CASTELLÓ. Castellón se erige como una de las provincias con mayor peso industrial de España. La industria manufacturera concentra 47.008 trabajadores, lo que supone cerca del 18% de las afiliaciones a la Seguridad Social del total, prácticamente uno de cada seis empleos. Su importancia destaca frente a la media nacional, donde la manufactura representa alrededor del 10% del empleo, y la de la Comunitat Valenciana, donde alcanza aproximadamente el 12,5%.
Este protagonismo responde, en buena medida, al peso de la industria cerámica y de las actividades auxiliares que se han desarrollado a su alrededor. El azulejo constituye el principal motor industrial de Castellón, pero no es el único: la química y la fabricación de maquinaria y bienes de equipo completan los tres grandes pilares de un tejido productivo que también cuenta con una presencia significativa de la alimentación, los productos metálicos, el papel, la madera y el mueble.
La industria manufacturera provincial abarca 23 ramas de actividad y, según los datos analizados, reúne 1.664 empresas. Por sectores, la fabricación de otros productos minerales no metálicos -en la que sobresale la cerámica- lidera ampliamente el empleo, con 18.371 afiliaciones, cerca del 40% del total manufacturero. A continuación se sitúan la industria química, con 5.499 trabajadores, y la fabricación de maquinaria y equipo, con 3.412.
El azulejo, eje del principal clúster industrial
El clúster cerámico es la principal referencia industrial de Castellón. La provincia concentra alrededor del 94% de la producción española de baldosas y el 80% de las empresas fabricantes del sector. Ahora afronta un periodo de incertidumbre por el alza del precio del gas por la crisis en Oriente Medio, pero de momento el mercado laboral se mantiene. Pero su actividad va mucho más allá de las plantas azulejeras: incluye a los fabricantes de fritas, esmaltes, pigmentos y colores, así como a las compañías de maquinaria y bienes de equipo, que aportan tecnología a las distintas fases del proceso productivo.
En 2025, estos tres grandes segmentos del conocido como clúster cerámico sumaron más de 6.573 millones de euros de facturación y alrededor de 21.600 empleos directos. Se trata de un ecosistema industrial especializado que integra producción, innovación, diseño y tecnología y que cuenta con una clara orientación exportadora.
Por otra parte, la industria química constituye otro de los motores de la economía provincial. Su importancia está vinculada tanto a la presencia del polo petroquímico como a su relación con otros sectores manufactureros. Sus empresas suministran materias primas y soluciones a actividades como la cerámica, el textil, la alimentación y la automoción. Dentro de este ámbito destacan especialmente los fabricantes de fritas, esmaltes y colorificios, una especialidad en la que Castellón cuenta con una importante concentración empresarial.
El tercer pilar es la fabricación de maquinaria y bienes de equipo, estrechamente ligada a la evolución tecnológica del sector cerámico. Las empresas de esta rama desarrollan hornos, sistemas de impresión digital, soluciones de automatización y equipos destinados a mejorar la productividad y la eficiencia de las fábricas. Su actividad contribuye a la competitividad internacional del clúster y refuerza la capacidad tecnológica de la industria castellonense.
La alimentación, el metal y el papel amplían la base industrial
Más allá de estos tres grandes motores, Castellón cuenta con otros focos manufactureros relevantes. La industria agroalimentaria, vinculada también a la producción citrícola y a la transformación de alimentos, mantiene una presencia significativa en distintas comarcas. La industria metálica y la fabricación de componentes aportan productos y servicios a otras actividades productivas, mientras que el papel, la madera y el mueble conservan una base empresarial propia.
También destacan los materiales de construcción, el sector textil y las actividades relacionadas con el transporte y la logística, que completan una estructura industrial diversificada y conectada con los principales mercados.
Esta diversidad tiene también una dimensión territorial. La Plana Alta y la Plana Baixa concentran buena parte del clúster azulejero y de sus industrias auxiliares. L'Alcalatén cuenta igualmente con una presencia destacada de empresas cerámicas, mientras que el Baix Maestrat reúne actividad química, agroalimentaria, del mueble y de materiales de construcción. En otras comarcas conviven empresas de menor tamaño dedicadas a la alimentación, los productos metálicos y el textil.
El resultado es un tejido productivo en el que el azulejo ejerce de actividad tractora, pero cuya fortaleza depende también de la especialización de sus proveedores y de la presencia de otras ramas manufactureras. Una estructura que sitúa a Castellón entre los territorios con mayor tradición y especialización industrial de España.
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