ALICANTE. Hace un mes aproximadamente se desató cierta polémica en Almoradí, en el corazón de la comarca de la Vega Baja, por el hecho de que el nuevo colegio (“el número 4”) no va a impartir religión islámica como sí lo hacen los otros tres centros educactivos de primaria que hay en la localidad. Estos últimos han alegado que es un agravio comparativo y vienen a reclamar lo mismo: o todos moros o todos cristianos.
El fondo de la cuestión es que impartir esta asignatura puede atraer a niños y pre-adolescentes hijos de migrantes magrebíes y eso, por lo visto, no lo quiere nadie. Un tic, solo un tic, de racismo estructural: no quiero que mi Borja estudie con Karim y se mezcle con moritos. Hay temor por tanto a una fuga de alumnos de los tres colegios que imparten religión islámica hacia el nuevo cole que se encuentra en el límite con Algorfa.
Fue Vicent Marzá, conseller de Educación con el Botànic, quien abrió en 2018 esta posibilidad para aquellos que lo pidiera en poblaciones con alto índice de población árabe, como ocurre en la Vega Baja. También ofreció la religión evangélica con nulo éxito. En la provincia de Vàlencia se llevaron a cabo experiencias pilotos en Almassora y Segorbe que no sé en qué han quedado. Lo mismo pasó en la provincia de Castellón. Por contra, la asignatura de marras se ha consolidado además de en Almoradí, en los municipios alicantinos de Crevillent y Catral.
A mí me parece muy bien que se extirpe la religión de la educación pública. No solo la del Islam, también la católica que está de capa caída, en torno al 50% escogen esta opción tras un ligero repunte estos dos últimos años. La religión forma parte de la esfera íntima y personal de las personas y para los que optan a la religión católica hay dos opciones: que lleven a sus hijos a centros concertados o, si se lo pueden permitir, a privados; la segunda opción es que llevan a sus hijos a la parroquia que más les guste en horario extraescolar o durante los fines de semana. En un Estado laico resulta del todo extemporáneo que se contrate con dinero público a profesores de religión que encima los elige el obispo de turno.
Con la religión islámica tres cuartos de lo mismo. Que lleven a los chicos a las mezquitas o centros culturales pertinentes donde también se imparte árabe. Solo albergo una reserva en este punto, la creciente infiltración de imanes radicales siempre dispuestos a lavar el cerebro a niños y púberes. Bueno, también pasa en determinados colegios católicos privados. La diferencia (se está viendo en Cataluña) es que en los primeros pueden forjarse potenciales yihadistas; los segundos no.

- Daniel McEvoy, en una imagen de archivo FOTO: ROBER SOLSONA / EP
El secretario autonómico de Educación Daniel McEvoy visitó las obras del nuevo centro de Almoradí y eso supuso un acicate para la polémica. Argumentó que lo de la religión musulmana viene del Botànic y que en todo caso ya se verán para el curso siguiente. Balones fuera. Sí que dijo una cosa interesante como buen liberal que es: “La religión es una cuestión de libertad individual”. Exacto. La alcaldesa de Almoradí y diputada autonómico María Gómez ni sí ni no sino todo lo contario. Y el portavoz municipal de IU, José Manuel Sanz, expresó su malestar al afirmar que se trata de una medida “segregadora”.....
La izquierda/izquierda suele ser complaciente en determinadas cuestiones como el uso del velo integral en los espacios públicos, incluidos centros educativos. El alcalde de Lleida, el socialista Félix Larrosa, ha prohibido el nikab (en España casi no hay burkas) en el nuevo reglamento de convivencia cívica en los casos citados, incluidas las dependencias municipales. Y ha contado con el pleno respaldo se Salvador Illa. La 'izquierdona' ha bramado, un poco, por entender que es poco menos que un atentado cultural cuando el velo integral no es más que un atentado contra la mujer, contra su dignidad, contra su esencia como persona, contra su libertad... El conglomerado de las izquierdas a la izquierda del PSOE debe repensar. O que Irene Montero se trasvista con un burka un par de semanas; y luego hablamos.
CODA 1: Maldita la hora debe estar pensando Pilar Tébar cuando Carlos Mazón la “ascendió” a un alto puesto de la Conselleria de Cultura para encargarse de la política museística y del patrimonio renunciando a un contrato de dirección de cinco años, prorrogables, en el Instituto de Cultura Juan Gil-Albert de la Diputación de Alicante. Hace cinco meses la destituyó del cargo (había ascendido a secretaria de Cultura) la nueva consellera Carmen Ortí. Putadón. Tras deambular todos estos meses por no sé dónde ha recalado como asesora cultural del PP en la Diputación de València que preside el popular Vicente Mompó. La política es así de cruda, estimada Pilar. Zancadillas y patadas.
CODA 2: Enhorabuena a Asun Noales por la quince edición de Abril en Danza que se desarrolla en Alicante y Elche, y que se ha extendido por segunda vez a Murcia. Esta vez el título del Festival ha sido “Resistencia”, palabra muy contundente que lo dice todo. Hay que tener mucho coraje y mucho amor al arte para estar a pie de cañón todos estos años, más aún estos días en los que ha pasado por una pérdida familiar dolorosa. Hemos disfrutado, estamos disfrutando, de coreografías muy elaboradas (La Quijá, La Venidera...) y muy conceptuales: la danza contemporánea y el performance callejero vuelve a sus raíces.