La revolución del autoconsumo colectivo tropieza con el plan eólico

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TRIBUNA LIBRE
Publicado: 28/07/2026 · 06:00
Actualizado: 28/07/2026 · 06:00
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Desde finales de marzo de 2026, gracias a una novedad regulatoria largamente demandada, el autoconsumo colectivo ha adquirido una nueva dimensión. Lo que antes se hacía con pequeñas instalaciones en tejados ahora puede hacerse también con pequeñas plantas solares construidas en suelo. Para plantas pequeñas de hasta 5 MW, la nueva norma permite que puedan funcionar en régimen de autoconsumo colectivo, suministrando energía a consumidores que se encuentren a menos de 5 kilómetros de esa planta. 5 MW y 5 km, esa es la nueva tendencia energética. 

Este cambio regulatorio es bueno para España, pero si a alguien beneficia especialmente es a la Comunitat Valenciana. Por la naturaleza de nuestro territorio y por diferentes cuestiones regulatorias, este tipo de planta solar pequeña de menos de 5 MW es la que más abunda en nuestro territorio. El año 2025, por ejemplo, casi dos tercios de los proyectos fotovoltaicos autorizados tenían menos de 5 MW. Además, este tipo de proyectos están bastante distribuidos por el territorio, a diferencia de los proyectos más grandes que suelen concentrarse en las zonas más despobladas. 

En España solo la Comunitat Valenciana tiene tal porcentaje de proyectos pequeños y están tan distribuidos, y tenemos mucho consumo eléctrico, al menos en las franjas litoral y prelitoral de la Comunitat. Esto se traduce en que la mayoría de estas plantas pequeñas tienen bastante consumidores en un radio de 5 km a su alrededor, con municipios, polígonos industriales o importantes locales comerciales. 

Esta nueva regulación del autoconsumo nos va a permitir tener plantas solares que ofrezcan electricidad mucho más barata a los consumidores cercanos. Al estar en autoconsumo, el consumidor que esté cerca de esos proyectos puede comprar esa electricidad libre de peajes, de cargos y de ajustes del sistema, costes que en muchos momentos superan al precio de la propia energía. Esto implica una electricidad más barata y, también, más competitividad para las empresas. De hecho, miles de pymes se podrán beneficiar de unos precios de energía solar que hasta ahora solo podían obtener los grandes consumidores industriales que construían plantas de autoconsumo en suelo conectadas con línea directa, como prevé hacer Power Co en Sagunto.

Esta gran oportunidad para la economía valenciana, sin embargo, tiene un punto oscuro. Estos autoconsumos colectivos ahora también se pueden hacer con eólica. Podríamos tener, por ejemplo, un aerogenerador cerca de un polígono industrial y este alimentar a sus empresas con una electricidad muy barata que, a diferencia de la solar, también se genera en horas sin sol. La eólica produce mucho en los meses fríos, justo cuando la solar produce menos. Combinando eólica y fotovoltaica, la ganancia se multiplica. Competitividad en vena para nuestras pymes.

Pero, lamentablemente, nuestro marco jurídico está obsoleto. El plan eólico de la Comunidad Valenciana impide la instalación de proyectos de más de 3 MW fuera de las zonas eólicas predeterminadas a no ser que se tramite un larguísimo plan especial, algo que no es viable. Y aquí, precisamente, la gran mayoría del consumo está fuera de zonas eólicas. Excepto en algún municipio concreto, los grandes consumos eléctricos están muy alejados de las zonas eólicas.

En teoría se podrían hacer estos proyectos con un aerogenerador de menos de 3 MW para evitar la limitación del plan eólico, pero la realidad es que modelos tan pequeños están obsoletos y prácticamente no se encuentran en el mercado. El tamaño medio de turbina instalado en el mundo en 2025 es de 6 MW. Podemos encontrar turbinas de 4 a 5 MW que nos valdrían para hacer estos autoconsumos colectivos eólicos, pero no de menos de 3 MW. Por tanto, esta posibilidad queda prácticamente capada en nuestro territorio.

El plan eólico de la Comunitat Valenciana está obsoleto por muchas razones, pero esta es la más dolorosa de todas. Justo cuando tenemos una normativa que parece hecha para nosotros y podría dar una ventaja competitiva a las empresas de la Comunitat respecto a las del resto de España, se nos escapa la mitad del regalo por nuestra anticuada regulación. Aragón o Castilla-La Mancha podrá tener aerogeneradores únicos de 5 MW haciendo autoconsumo colectivo para sus polígonos, pero nosotros solo podremos hacerlo testimonialmente o con pequeños aerogeneradores de segunda mano. 

El plan eólico de la Comunitat Valenciana debe ser declarado como completado y la regulación adaptarse a los nuevos tiempos. Tener una regulación de hace 25 años está lastrando el desarrollo eólico en la Comunitat Valenciana y está haciendo que perdamos oportunidades como esta. Debemos ir a un modelo de desarrollo libre, con análisis individual de los proyectos, exclusiones de zonas por cuestiones ambientales y zonas de desarrollo preferente, como se está haciendo en toda Europa. Si queremos reindustrializar, este es el camino. 

Pedro Fresco es director de Avaesen

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