CASTELLÓ. Castelló tiene ante sí la oportunidad de dejar de depender de una única temporada turística y convertir su capacidad para acoger eventos deportivos, congresos y reuniones empresariales en uno de los motores de su actividad turística. El sector hotelero coincide en que la ciudad dispone de recursos y margen de crecimiento para avanzar en estos segmentos, aunque también advierte de que el siguiente paso pasa por articular una estrategia conjunta que permita convertir acontecimientos puntuales en una oferta turística estable durante todo el año.
Desde los hoteles de la ciudad se está produciendo ya un movimiento en esta dirección. Iker Llano, presidente del Club de Producto Introducing Castellón y director general de Intelier Hotels & Suites, señala que el sector está concentrando esfuerzos precisamente en turismo deportivo y MICE —congresos, reuniones y eventos empresariales— como dos de los segmentos con mayor potencial para Castelló.
“Estamos haciendo mucho esfuerzo por posicionar a la ciudad sobre todo en dos segmentos fundamentales: el turismo deportivo y el MICE”, apunta Llano, que pone sobre la mesa algunos de los activos con los que cuenta la capital, como el Auditorio y Palacio de Congresos, una oferta gastronómica en expansión y el litoral como complemento de la propuesta urbana.
A su juicio, Castelló está avanzando para convertirse en un referente entre las denominadas ciudades secundarias, pero todavía necesita consolidar la ocupación fuera de los meses de verano. “La desestacionalización es una necesidad”, sostiene, y para ello considera que la ciudad debe aprovechar sus características para seguir potenciando tanto el turismo deportivo como el de congresos y negocios.
El deporte como generador de estancias
La experiencia de los hoteles confirma el creciente peso de este tipo de demanda. Ignacio Montoto, director del Hotel Jaime I y del Hotel Castellón Center, ambos del Grupo Civis, explica que el perfil del cliente de sus establecimientos continúa teniendo un marcado componente empresarial, aunque se ha diversificado en los últimos años.
Aproximadamente el 60% de la demanda corresponde al cliente de empresa y congresos, mientras que el 40% restante procede del turismo experiencial, dentro del que ganan peso el deporte, la gastronomía, la cultura y los festivales. Esta transformación está permitiendo ampliar el calendario turístico de la ciudad y trabajar con demanda más allá del tradicional verano.
Entre los segmentos que han adquirido mayor relevancia se encuentra el turismo deportivo. Los hoteles de Civis reciben equipos que se desplazan a Castelló para competir en distintas categorías y disciplinas, desde la Liga de Campeones y las ligas EA e Hypermotion hasta Primera y Segunda Federación, fútbol femenino o baloncesto.
Pero el impacto de estas competiciones no se limita a los deportistas. Entrenadores, familiares y acompañantes amplían el número de visitantes asociados a cada acontecimiento y, con ello, el impacto sobre el alojamiento y otros servicios de la ciudad.
Montoto apunta que durante 2026 distintos eventos deportivos han permitido a sus establecimientos alcanzar ocupaciones superiores al 80% incluso en periodos que no corresponden a la temporada alta. Un efecto que, a su juicio, convierte al deporte en una herramienta para distribuir la actividad turística a lo largo del año.
Desde Hosbec, su delegado en Castellón, Miguel March, también sitúa el deporte entre los segmentos con capacidad para contribuir a ese objetivo. Cita como ejemplos la Marató de Castelló y el The Millars UCI World Series Gran Fondo de ciclismo, eventos que, además de elevar la ocupación durante los días de celebración, contribuyen a proyectar la ciudad como destino deportivo.
El MICE, la otra gran oportunidad
Si el deporte puede ayudar a generar demanda durante todo el año, el segmento MICE aparece como otra de las grandes oportunidades de crecimiento. Castelló cuenta, según Montoto, con varios de los ingredientes necesarios para competir en este mercado: oferta hotelera, universidad, tejido empresarial e industrial, espacios para reuniones y una oferta complementaria capaz de construir programas para congresos, convenciones, reuniones e incentivos.
El MICE presenta, además, una ventaja desde el punto de vista de la estacionalidad: un congresista puede llegar a la ciudad en octubre, noviembre, febrero o marzo, al margen de los meses tradicionalmente asociados al turismo vacacional. Y su impacto trasciende la habitación de hotel, al generar actividad en restauración, transporte, comercio y otros servicios.
March coincide en que el turismo de negocios y congresos está llamado a ganar peso y destaca que cadenas como Intelier o Civis ya están trabajando este segmento. Desde Hosbec, añade, también existe una línea específica, Hosbec Business, orientada a promocionar la oferta de los hoteles de la Comunitat Valenciana dirigida a este mercado.
El tejido empresarial castellonense puede actuar además como un factor diferencial. March apunta que el cambio en el formato de celebración de Cevisama ha tenido un efecto indirecto sobre la capital de la provincia: ante la decisión de muchas empresas de celebrar sus propios showrooms en sus instalaciones, parte de esa actividad vinculada al sector cerámico se ha trasladado al mercado hotelero de Castelló.
Para Llano, el reto ahora es convertir esa actividad en una estrategia estructurada. Considera que la creación del Convention Bureau supone “un gran avance”, aunque reclama dotarlo de más contenido y presupuesto y reforzar la implicación de todos los agentes turísticos.
Montoto plantea una reflexión similar: Castelló debería pasar de captar eventos de manera puntual a desarrollar una verdadera estrategia MICE de ciudad, coordinando hoteles, Convention Bureau, universidad, empresas, Administración y espacios para eventos e identificando aquellos sectores en los que la capital puede ser especialmente competitiva.

- Escala a Castelló.
Una ciudad todavía por construir como destino
March introduce una lectura particular sobre la posición de Castelló en el mercado turístico. A su juicio, el hecho de que la ciudad todavía tenga un recorrido importante para consolidarse como destino puede convertirse precisamente en una oportunidad.
“Es todavía un lienzo en blanco y tiene mucho recorrido desde el punto de vista turístico”, señala el delegado de Hosbec, que considera que la ciudad está avanzando para posicionarse en ámbitos como el turismo de negocios y congresos y el deportivo.
La visión coincide con la de Llano, que reclama seguir trabajando para consolidar a Castelló entre las ciudades secundarias con capacidad para captar este tipo de visitantes. Ambos sitúan la coordinación entre los agentes como una de las condiciones necesarias para avanzar.
En esta estrategia, la conectividad aparece como otro elemento clave. Llano considera que el Aeropuerto de Castelló aporta una ventaja competitiva, aunque reclama seguir trabajando para consolidar sus conexiones. March también destaca el papel del Patronato Provincial de Turismo y, en el ámbito de la ciudad, del Patronato Municipal y el Convention Bureau.
Montoto, por su parte, considera que el aeropuerto es una infraestructura estratégica para la internacionalización del destino y que la consolidación de nuevas rutas puede favorecer tanto al turismo vacacional como al MICE y al turismo de negocios.
Más hoteles, pero con una demanda capaz de absorberlos
El crecimiento de la oferta hotelera es otro de los síntomas del cambio de percepción sobre Castelló. Después de años con escasa incorporación de nueva planta, la ciudad está captando nuevos proyectos y operadores.
Montoto valora positivamente la aparición de establecimientos de tamaño medio porque considera que demuestra que existe confianza inversora en el futuro turístico de Castelló. La llegada de nueva oferta, añade, eleva también el nivel de exigencia del mercado y obliga a los establecimientos existentes a seguir invirtiendo y mejorando su propuesta.
March comparte la lectura sobre el creciente interés inversor, aunque introduce un matiz: la ciudad debe dimensionar adecuadamente la oferta para que el crecimiento sea sostenible no solo desde el punto de vista ambiental y social, sino también económico.
En este contexto, cita como ejemplos el futuro hotel de B&B frente a la estación de ferrocarril, la entrada de Silken en el antiguo Hotel Turcosa del Grau y la renovación del antiguo Hotel del Golf, ahora RH Silene. A su juicio, la sucesión de proyectos demuestra que el interés por Castelló no procede de un único operador.
La cuestión será ahora acompasar el crecimiento de la oferta con la capacidad de generar demanda. El propio Montoto advierte de que el aumento de plazas debe ir acompañado de promoción, conectividad, congresos, eventos deportivos y culturales y nuevos productos turísticos.
Del evento puntual al producto turístico
La transformación que está experimentando Castelló no implica, por tanto, abandonar el turismo vacacional, sino ampliar las vías de entrada de visitantes. Festivales, competiciones deportivas, congresos, reuniones empresariales y acontecimientos culturales están incorporando nuevos perfiles y permitiendo trabajar con una demanda menos concentrada en el verano.
En los hoteles de Civis, de hecho, el calendario ya refleja esta diversificación. Montoto apunta a una cierta desestacionalización y destaca que el cliente de empresa, congresos y eventos permite mantener actividad en meses tradicionalmente más débiles. También señala el creciente peso de septiembre y la posibilidad de prolongar la temporada hasta octubre mediante determinados eventos y productos.
El siguiente paso pasa por que esa suma de acontecimientos se convierta en producto turístico y estrategia de destino. Para Llano, Castelló tiene los ingredientes —Auditorio, gastronomía, litoral, deporte y conectividad—, pero necesita una hoja de ruta y recursos para consolidarlos.
Para March, el punto de partida es precisamente esa capacidad todavía por desarrollar. Para Montoto, la oportunidad pasa por conseguir que quien llegue a Castelló por un partido, un congreso, un festival o una reunión empresarial no se limite a ocupar una habitación, sino que conozca la ciudad, prolongue su estancia y consuma en otros sectores.
El objetivo común que dibuja el sector es convertir el deporte y los congresos en algo más que generadores puntuales de ocupación hotelera y utilizarlos como puertas de entrada a una oferta más amplia. Una estrategia que permitiría a Castelló ganar actividad fuera del verano y reforzar su posición como destino urbano mediterráneo vinculado no solo al ocio, sino también a la empresa, la cultura, la gastronomía y el deporte.
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