Burocracia, bancabilidad y acceso a la vivienda: los grandes retos para el desarrollo del talento joven en la Comunitat

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VALÈNCIA. La Comunitat Valenciana resulta un entorno proclive para el desarrollo profesional y el emprendimiento. La existencia de diferentes polos de emprendimiento y el tirón de los centros de formación provocan que la región valenciana sea un polo de atracción y retención del talento. Existen algunos obstáculos como las dificultades de acceso a la financiación, el exceso regulatorio o la desconexión entre la Administración y las realidades empresariales.  

Una serie de dificultades que se suman a un contexto en el que problemas estructurales como la vivienda o la movilidad merman en gran medida la capacidad de desarrollo personal y profesional de los más jóvenes. De todo ello se habló en el desayuno sobre jóvenes organizado por ‘Foro Plaza’ en el Hotel SH Colón de València. Un encuentro en el que participaron: Carolina Tresaco, COO de Tardana Events; Pablo Bottero, director de Secyda Labs; Nerea Panadero, co-fundadora y CEO de AIntegra Limited; Tomás Zanello, additive manufacturing engineer and project manager de Aidimme; M. Carmen Blanco, data Scientist de Idrica; Pablo González, Ingeniero Industrial de Ford / COIICV; y Alejandro Desco, CEO and Co-founder de IONLY.  

El encuentro arrancó desde una pregunta general: si la Comunitat Valenciana es un buen entorno en el que poder emprender y desarrollar la historia personal y profesional. Bottero remarcó la importancia de conocer otras realidades para poder avanzar: “Si nos quedamos siempre en el mismo sitio, vamos a tener las mismas ideas”. No obstante, consideró que la región valenciana cuenta con “muchas posibilidades de crecimiento”, aunque “superficiales”.  

Por su parte, Panadero destacó el ecosistema inversor valenciano como uno de los “más fuertes de España”. Además, puso de relieve la democratización del emprendimiento en la Comunitat: “Vengo de una familia muy humilde y he podido emprender. He visto mucha gente que viene de Latinoamérica solo a emprender, lo que dice mucho del emprendimiento valenciano”.  

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Una idea en la que ahondó Desco, quien también destacó: “Vengo de una familia bastante normal y he podido emprender”. En su caso, fue pasando por Edem, Lanzadera y Angels, una serie de instituciones que crean “un ecosistema que no es factible en otras comunidades de España”. Por ello, señaló: “He vivido en otras ciudades europeas, pero València no la cambiaría por nada”.  

Por su parte, González explicó que la Comunitat Valenciana cuenta con una “ventaja competitiva” al ser un territorio donde las habilidades sociales están muy desarrolladas: “Hacemos networking, hay mucha gente que conocemos y con la que podemos hablar, y eso hay que explotarlo”. Ahora bien, siempre con la vista puesta en el contacto con el resto del mundo: “Hay que estar en contacto con universidades y centros tecnológicos de otros países”. A ello añadió: “Hay que seguir apostando por la inversión para crear oportunidades reales y a largo plazo, lo que haría que los jóvenes no tuviéramos que estar buscando fuera un futuro más próspero”.  

Por su parte, Tresaco consideró que la Comunitat Valenciana cuenta con “muchas oportunidades” para la población joven, aunque consideró que existe cierta desconexión entre la Administración y esta franja de edad. En su caso, vino a València desde Huesca para estudiar Ciencias Gastronómicas, pues solo el ‘Cap i Casal’ contaba con estos estudios en una universidad pública.  

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Tresaco destacó que se encontró “con muchas ayudas” para desarrollar su actividad académica, aunque matizó: “Si no te interesas a veces no ves que algo lo están dando a conocer. Igual las instituciones no se mueven tanto vía redes sociales”.  

La bancabilidad, el gran reto del emprendimiento 

En cualquier caso, Desco planteó uno de los grandes retos del proceso de emprender: lograr bancabilidad cuando el proyecto está echando a rodar. “Esa es la barrera que me he encontrado posteriormente. Pasar de las subvenciones a la bancabilidad real es muy difícil”.  

Una dificultad que contrasta con el interés por emprender en València. Sin ir más lejos, Zanello aseguró que ha coincidido en ferias internacionales con alemanes e ingleses con vivienda en València y la intención de invertir en la Comunitat Valenciana. El interés, según este ponente, viene motivado por el buen clima y las conexiones con el exterior, además de por el hecho de que València es un “núcleo del emprendimiento total” por los diferentes elementos con los que cuenta para ello.  

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Blanco coincidió en la idea de que ciudades como València o Alicante cuentan con proyectos muy interesantes, pero lamentó que la proyección que se hace de ellos “no es la que debería” ser. “Hace falta mayor promoción para darlos a conocer, especialmente entre los más jóvenes”, apostilló. En esta línea, Bottero aludió a una razón cultural: mientras los americanos tienen una forma más “agresiva” de hacer marketing, Europa se basa en ideales más “precavidos” y “pendientes del riesgo”.  

Gestión de empresas y soberanía industrial 

En este punto, Bottero viró la conversación hacia el modelo de propiedad y gestión de las empresas y se preguntó si debemos caminar o no hacia que las firmas europeas acaben teniendo un peso importante de su accionariado por inversores foráneos. “Necesitamos que las empresas clave estén controladas tanto financieramente como directivamente dentro de Europa”, destacó este emprendedor.  

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A este caballo de batalla se suma la manera en la que la Unión Europea aborda la regulación. Desco criticó la “falta de soberanía industrial” en el territorio europeo porque el marco normativo se anticipa al desarrollo, lo que, a su forma de ver, “asfixia el crecimiento”. Tresaco, en esta misma línea, criticó el exceso de burocracia y la diversidad legislativa entre territorios: "No puede ser que sea una Unión Europea, pero tenemos grandes diferencias entre territorios a nivel normativo”.  

Una serie de cuestiones que González enmarcó en un cortoplacismo de las instituciones: “No van más allá de los próximos cinco años”. “Si esto persiste, haremos muchas pruebas de conceptos y muchos desarrollos, pero no podremos ir más allá”. De hecho, Panadero trasladó esta problemática hacia su campo de conocimiento y señaló que la capacidad de utilizar los datos para el desarrollo de la IA en Europa no es la misma que en otros puntos del mundo.  

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“Si no tenemos la misma capacidad de utilizar los datos los avances son desiguales”, señaló esta ingeniera antes de añadir: “No podemos llegar al nivel de otros entornos por políticas de privacidad”. “En Europa entre políticas de inversión, requerimientos legales y financiación es muy difícil”, sentenció esta profesional. Un proteccionismo de datos, para Desco, contrasta con los permisos que se dan para la comercialización de algunos productos: “Estamos protegiendo el acceso a datos, mientras dejamos que Meta tenga unas gafas grabando todo el día con datos que se están clasificando en Namibia”, argumentó.  

Para Bottero, el gran problema de este asunto es que “se está compitiendo de manera asimétrica” con otros puntos del mundo por la complejidad legislativa y burocrática europea. En este sentido, destacó que desde que se desarrolla una regulación europea hasta que llega a los ayuntamientos “pueden pasar seis o siete años”. A ello sumó la existencia de ayudas, como 14.400 millones en fondos Horizont Europe, a las que “son muy complicadas de entrar”.  

Universidades y empresas, de la mano en el desarrollo 

Por otro lado, los ponentes coincidieron en la importancia de que los centros universitarios y las empresas caminen en la misma dirección para facilitar los avances tecnológicos y el desarrollo profesional de las futuras generaciones. En este sentido, González consideró que las firmas que no tengan relación con las universidades tendrán “un problema a largo plazo” al estar más desconectadas de los polos donde se forma el talento.  

Panadero, por su experiencia personal, consideró que las compañías sí abogan por estar cerca de las universidades. En este sentido, destacó su participación en diferentes datatones y hackatones desarrollando ideas y proyectos. No obstante, para Desco hay un problema de base en las grandes empresas: la dificultad para poder tomar decisiones por la amplia existencia de mandos intermedios.  

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“Puedes hacer un hackaton con ellos, pero pasar de un concepto a una prueba de utilidad real… Se eterniza todo hasta el punto de que igual no termina de compensar”, señaló. Panadero explicó que ganó el Ford Smart Mobility Challenge y la compañía la cogió tras ese hackaton, aunque reconoció que hay otras firmas más reacias a la incorporación de talento joven para el desarrollo de este tipo de proyectos.  

El uso de la IA 

Como no podría ser de otra manera, una parte del debate se dedicó a analizar los diferentes avances de la Inteligencia Artificial (IA), tanto desde el punto de vista educativo como administrativo y social. En este punto, Tresaco explicó que no pudo utilizar herramientas de IA en su trabajo final de carrera para desarrollar procesos mecánicos, algo que contrasta con el hecho de que en países como EEUU o China se esté enseñando al alumnado a utilizar esta tecnología.  

Bottero, que es profesor en el Máster de Logística de Edem, destacó la importancia de tener “criterio” para el uso de esta tecnología. “Hay un punto en mi asignatura que es usar la IA para procesos con un criterio de saber qué le preguntamos”, remarcó. En cualquier caso, consideró que la Administración pública está teniendo un problema en el desarrollo de esta tecnología, pues está creando capas sobre los sistemas que ya tiene creados, de manera que el problema de base persiste. En esta línea, Panadero reiteró: “Hay muchos sistemas que están obsoletos porque las bases de datos no están conectadas. Por mucho que yo coloque la IA por encima, la base está mal”. 

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Para González faltan “decisiones políticas” que permitan a las instituciones “canalizar innovaciones y ser más ágiles” en sus avances. Bottero, además, destacó la importancia de renovar el sistema informático para lograr una mayor productividad: "Si tú tienes sistemas más eficientes, los procesos son mucho más rápidos, necesitas menor carga y tienes menores gastos”.  

Con ello, explicó que con la introducción de estas herramientas sería factible reducir la tasa de reposición de los funcionarios: “Con las optimizaciones en IA podríamos reemplazar solo tres de cada cinco jubilaciones”.  

Desarrollo en vivienda y transporte

Más allá de las dificultades tecnológicas o de emprendimiento, lo cierto es que los más jóvenes tienen otras dos problemáticas estructurales que golpean su capacidad de desarrollo: el acceso a la vivienda y las conexiones, especialmente mediante transporte público. En este sentido, Zanello estudió en Alcoy y reconoce que el trayecto desde València en tren tarda más que el AVE a Madrid. Blanco, en esta misma línea, puso el ejemplo de València-Alicante: “Si sales de Madrid a las 06.00 llegas a primera hora de la mañana, desde Alicante no llegas”.  

Con la vivienda, existe una problemática de una magnitud todavía mayor. Tresaco destacó que independizarse en València supone, como mínimo, un gasto de 1.000 euros mensuales: “Eso es imposible para un joven”. “Si quieres algo más barato tienes que salir de València y, entonces, tenemos un problema de movilidad”, añadió.  

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González destacó la paradoja que plantea crear “edificios enteros con pisos de 20 metros” con el impulso de la natalidad: “Es imposible formar una familia espacio”, lamentó. Los ponentes también pusieron de relieve las dificultades de acceso a ayudas públicas, la falta de construcción de vivienda pública o el hecho de que una parte del mercado lo estén copando personas extranjeras con salarios mucho más elevados que la media nacional.  

Cambios en la relación de los jóvenes con su empresa 

A este grupo de jóvenes se interpeló por si observan una menor fidelidad entre la gente joven y las empresas en las que desarrollan su profesión. En esta línea, Bottero fue claro en su respuesta: “En una empresa eres un número y, si está invertida por un fondo, eres un número todavía más largo”. “Igual hemos confundido fidelidad de una persona que lleva 25 años con inercia”, añadió. En este sentido, destacó que la IA está automatizando ciertas tareas y trayendo consigo una mayor capacidad de emprendimiento.  

Por otro lado, hubo cierto consenso entre los ponentes sobre la importancia de que los trabajadores estén más formados en soft skills, más todavía en un contexto en el que los jóvenes tienen mayor capacidad de lograr estas competencias de manera rápida, al ser nativos digitales.  

 

“Los trabajos van a evolucionar y los diferentes puestos van a evolucionar. Los perfiles juniores van a tener mayor criterio”, consideró González, que señaló: “Los retos a los que nos enfrentaremos de 2 a 5 años puede que no los pueda solucionar tan bien como una persona que lleva cinco años en la empresa”. 

Por su parte, Blanco mostró su preocupación por el impacto que puede tener en el relevo generacional el hecho de que no se contraten perfiles jóvenes: “Eso va a ser un problema”, apostilló.  

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