Opinión

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EL BILLETE

El método científico de Rufián

Publicado: 22/02/2026 ·06:00
Actualizado: 22/02/2026 · 06:00
  • Gabriel Rufián, en la presentación de su iniciativa.
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A Gabriel Rufián no le salen las cuentas de la ley d'Hondt. El miércoles, en un acto en la Sala Galileo Galilei de Madrid, sintió la inspiración del sabio toscano y pidió "ciencia, método y orden" a las izquierdas a la izquierda del PSOE para vencer a la ultraderecha.

Su método, pretendidamente científico, consiste en que en cada circunscripción no se presenten "14 izquierdas" que piensan lo mismo "compitiendo por migajas" como consecuencia de la ley d’Hondt, esa regla de reparto de escaños que beneficia a los partidos que tienen concentrado el voto en unas pocas provincias, por ejemplo ERC, y castiga a los que, sin ser mayoritarios en ningún sitio, tienen sus votos dispersos por las 52 circunscripciones, como en su día Izquierda Unida, Ciudadanos o el Pacma. 

La idea de Rufián, que es tan vieja como el manido lema "ganar el futuro", es que todos los partidos a la izquierda del PSOE se junten en cada una de las circunscripciones, en una sola candidatura liderada por el partido más votado allí. Así esa izquierda unida por conveniencia lograría más escaños que yendo cada una por su lado y podría ganar a Vox "provincia a provincia, escaño a escaño".

Si Galileo levantara la cabeza, le diría a Rufián que su tesis no tiene nada de científica, no porque no se haya experimentado y medido matemáticamente tal como prescribe el método científico, sino precisamente porque se ha testado y los experimentos conocidos arrojan unos resultados que distan mucho de los que idealiza el portavoz de ERC. 

  • Emilio Delgado y Gabriel Rufián, en la Sala Galileo Galilei el pasado miércoles. 

El ensayo más revelador, precisamente a la izquierda de la izquierda, fue la coalición electoral de Podemos e Izquierda Unida en las Generales de 2016, seis meses después de las anteriores elecciones en las que se presentaron por separado. Entre unas y otras perdieron un millón de votos y sacaron exactamente los mismos escaños que por separado, 71.

En la Comunitat Valenciana, Compromís está a un paso de la Medalla Fields, el 'Nobel de las matemáticas', de tantos experimentos que ha hecho para tratar de aumentar su representación en el Congreso: con Equo (2011), con Podemos (2015), 'A la Valenciana' con Podemos y EUPV (2016), con Unidas Podemos (2019) y con Sumar (2023). 

No se puede decir que no haya logrado más de lo que habría conseguido por separado porque llegaron a sumar cuatro escaños cuando Podemos casi asaltó los cielos, pero lo cierto es que la comparación más clara es, de nuevo, la de las elecciones de diciembre de 2015 (Compromís + Podemos) con las de junio de 2016 (Compromís + Podemos + EUPV), cuando, con un partido más, perdieron en seis meses 100.000 votos. Se quedaron con el mismo número de escaños, sí, pero a repartir entre tres.

Para el viaje de Rufián, ya teníamos a la coalición Sumar, sin rumbo ni gobierno, en peligro de naufragio debido a las vías de agua que ha venido sufriendo desde el primer día. El diputado de ERC quiere hacer un Sumar pero bien hecho, algo imposible porque no se trata de juntar siglas sino de poner de acuerdo a personas que tienen casi tanto ego como él.

La clave del fracaso es el factor humano. Querer juntar al Frente Popular de Judea, al Frente Judaico Popular, a la Unión Popular de Judea y al Partido del Pueblo de Judea es como querer fusionar dos fallas, dos bandas de música o dos cooperativas agrarias. De acuerdo, siempre que se quite el otro.

  • Emilio Delgado, Sarah Santaolalla (moderadora del coloquio) y Gabriel Rufián.

A los cinco minutos de presentar Rufián, junto al dirigente de Más Madrid Emilio Delgado, su idea en el Centro Galileo Galilei, se desmarcaron de ella Podemos, Bildu, Comuns, el CHA y hasta ERC. También el movimiento Sumar, que ya intentó eso mismo en 2023 y que este mismo sábado renovó sus votos en una alianza donde está Más Madrid, el partido de Emilio Delgado, y no está Podemos.

La propuesta sí recibió el cariño de Baldoví, es decir, de Compromís sección Més, quien valoró que Rufián agitara "el gallinero" de la izquierda, un gallinero con demasiados gallos. Pero de ahí a permitir que ERC —o ERPV— vaya con Compromís en las listas de las circunscripciones valencianas, como insinuó el dirigente independentista, va un mundo. A ver si por sumar quatre gats vamos a espantar a algunos más.

Dice un Rufián muy equivocado que lo esencial "no es el quién" sino el "cómo", y añade con mucho acierto que la pregunta para el futuro de la izquierda es quién va a tener la capacidad y la generosidad de renunciar para que todos se junten en una misma candidatura por circunscripción que coseche más escaños.

Esa es la pregunta, quién va a tener la generosidad de hacerse a un lado. ¿Acaso va a renunciar él?

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