MOTOR

Viajar en coche en un proceso de cáncer: SupportBelt de Ford es el accesorio que lo cambia todo

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VALÈNCIA. Viajar en coche muchas veces significa escapadas, vacaciones, planes que apetece hacer. Esa es una parte de la historia. Pero cuando convives con un cáncer —en mi caso, un cáncer de mama metastásico— hay otra realidad: muchos de esos trayectos tienen destino hospital.

Consultas, pruebas, tratamientos, cirugías… y, a veces, volver a casa en un estado en el que cualquier pequeño gesto pesa más de lo habitual.

Ponerse el cinturón de seguridad es uno de ellos.

Después de determinados tratamientos, la zona del pecho puede estar especialmente sensible. La presión del cinturón, el roce continuo o la postura durante el trayecto pueden generar incomodidad —o directamente dolor— que hace que algo tan cotidiano como un viaje en coche deje de ser neutro.

En mi caso, durante una etapa del tratamiento, llegué a buscar soluciones improvisadas para evitar esa presión directa. No eran opciones seguras, pero reflejan hasta qué punto el malestar puede condicionar algo tan básico como conducir.

A esto se suman otros factores que muchas veces no se ven. El cansancio o los efectos secundarios hacen que, en trayectos largos, descansar —o incluso dormirse— sea más una necesidad que una opción. Pero cuando el cinturón resulta incómodo, ni siquiera eso es fácil.

Y además, no es algo que ocurra solo en momentos puntuales. En mi caso, sigo llevando un portacath y convivo con neuropatía periférica en la zona de la costilla, lo que hace que el roce continuo del cinturón pueda resultar especialmente molesto o doloroso si no se adapta bien.

Se nota especialmente en verano, cuando la ropa amortigua menos y el contacto es más directo.

Por eso, cuando descubrí el SupportBelt de Ford, entendí el valor de las soluciones sencillas cuando están bien pensadas.

El SupportBelt se adapta al cinturón de seguridad y ayuda a redistribuir la presión, evitando el contacto directo con la zona más sensible. Puede parecer un detalle pequeño, pero cambia mucho la experiencia.

En mi caso, supuso poder hacer los trayectos con más comodidad, sin esa tensión constante y con la tranquilidad de no estar anticipando el dolor en cada movimiento.

Y no solo en trayectos largos. También en los cortos, donde el impacto es inmediato y cualquier roce se nota desde el primer momento.

En un proceso como este, en el que el tratamiento forma parte del día a día, este tipo de soluciones dejan de ser algo puntual y pasan a acompañarte en el tiempo.

El SupportBelt lo facilita de forma gratuita la Asociación Española de Cáncer de Mama Metastásico (AECMM), gracias a Ford y con el apoyo de Vive Ni Una Estrella Más.

Por eso me parecía importante compartirlo. Porque a veces no es cuestión de grandes cambios, sino de pequeños ajustes que hacen que todo sea un poco más llevadero.

En mi caso, lo es.

Por Pilar Ros, responsable de comunicación de la Asociación Española de Cáncer de Mama Metastásico

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