Iván Redondo: claves del 29N más allá de las encuestas

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Publicado: 25/10/2026 · 06:00
Actualizado: 25/10/2026 · 06:00
  • Iván Redondo, en Alicante.
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Iván Redondo estuvo el jueves en Alicante, invitado por el Cámara de Comercio, para presentar su último libro, El Manual, y recordar algunas de las claves sobre el 29N que ha venido ofreciendo en su tournée por los medios de comunicación durante los últimos 15 días.

Sin embargo, hay otros imputs, sobre las que no suele prodigarse tanto, que conviene tener en consideración, tanto por su experiencia como por haber trabajado en numerosas campañas electorales para el PP, el PSOE y el PSC. Son reflexiones que van mucho más allá de las ideas más repetidas: que el PSOE puede ser el partido más votado el próximo 29N, aunque eso no significa necesariamente que consiga gobernar, y que esta campaña tiene dos posibles desenlaces: la remontada de Pedro Sánchez o la victoria moral —y electoral, por supuesto— de Santiago Abascal.

1. No es una elección, son 52 elecciones

Redondo destaca la importancia de las circunscripciones electorales, especialmente de aquellas que reparten un número impar de diputados. A su juicio, existe un empate entre el PP y el PSOE en 28 circunscripciones.

De ahí que ponga en valor la importancia de los terceros partidos, cuya presencia puede modificar el reparto de escaños en distintas provincias y comunidades autónomas. Por este motivo, considera que no basta con observar los resultados generales de las principales formaciones, sino que es necesario estudiar cómo se distribuyen los votos en cada territorio.

Redondo destaca especialmente la Comunitat Valenciana, que considera una región decisiva para determinar la ventaja electoral entre el Partido Popular y el Partido Socialista. En concreto, señala que las provincias de Castellón y Alicante presentan una situación muy ajustada, mientras que Valencia puede resultar determinante para inclinar el resultado a favor de una u otra formación política.

2. Las elecciones se juegan en la Y ibérica

La teoría de Redondo es que las elecciones se ganan o se pierden en determinadas circunscripciones que, en conjunto, formarían una especie de Y en la península. Sevilla, Valencia, Madrid, el País Vasco y Cataluña son algunos de los territorios que destaca en su análisis.

Se trata de zonas con un importante peso electoral, en las que se reparten numerosos escaños y donde, a su juicio, pueden producirse los desempates determinantes para el resultado final.

Por ejemplo, el consultor se refirió el jueves a Cataluña, donde, según los sondeos publicados en ese momento, el PSC aventajaba al PP en ocho escaños. Esa diferencia podría servir para amortiguar la posible ventaja que los populares obtuvieran en Andalucía —si se produjera— o en Madrid, especialmente si Vox alcanzara o superara los 60 escaños.

Un Vox con ese resultado, según su análisis, reduciría considerablemente la ventaja de Pedro Sánchez sobre Alberto Núñez Feijóo. De ahí la importancia que podrían adquirir los resultados de circunscripciones como Valencia o Sevilla, donde el PSOE podría situarse como primera fuerza.

3. Que Vox logre representación en 40 provincias: la teoría del reemplazo

Para exponer esta tesis, Redondo se remontó al ejemplo de Ciudadanos en las elecciones de abril de 2019, cuando la formación naranja consiguió 57 escaños, frente a los 66 del PP.

Iván Redondo sitúa la competencia entre el Partido Popular y Vox en un escenario que trasciende los resultados electorales. En su análisis, el principal riesgo para la formación de Alberto Núñez Feijóo no reside únicamente en que el partido de Santiago Abascal pueda superarla en número de votos o representación, sino en que consiga desplazarla como principal referente político y cultural de la derecha española.

«Es menos importante el sorpasso que el reemplazo», sostiene Redondo durante su intervención. Con esta afirmación, advierte de que Vox aspira a disputar al PP algo más que su espacio electoral. Según su interpretación, la estrategia de la formación de Abascal pasaría por convertirse en la fuerza dominante de ese bloque político, siguiendo una dinámica que también identifica en otras derechas europeas, como las de Francia, Italia y Alemania.

El avance de Vox representa así un problema de fondo para el Partido Popular. No se trataría únicamente de perder apoyos en favor de otra formación, sino de afrontar una transformación del equilibrio interno de la derecha que podría alterar las relaciones entre ambos partidos y condicionar sus posibilidades de alcanzar acuerdos.

La incógnita, por tanto, no es solo qué partido obtendrá más votos en las próximas elecciones, sino quién logrará definir el rumbo de la derecha española. En el escenario que describe Redondo, el PP se enfrenta al desafío de conservar su liderazgo frente a una formación que no se conformaría con disputarle escaños, sino que aspiraría a ocupar su lugar.

4. Cataluña, un escenario de transferencia de voto

Redondo recurre a Cataluña para ilustrar esa evolución. Su análisis apunta a que Vox puede beneficiarse del trasvase de votantes procedentes del PP y también captar apoyos de otros espacios políticos, entre ellos una parte del electorado de Aliança Catalana.

La referencia a la circunscripción de Girona sirve para ejemplificar el riesgo que supone para los populares perder presencia en territorios donde Vox logra consolidarse. La cuestión, según el razonamiento expuesto, no es únicamente que la formación de Abascal crezca, sino que pueda hacerlo a costa de un PP que ve amenazada su posición como opción mayoritaria dentro de la derecha.

Para el PP, obtener representación en Girona siempre ha sido un hito y una señal de fortaleza electoral. Sin embargo, según las encuestas a las que se refiere Redondo, ese escaño pasaría a manos del partido de Abascal.

5. España es un país de pactos de Estado, pero ahora no los hay

Pese al actual contexto de polarización política, Redondo defiende que España tiene una tradición de pactos de Estado y que los grandes acuerdos entre partidos han sido relevantes para abordar algunos de los principales desafíos del país.

Durante su intervención, hizo referencia a distintos acuerdos y entendimientos políticos a lo largo de la democracia española. Entre ellos, los Pactos de la Moncloa, suscritos en 1977; los acuerdos autonómicos que contribuyeron a avanzar en la homogeneización del desarrollo territorial; el Pacto de Toledo, destinado a favorecer la sostenibilidad del sistema público de pensiones y reducir su utilización como arma de confrontación partidista; y el Pacto por la Justicia, impulsado durante el Gobierno de José María Aznar con la participación del PSOE.

También recordó la reforma del artículo 135 de la Constitución, aprobada en 2011 con el acuerdo de José Luis Rodríguez Zapatero y Mariano Rajoy, que incorporó el principio de estabilidad presupuestaria, así como la aplicación del artículo 155 de la Constitución en Cataluña en 2017, tras la declaración unilateral de independencia y la crisis constitucional de octubre de aquel año.

Estos ejemplos reflejan diferentes formas de entendimiento político, aunque no todos tuvieron el mismo alcance ni contaron con los mismos apoyos. Algunos permitieron alcanzar acuerdos institucionales relevantes, mientras que otros estuvieron marcados por discrepancias y posteriores rupturas.

El problema de la política actual, según Redondo, es la ausencia de grandes pactos entre los principales partidos. A su juicio, sería deseable recuperar espacios de diálogo y entendimiento para abordar cuestiones fundamentales para el país, más allá de las diferencias ideológicas y de la competición electoral.

6. Los votos no son de nadie: el debate de las coaliciones

A propósito del debate sobre las coaliciones y las papeletas del Senado, el exasesor de la Moncloa fue claro: «Los votos no son de nadie».

Redondo recordó una enseñanza de una de sus maestras de la Transición: «A ver, Iván, uno no gana una campaña, uno no gana la carrera, es la carrera la que te elige a ti. Hay que ser más humilde». Con esta reflexión, quiso subrayar que los partidos no pueden dar por hecho que los electores respaldarán sus estrategias ni que los votos les pertenecen de antemano.

«Entonces, en mi opinión, los electores van a votar lo que han querido votar a lo largo de la legislatura, y eso lo iremos viendo», indicó ante los empresarios del Cámara Business Club. Es decir, Redondo considera que los ciudadanos acudirán a las urnas con sus propias opiniones y preferencias, formadas a lo largo de la legislatura. Por tanto, las estrategias políticas, los pactos electorales y las expectativas de los partidos no garantizan un resultado concreto.

El mensaje de fondo es que el voto pertenece a los ciudadanos y que ninguna formación puede dar por asegurado su apoyo. La humildad y el respeto a la voluntad de los electores son, en este sentido, elementos esenciales de cualquier campaña democrática.

Y más o menos, estos fueron sus conclusiones, más allá de su teoría de que el PSOE puede ser el partido más votado el próximo 29N. Otro debate es quién gobierna. Cómo él mismo dice, o el Consorcio (PP-Vox, a los que atribuye, a día de hoy, un máximo de 186 escaños, no 200), o si hay remontada de Pedro Sánchez.

 

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