MADRID (EP). La crisis energética desatada por la guerra de Irán, con el cierre del estrecho de Ormuz, llevará a los gobiernos a revisar sus estrategias de seguridad del suministro, reduciendo su dependencia de los combustibles fósiles y apostando de manera decidida por las energías renovables, lo que afectará a los mercados petroleros, según la Agencia Internacional de la Energía (AIE).
"El jarrón está roto, el daño está hecho; será muy difícil recomponerlo", ha asegurado el director ejecutivo de la AIE, Fatih Birol, en declaraciones a 'The Guardian', recogidas por Europa Press, donde advierte de esto tendrá "consecuencias permanentes" para los mercados energéticos mundiales durante los próximos años.
En este sentido, el directivo turco anticipa que, como consecuencia de la crisis actual, se modificará la percepción del riesgo y la fiabilidad del suministro y los gobiernos "revisarán sus estrategias energéticas".
De este modo, espera que habrá un impulso significativo a las energías renovables y la energía nuclear, y una mayor transición hacia un futuro más electrificado. "Esto afectará a los principales mercados de petróleo", ha avisado.
Desde el comienzo de la guerra con Irán y la decisión del país persa de cerrar el estrecho de Ormuz al tráfico marítimo, el director de la AIE ha venido advirtiendo de que la economía mundial se enfrenta a la mayor amenaza a la seguridad energética de la historia, ya que el bloqueo supone la pérdida de 13 millones de barriles de petróleo al día, además del impacto sobre otras materias primas vitales.
En este sentido, Birol recordaba esta semana que en las crisis energéticas de 1973, 1979 y el conflicto entre Rusia y Ucrania se perdieron unos 10 millones de barriles al día.