del mercado autonómico y nacional

El análisis de la procedencia de los viajeros refuerza el perfil mayoritariamente nacional del turismo que llega a Castellón en temporada baja. Casi la mitad de los visitantes nacionales alojados en hoteles de la provincia en noviembre procedían de la propia Comunitat Valenciana, que concentra el 44,59% del total, lo que pone de manifiesto la importancia del turismo de proximidad y de las escapadas de corta duración.

Tras el mercado autonómico, Cataluña se consolida como el principal emisor de turistas hacia Castellón, con un 16,46% de los viajeros, seguida de la Comunidad de Madrid, que aporta el 10,73%. Andalucía, con un 7,17%, completa el grupo de grandes mercados nacionales.

El resto de comunidades autónomas presentan cuotas más moderadas pero diversificadas, como Aragón (3,38%), País Vasco (2,76%), Castilla-La Mancha (2,65%), Galicia (2,55%) o la Región de Murcia (2,20%), configurando un mapa de procedencias amplio y estable, clave para sostener la actividad hotelera fuera de los meses punta.

Castellón, ante el reto de consolidar un turismo de todo el año

Los datos de noviembre refuerzan la idea de que Castellón avanza en la buena dirección, alineada con la estrategia turística de la Comunitat Valenciana y con la tendencia nacional de desestacionalizar la demanda. La mejora de la conectividad, la diversificación del producto turístico —naturaleza, interior, turismo activo, cultural y gastronómico— y la apuesta por eventos fuera del verano se perfilan como elementos clave para consolidar este crecimiento.

El reto ahora es transformar estos buenos resultados en una tendencia estructural, capaz de generar mayor estabilidad empresarial y laboral. La clave estará en seguir ampliando el calendario, fidelizar al visitante y lograr que Castellón sea percibida no solo como un destino estival, sino como un destino atractivo durante todo el año.

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