Opinión

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AL OTRO LADO DE LA COLINA

De elecciones y previsibilidad

Publicado: 14/02/2026 ·06:00
Actualizado: 14/02/2026 · 06:00
  • Xi Jinping, presidente de la República Popular China.
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Tradicionalmente en las elecciones todos terminan ganándolas, o eso es lo que cuentan muchos de los candidatos recién elegidos en la noche electoral, o también los opinólogos de estómagos agradecidos, que ven la paja en ojo ajeno, la pérdida de un par de escaños, y no la viga en el propio, una derrota estruendosa; y eso que algún resultado parecía inevitable.

Estamos sumidos en una estrategia de procesos electorales autonómicos continuos, que en muchos casos se van a duplicar (en el 2027, al menos), que parece ser, no está resultando como pensaban esos estrategas de café, que juegan al cuento de le lechera, y lo malo es que en esos juegos perversos apuestan con nuestras vidas y el porvenir de España.

Pero en los últimos días, no solo en nuestra piel de toro se han celebrado duelos o gestas políticas, con resultados escorados mas bien a diestras que a siniestras, sino en otras partes del globo; justamente nuestros vecinos, Portugal, hermanos en aquella Monarquía Ibérica de la 2ª mitad del siglo XVI; y al otro lado del mundo el antaño imperio del sol naciente, Japón.

En Portugal aconteció lo previsto, el todos contra uno, el “democrático” cinturón sanitario, por el que se excluye del derecho a participar en la vida pública a miles de ciudadanos, ergo son discriminados por su ideología o voto. El candidato socialista António José Seguro, en un principio no muy bien aceptado por propios, fue finalmente votado hasta por ajenos, el centro derecha del sistema bipartidista instalado en Bruselas, y ganó claramente. Por su parte el otro finalista en la segunda vuelta de las elecciones presidenciales portuguesas, el candidato de Chega (Basta), André Ventura, lo que se llama derecha soberanista, y es tachado por otros como ultra derecha, sacó un más que honroso 33%, en resumen, nada que no estuviera ya previsto.

Por otro lado, como he dicho, en Japón también se han celebrado unas elecciones con un resultado más o menos previsible; y digo más o menos porque aunque la victoria de la candidata del partido liberal democrático, Sanae Takaichi, estaba vaticinada por todas las encuestas (aunque estas no aseguran nada, hoy en día), la forma en que ha ganado, con más de un 66 % de los diputados, es lo que ha sorprendido, y marcado los titulares de la crónica electoral, ”contundente victoria”, “supermayoría”, “la líder ultra conservadora arrasa en un fenómeno que trasciende la política”, “la mujer más poderosa del mundo”, etcétera.

La victoria de Takaichi trasciende, y mucho, a su pais, la llamada por algunos, la Dama de Hierro del Japón, esta en sintonía con esa nueva hornada de politicos, Viktor Orbán, Robert Fico, Giorgia Meloni, capitaneados por el inefable Donald J. Trump, que antepone los intereses y la defensa de sus Estados Nacionales, de Derecho, Democráticos y del Bienestar, a los designios de organizaciones supranacionales y acuerdos internacionales, y por eso son tachados por los medios progres de ultraderecha, por los puntillosos derecha extrema y los más neutrales y/o cercanos derecha alternativa o soberanista.

Y Takaichi ya ha empezado a actuar. No sólo ha tensado las relaciones con la República Popular China, de Xi Jinping, con sus declaraciones, como cuando afirmó que Japón intervendría si China invadía Taiwan en noviembre pasado, sino que ha empezado a construir lo que algunos llaman el “archipiélago de misiles” a lo largo de las 160 islas de Ryukyu al sur de Japón y cerca de Taiwan. Además, hace escasas horas (en el momento que escribo estas líneas) ha ocurrido un incidente que definitivamente elevará la tensión, esperemos que no se llegue a generar una crisis, por la incautación de un barco chino y la detención de su capitán.

Porque Takaichi es todo un personaje, que sigue de cerca los pasos de Trump en cuanto sus impactos mediáticos. También en cuestiones de fondo, como ya hemos adelantado, desde luego se va a notar su acción política y van a cambiar muchas cosas. Para empezar, por ejemplo, pertenece a una organización no gubernamental llamada Nippon Kaigi, que impulsa un cierto revisionismo de la posguerra mundial, y del Tribunal de Tokyo (equivalente asiático de los juicios de Nuremberg), y además ya se ha fijado dos claros objetivos al inicio de este mandato, la lucha contra una inmensa deuda (eso si, a diferencia de nosotros está en manos de japoneses, y no de intereses extranjeros) y la lucha contra la inmigración, problemas, por cierto, compartidos por muchos países occidentales, todo un desafío.

Para Occidente, la pieza del Japón, dentro del puzzle global, parte asiática es fundamental. Como economía, sociedad, potencia regional debe ocupar la posición que se merece, y no estar doblegada a intereses foráneos, ni a presiones, como por ejemplo ha sufrido de China comunista (no la nacionalista que es Taiwan, claro). Además servirá como claro contrapeso en el Pacífico norte a los intentos (más que seguros) de expansión China, y a las posibles pretensiones rusas (aunque con Ucrania, Vladimir Putin ya tiene bastante indigestión).

Ya verán como Takaichi, al igual que Trump, nos va a dar tardes de gloria mediática, van a formar una pareja, una alianza que nos sorprenderá a todos, estén preparados …

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