bp y la industria sitúan el hidrógeno verde como una oportunidad, pero su despliegue exige competitividad e infraestructuras

EMPRESAS

Representantes de la Generalitat, bp, Iberdrola y el sector cerámico abordan los retos del hidrógeno verde en la transición energética en un desayuno organizado por bp y Castellón Plaza

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CASTELLÓ. La transición energética abre una oportunidad para consolidar a Castellón como uno de los principales polos industriales y energéticos del Mediterráneo. Sin embargo, el despliegue del hidrógeno verde deberá avanzar con criterios de competitividad, seguridad de suministro y viabilidad económica para evitar que los costes de la descarbonización comprometan el futuro de la industria. Esta fue una de las principales conclusiones del diálogo organizado por bp y Castellón Plaza sobre el papel del hidrógeno verde en la transición energética, en el que participaron Paco Nácher, director de Calidad y Medio Ambiente del grupo Altadia; Ibán Molina, delegado institucional de Iberdrola; Antonio Miranda, director general de Energía y Minas de la Generalitat Valenciana; Manuel Breva, secretario general de Anffecc; Juan Peñalver, director de Desarrollo de Negocio de Hidrógeno de bp, y Julio Delgado, director general de Industria de la Generalitat Valenciana. En el encuentro también participó el director general del Grupo Plaza, José Manuel del Arco, y estuvo moderado por la periodista Susana Rochera. 

El desayuno, celebrado en el Hotel Center de Castelló, abordó el papel del hidrógeno verde en el proceso de transición energética y destacó el desarrollo de la planta de hidrógeno verde que desarrollan bp e Iberdrola, que ya se encuentra en periodo de pruebas y que producirá 2.800 toneladas anuales de hidrógeno verde que sustituirán parte del hidrógeno gris de la refinería de Castelló. Los  participantes coincidieron en que la provincia cuenta con una base industrial consolidada, infraestructuras logísticas y energéticas estratégicas, capacidad de generación renovable y proyectos en marcha para impulsar el hidrógeno verde. Destacaron que el uso del hidrógeno verde en el proceso de descarbonización es una gran oportunidad para Castellón y, según señalaron, el reto, consiste en convertir estas fortalezas en una ventaja competitiva para las empresas.

 

Preservar la industria y avanzar en la descarbonización

Julio Delgado defendió que la transición energética debe impulsar la descarbonización sin renunciar al peso industrial de Castellón y de la Comunitat Valenciana. El responsable autonómico subrayó la importancia del hidrógeno verde para actividades que requieren grandes cantidades de energía y en las que la electrificación directa presenta mayores dificultades.

No obstante, insistió en que el proceso debe desarrollarse ofreciendo certezas a las empresas y sin alterar el funcionamiento de sus instalaciones productivas. "Castellón debe mantener su liderazgo industrial con hidrógeno verde o lo que sea", afirmó, al tiempo que reclamó condiciones que permitan a las industrias planificar sus inversiones con seguridad.

En la misma línea, Antonio Miranda defendió la necesidad de mejorar la eficiencia de los procesos productivos y garantizar un suministro energético adecuado. El director general de Energía y Minas consideró que el hidrógeno verde tendrá un papel relevante, pero pidió abordar su implantación con rigor, moderando las expectativas y estableciendo plazos realistas.

Miranda también apostó por combinar diferentes soluciones energéticas y dar prioridad al autoconsumo cuando resulte técnica y económicamente viable. A su juicio, el hidrógeno deberá complementar otras alternativas, como la electrificación y los biocombustibles, en función de las necesidades de cada actividad industrial.

La competitividad, condición indispensable

El coste de la energía fue uno de los asuntos centrales del debate. Manuel Breva advirtió de que la industria de fritas y esmaltes cerámicos está fuertemente internacionalizada y necesita mantener su competitividad para afrontar la transición energética.

El secretario general de la patronal de esmaltes, fritas y colores cerámicos (Anffecc) recordó el importante consumo de gas del sector azulejero y de las actividades vinculadas a los esmaltes y las fritas. Por ello, reclamó que los ritmos de descarbonización sean razonables y estén acompasados con la disponibilidad de tecnologías y energía a precios competitivos.

Breva defendió que las empresas necesitan electricidad más barata, un marco regulatorio claro e incentivos que faciliten la incorporación del hidrógeno verde. También advirtió de que, aunque su utilización ya es técnicamente posible en determinados procesos, todavía existen barreras económicas y de infraestructura que dificultan su implantación a gran escala.

Paco Nácher, por su parte, subrayó que la competitividad debe situarse en el centro de cualquier estrategia de descarbonización. El director de Calidad y Medio Ambiente del grupo Altadia recordó que las empresas castellonenses operan en mercados internacionales y necesitan soluciones que les permitan mantener su posición frente a otros productores.

Nácher apuntó que instalar un electrolizador de 40 megavatios para abastecer únicamente una planta de esmaltes como la de Esmalglass exigiría una elevada capacidad eléctrica. Por ello, consideró que podría tener más sentido desarrollar centros de producción de hidrógeno que suministren energía a diferentes consumidores del valle industrial de Castellón.

Las redes eléctricas, una infraestructura estratégica

Ibán Molina, de Iberdrola, destacó que la transición energética debe apoyarse en una mayor electrificación de la economía, con el desarrollo de las redes eléctricas como elemento fundamental para garantizar la autonomía energética y la seguridad de suministro.

El delegado institucional de Iberdrola señaló que la industria deberá recurrir a distintas tecnologías, como el almacenamiento térmico, las bombas de calor, los hornos eléctricos y el hidrógeno verde, según las características de cada proceso productivo.

Molina defendió asimismo la necesidad de reforzar las redes de transporte y distribución para responder al aumento de la demanda eléctrica. Según expuso durante el encuentro, la planificación de nuevas inversiones en estas infraestructuras será determinante para que las empresas puedan desarrollar sus proyectos de electrificación y descarbonización.

Miranda introdujo un matiz al defender que no debe darse por hecho que el hidrógeno necesitará desde el primer momento una extensa red para su distribución. El responsable autonómico consideró que el autoconsumo puede constituir una primera fase más sencilla y económica, antes de plantear infraestructuras compartidas cuando exista suficiente demanda.

Juan Peñalver coincidió en la importancia de avanzar de forma gradual. El director de Desarrollo de Negocio de Hidrógeno de bp propuso explorar soluciones de producción centralizada de proximidad que permitan aprovechar economías de escala y abastecer a varios consumidores industriales mediante redes locales.

La planta de bp e Iberdrola, un proyecto de referencia

El desarrollo de proyectos concretos fue otro de los ejes del diálogo. Juan Peñalver explicó que Castellón reúne condiciones favorables para impulsar una nueva actividad industrial vinculada al hidrógeno, gracias a su tradición productiva, sus infraestructuras y la presencia de empresas con experiencia tecnológica.

En este contexto, detalló las características de la planta de hidrógeno verde que bp desarrolla junto con Iberdrola, un proyecto con una inversión aproximada de 70 millones de euros y una potencia de 25 megavatios. La instalación está diseñada para producir unas 2.800 toneladas de hidrógeno al año y permitir un ahorro estimado de 23.000 toneladas anuales de CO₂.

Según indicó Peñalver, la planta se encuentra construida y en fase de pruebas, con el objetivo de empezar la operación comercial a finales de año. El proyecto cuenta con un modelo en el que Iberdrola suministra la electricidad y la refinería de bp consume el hidrógeno producido.

Julio Delgado recordó que la Generalitat Valenciana respalda el desarrollo del hidrógeno verde en Castellón mediante una ayuda de 66 millones de euros destinada a esta energía vinculada al programa Feder. El director general de Industria destacó que este apoyo responde a la voluntad del Consell de impulsar proyectos estratégicos capaces de reforzar la actividad industrial.

Ibán Molina señaló que encontrar suelo adecuado para desarrollar instalaciones energéticas de autoconsumo en el entorno de El Serrallo ha supuesto dificultades, lo que refuerza la importancia de estudiar alternativas como el autoconsumo los contratos de energía a largo plazo (PPAs) y la planificación de nuevos emplazamientos.

El proyecto H2Frit demuestra el potencial tecnológico

Manuel Breva puso en valor el proyecto H2Frit, impulsado con la participación de empresas y entidades como bp, Esmalglass y el Instituto de Tecnología Cerámica (ITC). La iniciativa busca demostrar la viabilidad del uso del hidrógeno en la fabricación de fritas cerámicas y constituye, según destacó, un ejemplo de colaboración público-privada y transferencia de conocimiento al tejido empresarial.

Breva explicó que el proyecto ha permitido realizar pruebas para sustituir el gas natural en determinados procesos, demostrando que la tecnología puede funcionar desde el punto de vista técnico. Sin embargo, advirtió de que su viabilidad económica sigue condicionada por el precio de la energía y la falta de infraestructuras adecuadas.

El responsable de Anffecc defendió que el futuro energético del sector deberá basarse en una combinación de soluciones, en la que puedan convivir la electrificación, el hidrógeno verde y otros combustibles alternativos.

Juan Peñalver coincidió en que el sector de fritas y esmaltes representa una de las primeras demandas industriales que conviene explorar, precisamente por los resultados obtenidos en proyectos como H2Frit y por las necesidades térmicas de sus procesos.

Una oportunidad para desarrollar nueva industria

El debate también abordó la posibilidad de que la transición energética permita crear una cadena de valor industrial propia en Castellón, más allá del consumo de nuevos combustibles.

Ibán Molina defendió que la provincia debe aprovechar esta transformación para impulsar la fabricación de equipos y tecnologías energéticas. Como ejemplo, recordó que una parte importante de la tecnología de hornos utilizada por la industria cerámica castellonense procede de Italia, por lo que consideró que existe margen para desarrollar nuevas capacidades industriales en ámbitos como los equipos eléctricos y otros componentes asociados a la descarbonización.

Juan Peñalver señaló que la industria cuenta con conocimientos técnicos suficientes para avanzar en esta dirección, aunque insistió en que las inversiones dependerán de la existencia de perspectivas claras de demanda y de un marco regulatorio estable.

Delgado, por su parte, apuntó que la normativa europea condiciona el ritmo de implantación de estas tecnologías y defendió la necesidad de simplificar los procedimientos administrativos para facilitar los proyectos industriales.

Un modelo energético basado en varias soluciones

En la recta final del encuentro, los participantes coincidieron en que el hidrógeno verde no será una solución única, sino parte de una combinación tecnológica adaptada a las necesidades de cada empresa.

Paco Nácher reclamó una mayor labor de información a la sociedad sobre las necesidades energéticas de la industria y las infraestructuras que requiere la transición. A su juicio, disponer de energía asequible resulta esencial para conservar la actividad productiva y evitar que las empresas pierdan competitividad.

Manuel Breva recordó que el clúster cerámico reúne alrededor de 21.000 trabajadores directos y defendió que las administraciones acompañen a las empresas en la búsqueda de alternativas para descarbonizar sus procesos sin poner en riesgo el empleo ni la actividad económica.

Antonio Miranda insistió en que el despliegue del hidrógeno deberá ir ligado a las necesidades reales de la industria y a la disponibilidad de energía barata. También advirtió de que el transporte del hidrógeno puede resultar costoso, por lo que pidió estudiar diferentes opciones y avanzar con criterios de viabilidad.

Como conclusión, Ibán Molina calificó el momento actual de "oportunidad histórica" para reforzar la autonomía energética de Castellón y atraer nuevas inversiones. Juan Peñalver destacó las ventajas logísticas e industriales de la provincia, mientras que Julio Delgado reiteró que el principal objetivo de la Generalitat es preservar y reforzar la actividad industrial.

El mensaje compartido fue claro: Castellón dispone de una base sólida para liderar proyectos de hidrógeno verde, pero el éxito dependerá de que la transición energética avance con realismo, infraestructuras suficientes, seguridad regulatoria y precios competitivos para la industria.

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