CASTELLÓ. Los apicultores de la Comunitat Valenciana han quedado fuera de las ayudas al gasóleo aprobadas por el Gobierno dentro del paquete anticrisis por la guerra en Oriente Medio, según denuncia La Unió Llauradora i Ramadera, que reclama una modificación normativa para incluir a un sector cuya actividad depende directamente del consumo de combustible.
La organización agraria critica que el real decreto publicado recientemente en el Boletín Oficial del Estado reproduce el mismo sistema aplicado en 2022 tras la guerra de Ucrania, dejando nuevamente sin acceso a las ayudas a la apicultura profesional. El decreto canaliza la bonificación de 20 céntimos por litro mediante la devolución del Impuesto Especial de Hidrocarburos (IEH), un mecanismo al que solo pueden acogerse quienes utilizan gasóleo B en tractores y maquinaria agrícola.
Sin embargo, los apicultores emplean gasóleo A de automoción en furgonetas y camiones para trasladar las colmenas, una actividad esencialmente agraria que no genera derecho a esa devolución fiscal. Para La Unió, esta situación supone un “agravio comparativo” respecto a otros sectores agrícolas y ganaderos que sí pueden beneficiarse del gasóleo bonificado.
La organización reclama la incorporación de una disposición adicional específica que permita incluir a la apicultura en las ayudas y compensar el impacto del encarecimiento de los insumos agrarios derivado del actual contexto geopolítico.
El sindicato agrario subraya que la apicultura depende de forma directa del consumo de combustible, especialmente por la trashumancia, práctica que consiste en trasladar las colmenas a distintas zonas a lo largo del año para asegurar alimento, mantener la salud de las abejas y garantizar la producción de miel.
Estos desplazamientos generan un elevado gasto energético que resulta imprescindible para la viabilidad de las explotaciones. Según sus estimaciones, el sobrecoste anual en gasóleo alcanza al menos los 800 euros en una explotación con el mínimo de 150 colmenas y puede llegar hasta los 3.700 euros en explotaciones de unas 700 colmenas.
A ello se suman los desplazamientos periódicos necesarios para la alimentación de las colmenas, el control sanitario, la vigilancia frente a plagas o el seguimiento productivo, factores que incrementan aún más el consumo de combustible.
La Unió recuerda además que las abejas desempeñan un papel clave en la polinización de cultivos y ecosistemas, por lo que la viabilidad económica de la apicultura tiene una dimensión estratégica para el conjunto del sistema agrario y la biodiversidad.
En la Comunitat Valenciana existen actualmente 2.525 explotaciones apícolas censadas, con un total de 280.109 colmenas, una cifra que supone un descenso del 40% en los últimos veinte años. El sector afronta además una caída productiva vinculada a factores climáticos y sanitarios, junto a precios a la baja por la entrada de mieles importadas de terceros países de menor calidad que distorsionan el mercado.
La organización agraria advierte de que otras actividades ganaderas extensivas también quedan perjudicadas por el actual sistema de ayudas, ya que dependen de vehículos para el suministro de alimento, la gestión diaria de explotaciones o el transporte de animales.
“Puede que el tractor sea la imagen más visible de la actividad agraria, pero la ganadería necesita igualmente vehículos esenciales que deberían tener acceso a estas ayudas”, señalan desde la organización.
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