El spray de pimienta de Pedro Sánchez

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LA OPINIÓN PUBLICADA
Publicado: 26/09/2026 · 06:00
Actualizado: 26/09/2026 · 06:00
  • La diputada del PP Ana Vázquez.
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Ana Vázquez, diputada del PP en el Congreso de los Diputados, es una más de tantos especímenes que padecemos en nuestra clase política actual, centrada en montar broncas y follones para salir en la tele, polarizar y gritar, que para eso le pagan. O para eso debe ser, porque ahí lleva media vida, en el Congreso y chupando cámara. Pero esta semana la ha liado parda con su ocurrencia de meter en el Congreso un spray de pimienta y vaciarlo en un baño, supongo que cerca de un conducto de ventilación, para que la nube tóxica se propagase por todo el edificio. Y luego, a diferencia de la chica de “la he liado parda”, que asumió su responsabilidad dignamente (y luego tuvo que perseguir judicialmente a las televisiones y canales de youtube que ponían compulsivamente, una y otra vez, el fragmento audiovisual, historia de la televisión en España), Ana Vázquez ha intentado eludir lo que hizo, a pesar de que era evidente que la responsabilidad de propalar la nube tóxica era suya.

  • Desalojan una zona del Congreso por el efecto de un bote de gas pimienta. 

En fin. El PP ya está tardando en expulsarla de su grupo parlamentario y del partido. O eso debería hacer, sin ningún género de dudas, con una individua tan extraordinariamente frívola y estulta como para poner en riesgo la salud de las personas a mayor gloria de su numerito. Y, en el caso de que este argumento digamos cívico no haga mella en los sensibles corazones de los dirigentes del PP, les daré otro, de orden político: por culpa de Ana Vázquez la atención pública se ha desviado de los múltiples temas que afectan al Gobierno y continúan erosionándole electoralmente.

Efectivamente, la nube tóxica de Ana Vázquez ha contribuido a ensombrecer los muy variopintos problemas del Gobierno de Pedro Sánchez, así como al propio presidente. Tenemos, por un lado, corrupción a diversos niveles: desde la de pequeña índole (la que quizás afecte a su hermano, David Sánchez, y a su mujer, Begoña Gómez), hasta la más grave y truculenta (José Luis Ábalos, Santos Cerdán, sin olvidarnos de las joyas de José Luis Rodríguez Zapatero, que con una mano aceptaba regalos de Arabia Saudí mientras con la otra ordenaba legislar contra ese tipo de corruptelas y chanchullos totalmente ajenos a alguien como él, de hondas convicciones éticas).

  • Las joyas intervenidas en el registro al despacho de Zapatero. 

Tenemos, por otro lado, la cada vez más consolidada sensación de que este Gobierno es inoperante. No gestiona bien las crisis, y de hecho lo hace cada vez peor: ni la Dana, ni Adamuz, ni desde luego Ceuta, son ejemplos con los que sacar pecho. Por supuesto, aunque no dé una a derechas, tampoco dimite nunca nadie (como no lo hará Ana Vázquez). Ni siquiera Óscar Puente, un individuo de la misma estofa que la diputada de la pimienta, que se pasa la vida insultando a los demás en plan macarra, cuando tendría que estar en su casa, destituido o dimitido, tras el desastre ferroviario de Adamuz.

Por último, por poner en algún lugar el final de la retahíla, cada vez más larga, de problemas y defectos de este Gobierno: prácticamente desde el principio de la actual legislatura el Gobierno no ha podido promulgar leyes en el Parlamento, pues sólo tuvo mayoría para la investidura. Cuando se habla de la resistencia de la izquierda en España, a diferencia, se supone, de los países de nuestro entorno, se ignora que ya en 2023 el bloque de la derecha ganó claramente las elecciones, en votos y en escaños. Si Alberto Núñez Feijóo no fue investido presidente entonces se debió a la fundamental incompatibilidad entre el socio principal del PP -Vox- y los que necesariamente tenían que apoyar la investidura de Feijóo: Junts y el PNV.

De manera que el Gobierno, maniatado, no puede aplicar las maravillosas políticas de izquierdas que a buen seguro promulgaría de tener 176 malditos diputados. ¡Qué mala suerte! Así, el Gobierno no puede hacer nada en materia de vivienda, ni de servicios públicos, ni de educación, sanidad, … nada de nada. Y es que el Gobierno no está ahí para hacer nada, sino para impedir que la ultraderecha facha-fascista que aspira a sucederle pueda hacer algo. Este fue el argumento fundacional del sanchismo desde las primeras elecciones de 2019. Y como argumento electoral ha funcionado muy bien… a costa de engrosar más y más los votos y el poder de la derecha y la extrema derecha, que cuando llegue al poder, y -salvo hecatombe hoy improbable- lo hará en menos de un año, podrá aplicar sus políticas con mayorías aplastantes.

  • Varios migrantes acampados en la playa de Benítez, en Ceuta. 

Cuando estalló la crisis de Ceuta y, un mes después, se evidenció la pésima gestión del asunto por parte del Gobierno, muchos analistas sentenciaron: esto va a ser una pesada losa electoral para revalidar el mandato. Lo cual es cierto, pero a veces parecía que lo decían como si antes de Ceuta la cosa, lo de revalidar el mandato, estuviera al alcance de Pedro Sánchez. Y no. Antes de Ceuta, ya la cosa estaba muy pachucha para el PSOE y sus socios. Y ahora, pues peor, claro. Ceuta ha funcionado como una nube tóxica que ha afectado al conjunto de los votantes, deteriorando más y más las expectativas electorales del PSOE; pero, cuando la nube se disipe, no sólo quedará Ceuta. El público también se acordará de lo que había antes.

La estrategia de Sánchez siempre ha estado muy ligada con la comunicación, con llevar la iniciativa. De Sánchez y de cualquiera, pero con Sánchez la comunicación es particularmente importante, sobre todo en los últimos años, que hacer, lo que se dice hacer, pues no es que haga mucho. Antaño la cosa consistía en buscar datos o iniciativas virtuosas que tapasen errores o escándalos. Pero últimamente casi da la sensación de que se busca tapar los desastres anteriores con el último desastre en llegar. Y la verdad, no da la sensación de que la cosa vaya a funcionar igual de bien, ni siquiera aunque Ana Vázquez monte una performance tóxica cada semana de aquí a las elecciones.

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