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La falta de una estrategia metropolitana aleja el coche autónomo de la movilidad valenciana

  • Participantes en el desayuno sobre movilidad en Foro Plaza.
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VALÈNCIA. El vehículo autónomo promete revolucionar la movilidad urbana en las próximas décadas, pero en el área metropolitana de València la sensación es que todavía queda mucho camino por recorrer antes de que esa tecnología pueda desempeñar un papel relevante. La falta de una planificación coordinada entre administraciones, las carencias históricas en infraestructuras de transporte, la insuficiente financiación y la ausencia de una visión compartida sobre el futuro de la movilidad fueron algunos de los obstáculos que centraron el debate 'Entornos urbanos para una movilidad autónoma, sostenible y conectada', organizado por Valencia Plaza en el marco del Foro Plaza.

Moderado por el periodista y coordinador del Foro Plaza, Eugenio Mallol, el encuentro reunió a representantes de la administración, empresas, operadores de transporte y expertos para analizar los retos de la movilidad en la Comunitat Valenciana. Aunque el vehículo autónomo estuvo presente durante toda la conversación, la mayoría de los participantes coincidieron en que las prioridades actuales pasan por resolver problemas mucho más estructurales.

Uno de los mensajes más repetidos fue la necesidad de abordar la movilidad desde una perspectiva metropolitana. El director gerente de la Autoridad de Transporte Metropolitano de València (ATMV), José Antonio Moreno, defendió que cualquier evolución del sistema debe realizarse desde un "enfoque integrador del área metropolitana", ya que, en su opinión, "si ese no es el planteamiento prioritario no tiene sentido". Para Moreno, la verdadera conectividad consiste en que cualquier ciudadano esté bien conectado independientemente de dónde viva o trabaje.

En la misma línea se expresó el director general de Movea Consulting, Juan Bueno, quien reclamó una gobernanza supramunicipal capaz de liderar una regulación de ámbito autonómico o provincial. "València no se entiende sin la València metropolitana", afirmó, antes de defender que la movilidad debe convertirse en un proyecto de ciudad capaz de trascender los cambios políticos y los distintos colores partidistas.

También el director general de Transvia Go, Joan Lostado, lamentó la falta de cohesión entre administraciones. Aunque destacó la reciente renovación de las concesiones metropolitanas y la electrificación progresiva de las flotas, consideró que raramente existe una coordinación real entre todos los actores implicados.

La ausencia de una hoja de ruta común fue precisamente una de las cuestiones más criticadas durante el encuentro. El director del Instituto Universitario de Investigación en Tráfico y Seguridad Vial (Intras), Francisco Alonso, aseguró que actualmente existen numerosos planes, pero que no existe una conexión efectiva entre las distintas administraciones. "El plan es la compilación de lo que cada uno hacemos y eso no es un plan", resumió.

Una reflexión que encontró eco en el urbanista y miembro del Consejo Editorial de Plaza, Alejandro Escribano. A su juicio, el área metropolitana continúa funcionando con prácticamente las mismas infraestructuras de hace décadas. "Estamos ciegos y no sabemos a dónde vamos", afirmó, antes de reclamar un esquema director metropolitano que defina qué modelo territorial y de movilidad quiere desarrollar la Comunitat Valenciana en los próximos años.

El debate también puso sobre la mesa el retraso acumulado en algunas infraestructuras clave. El secretario autonómico de Infraestructuras y Transportes de la Generalitat Valenciana, Vicente Dómine, sostuvo que la movilidad es un factor determinante para la competitividad económica y advirtió de que el actual nivel de conectividad supone una desventaja respecto a otras regiones europeas. Como ejemplo citó la ausencia del denominado eje pasante ferroviario, integrado en la operación Parque Central, una actuación prevista desde hace décadas cuya ejecución sigue sin concretarse.

"València no puede aspirar a ser una buena región metropolitana porque no tenemos un eje pasante como sí tienen otras regiones", lamentó Dómine, quien recordó que las últimas previsiones sitúan la infraestructura en torno a 2045.

Frente a estas carencias, la irrupción del vehículo autónomo apareció para muchos participantes como una tecnología con potencial, pero todavía lejos de resolver los problemas de movilidad actuales. El director de Estrategia de Power Electronics, Javier Rodríguez Navarro, se mostró especialmente escéptico respecto a su capacidad para solucionar los cuellos de botella existentes. "La CV-35 está colapsada, ¿y el coche autónomo qué hace para que se descolapse? Nada", afirmó.

Rodríguez insistió además en que la electrificación del transporte requiere previamente una red energética adecuada. "Sin energía no habrá movilidad eléctrica", recordó, antes de advertir contra la idea de que todo estará electrificado en 2030. A su juicio, el principal reto sigue siendo mejorar el transporte público y desplegar infraestructuras energéticas suficientes para acompañar esa transición.

Pese a ello, algunos participantes sí identificaron ámbitos concretos donde la automatización podría aportar valor. El propio Rodríguez consideró que la logística de última milla y el reparto urbano de mercancías son espacios donde el vehículo autónomo podría contribuir a reducir el caos circulatorio y mejorar la eficiencia.

Más optimista se mostró Escribano, quien comparó la actual transformación tecnológica con la irrupción del smartphone. En su opinión, los vehículos autónomos permitirán optimizar desplazamientos y recuperar espacio público para los ciudadanos. Sin embargo, advirtió de que el objetivo final no debe ser introducir más tecnología, sino reducir el número de vehículos presentes en las ciudades.

Una idea compartida por el concejal de Movilidad del Ayuntamiento de València, Antonio García Celda, quien defendió que el vehículo autónomo del futuro será aquel capaz de sustituir a varios coches privados. "La cosa no va de tener más coches privados sino de una mejor movilidad", señaló. Para el edil, el verdadero reto pasa por avanzar hacia una movilidad más saludable, inclusiva e intermodal que permita recuperar espacio para el peatón.

Durante el debate también afloraron las dificultades de financiación que afrontan las administraciones locales. García lamentó que València no disponga de los mismos recursos que otras ciudades españolas para desarrollar determinadas infraestructuras y defendió que cualquier transformación exige claridad en los objetivos y recursos suficientes para ejecutarla.

Más allá de las diferencias de enfoque, el consenso final giró alrededor de una misma idea: la tecnología, por sí sola, no resolverá los problemas de movilidad. Los participantes coincidieron en que la Comunitat Valenciana dispone de conocimiento, empresas y capacidades suficientes para liderar la transición hacia una movilidad más sostenible y conectada. Sin embargo, antes de pensar en una implantación masiva del vehículo autónomo, reclamaron una estrategia compartida, inversiones estables y una coordinación efectiva entre administraciones que permita construir una verdadera visión metropolitana.

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